El golpe reputacional de Caterpillar: el fondo soberano noruego se desprende de sus acciones
Caterpillar bajo presión: salida del fondo soberano noruego por ética corporativa
El nombre Caterpillar siempre ha representado fuerza, construcción y desarrollo. Sin embargo, ahora la empresa enfrenta un duro golpe a su imagen global. El fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo con más de 2 billones de dólares en activos, anunció que se desprende de todas sus acciones en Caterpillar. ¿La razón? El uso de sus máquinas en la demolición de viviendas palestinas en Gaza y Cisjordania, un hecho que el Consejo de Ética noruego calificó como un “riesgo inaceptable” de violación a los derechos humanos.
Por Mark Philips
Las presencia en las calles de Gaza de los bulldozer de Caterpillar es constante
El fondo noruego: una llamada de atención global
El fondo noruego, gestionado por el Norges Bank, poseía cerca del 1,2 % de Caterpillar, equivalente a 2.100 millones de dólares. A primera vista, podría parecer solo una operación financiera, pero la realidad es mucho más profunda: este movimiento representa una llamada de atención global. Por primera vez en la historia, el fondo excluye a una empresa estadounidense por su implicación en el conflicto palestino-israelí. Y eso, más allá del dinero, es un golpe directo al prestigio internacional de Caterpillar.
La maquinaria como símbolo de controversia
En la ofensiva terrestre encabezada por las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza, además del ejército de tierra, hay un actor que también se destaca. Se trata del Bulldozer blindado D9R, una topadora también conocida como Doobi u “Oso de peluche” que configura una herramienta de demolición e intimidación para el éxito del Ejército del Estado judío contra Hamas. Si estallan los combates, el bulldozer Caterpillar, de 15 toneladas de blindaje añadido y una hoja reforzada, puede ser utilizado para detonar minas y artefactos explosivos improvisados y para derribar los obstáculos que se interpongan en el camino.
Los famosos bulldozers amarillos de Caterpillar, pensados para construir caminos, represas y proyectos de desarrollo, fueron señalados por organismos de derechos humanos al ser utilizados en demoliciones de viviendas en territorios palestinos. Aquí se enciende la gran contradicción: una marca que nació para levantar infraestructuras hoy es cuestionada por ser parte de su destrucción. Este contraste no solo alimenta titulares en medios inetrnacionales, sino también conversaciones en Google y redes sociales, donde palabras como “Caterpillar Gaza”, “fondo noruego” y “violaciones de derechos humanos” se dispararon en búsquedas recientes.
El costo reputacional: más allá de las cifras
Aunque el golpe financiero es manejable para Caterpillar, lo más complejo es el daño a su reputación. La imagen de una compañía se mide por las ventas y por la confianza que inspira en inversores, gobiernos y clientes. Hoy Caterpillar se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿Puede una empresa ser responsable del destino de sus productos una vez vendidos? La respuesta no es simple, pero en el terreno de la opinión pública y la ética corporativa, el silencio cuesta caro.
El prestigio de la firma Caterpillar está sufriendo un duro golpe tras las denuncias recibidas por organismos internacionales
Tendencia global: empresas bajo la lupa
Esto que ha pasado no es un caso aislado. En las últimas semanas, el mismo fondo noruego ya había anunciado la desinversión en 11 empresas israelíes vinculadas al conflicto. La exclusión de Caterpillar muestra que el radar ético se expande y ya no distingue fronteras. El mensaje es claro: las marcas grandes marcas tienen que entender que sus productos van a ser mirados y juzgados según el uso que se les de, incluso en contextos bélicos.
Caterpillar está en el ojo de la tormenta. Una marca que representa innovación, desarrollo y fuerza bruta hoy se ve obligada a responder preguntas incómodas sobre su papel en un conflicto que trasciende fronteras. El caso podría marcar un punto de inflexión: o Caterpillar toma medidas concretas para blindar su reputación, o corre el riesgo de que esta decisión del fondo noruego sea la primera de muchas.
Los soldados israelíes han encontrado el aliado perfecto en el nuevo D8 de Caterpillar, en esta etapa de limpieza de la Franja de Gaza
Repercusión en los mercados
Caterpillar está preocupada por todo el ruido mediático que se está produciendo. La empresa calcula que solo en el tercer trimestre perderá entre 500 y 600 millones de dólares, poniéndole el foco no a la guerra, sino al tema arancelario impuesto por Donald Trump. En todo 2025, el descalabro económico de la multinacional podría llegar a 1.800 millones de dólares, una cifra muy por encima de la prevista. Esto implica que sus ganancias van a ser menores y sus márgenes de rentabilidad se reducirán.
Tras el anuncio del balance del último trimestre por parte de la compañía, las acciones de Caterpillar cayeron entre un 3% y 4% en Wall Street. En el trimestre anterior, Caterpillar ya había informado una caída del 19% en sus ganancias netas. Algunos analistas aún mantienen confianza en la empresa, pero recortaron sus pronósticos de crecimiento. Otros advierten que será difícil trasladar estos mayores costos a los clientes finales. Todo esto refleja cómo las tensiones comerciales, y la imagen de una compañía unida al desastre de una guerra, impactan directamente en los resultados financieros de los accionistas y en sus ventas en todo el mundo.