La herencia del pasado: científicos de San Juan investigan pasivos ambientales mineros
Pasivos ambientales mineros en Iglesia: investigación científica para conocer y remediar
En el departamento Iglesia, provincia de San Juan, un equipo de investigación trabaja sobre una problemática que atraviesa a distintas regiones mineras del país: los pasivos ambientales mineros. Se trata de los impactos derivados de explotaciones antiguas, que permanecen activos en el territorio por la falta de regulaciones y tecnologías de control en el momento en que se llevaron a cabo.
Por Yenhy Navas
El estudio busca conjugar pasado y presente, apelando a la tecnología existente en la actualidad
La Magíster y Licenciada Eleonora Espin, co-directora del proyecto “Estudio multidisciplinario de pasivos ambientales mineros en el departamento Iglesia” y doctoranda en la Universidad de Oviedo (España), resume el desafío: «Los Pasivos Ambientales Mineros son, en esencia, una herencia del pasado, de una minería que no contaba con las herramientas ni la conciencia ambiental de la actualidad. Son sitios que, por la ineficiencia de los procesos de la época y la falta de regulación, quedaron con un impacto ambiental que, en muchos casos, no ha sido evaluado en forma integral. Nuestro proyecto busca identificar, evaluar y, en un mediano y largo plazo, remediar estos lugares para mitigar los riesgos asociados a elementos potencialmente tóxicos como el arsénico, plomo, cadmio, entre otros”.
El caso del Pórfido El Carrizal: la investigación en detalle
La investigación se centra en una zona ubicada al sur de la Sierra del Volcán, en Iglesia, conocida como Pórfido El Carrizal. Allí se realizaron explotaciones de arsénico que dejaron residuos con presencia de metales pesados. “Queremos entender cómo el arsénico y otros metales pesados asociados, como el plomo, el cadmio o el cobre, que quedaron de esas viejas explotaciones, se dispersan o movilizan en el ambiente. Este trabajo nos va a permitir crear una línea de base ambiental. Para cualquier futuro proyecto minero en la zona, el cual tiene un gran potencial, será fundamental conocer el estado actual del medioambiente y planificar operaciones de forma sostenible y responsable desde el primer día”, explicó Espin.
a. Zona de laboreos de antiguas explotaciones de arsénico, b. muestreo de escombreras con persona como escala, c. Imagen de montículos de pasivos (escombreras), d. desarrollo de vegetación sobre escombreras, persona como escala
Un enfoque multidisciplinario: Geología, Química y Biología
Para lograr estos objetivos, el equipo aplica un enfoque multidisciplinario que integra diversas ciencias que permiten analizar el problema en profundidad. “Nuestro estudio es un claro ejemplo de un enfoque multidisciplinario. A través de la Geología y la Mineralogía identificamos las asociaciones minerales en las que se encuentran los elementos potencialmente tóxicos. Luego, la Geoquímica y la Química Ambiental nos dicen dónde están y en qué estado se encuentran, qué condiciones los hacen moverse o quedarse. La Biología, en tanto, nos permite ver el impacto en las plantas y abre la posibilidad de soluciones como la fitorremediación, que es la capacidad de ciertas especies vegetales para remediar el suelo”, señaló Espin.
Resultados preliminares: el comportamiento de los contaminantes
Los primeros resultados confirman la presencia de minerales portadores de elementos tóxicos en la zona. A través de técnicas de geoquímica y análisis estadístico, el equipo logró diferenciar qué elementos corresponden al ambiente geológico natural y cuáles derivan de la actividad minera. “Pudimos discriminar cuáles de los elementos encontrados en el medio son de origen natural y cuáles se asocian a una actividad antropogénica. Todos estos resultados ya los hemos presentado en congresos, lo que demuestra la solidez de nuestra investigación.
Otra conclusión importante es que la dispersión de contaminantes no es ilimitada: “Nuestros datos preliminares sugieren que la dispersión de contaminantes en el suelo no se extiende indefinidamente. La concentración de los elementos tóxicos va disminuyendo a medida que nos alejamos de los antiguos laboreos mineros. De todos modos, nuestro estudio se centró en el sistema tierra. Aún no se han realizado investigaciones sobre los posibles efectos en la salud de la población ni sobre el impacto económico en la zona. Esos son los próximos pasos que deberíamos seguir para abordar el problema de manera holística”, detalla la especialista.
a-Muestreo de mineralización, b-muestreo de sedimentos de corriente, c-muestreo de aguas superficial
Alternativas de remediación: soluciones basadas en la naturaleza
El proyecto también analiza posibles estrategias de mitigación. Entre ellas se destacan las soluciones basadas en la naturaleza (NBS), un enfoque cada vez más adoptado a nivel mundial. “Estamos en una era de cambio, y la forma en que abordamos la restauración ambiental también está evolucionando. En lugar de usar químicos, buscamos soluciones que la propia naturaleza nos ofrece. Estas tecnologías no solo son efectivas, sino que también son de bajo costo y traen beneficios económicos y sociales para la comunidad. Un ejemplo claro que estamos investigando es la fitorremediación, que utiliza plantas autóctonas para limpiar suelos que pueden estar contaminados”, explicó Espin.
Un aporte estratégico para la gestión ambiental
Los datos obtenidos tienen aplicaciones prácticas para la toma de decisiones en la gestión minera y ambiental. “Nuestros resultados brindan a las autoridades ambientales y a las empresas mineras información crucial: un mapa claro de dónde y cómo están los contaminantes y cómo se comportan. Al identificar las especies minerales que contienen arsénico, sabemos qué tipo de contaminación hay que tratar. Y al entender que los contaminantes disminuyen a medida que nos alejamos de los viejos laboreos, podemos enfocar los esfuerzos de remediación en las áreas más críticas”, puntualiza Eleonora.
Desde la perspectiva comunitaria, Espin destacó que la investigación genera confianza: “El hecho de que desde la Universidad, y en forma completamente autónoma, se estudien las condiciones en las que se encuentran todas las partes que componen ese medio y se propongan soluciones como la fitorremediación, abre puertas para que los propios habitantes participen en el proceso”.
El proyecto sobre pasivos ambientales mineros en Iglesia no solo aporta conocimiento científico, sino que constituye una herramienta concreta para garantizar un desarrollo minero más sostenible en San Juan y en otras regiones del país. La identificación de contaminantes, el análisis de su comportamiento en el suelo y la evaluación de alternativas de remediación posicionan este trabajo como un insumo clave para autoridades, empresas y comunidades.