¿Por qué EE.UU. mira a Venezuela?: El valor estratégico de sus minerales críticos
Desde siempre, Venezuela ha estado asociada en la narrativa internacional con el petróleo. Sin embargo, el verdadero motor del interés geopolítico puede que no sea negro y líquido, sino metálico y sólido. Y no hablamos en abstracto: hablamos de oro, hierro, coltán, tierras raras y otros minerales que hoy sostienen industrias enteras, desde la energía verde hasta la tecnología avanzada y la defensa.
Si Estados Unidos ,bajo el liderazgo de Donald Trump o cualquier administración futura, mira de nuevo hacia Venezuela, no es únicamente por razones diplomáticas o ideológicas, sino por el valor estratégico de lo que está bajo sus tierras.

El verdadero tesoro de Venezuela no es el petróleo sino sus minerales:oro, hierro, coltán, tierras raras y otros preciados recursos minerales.
Arco Minero del Orinoco: más que un nombre, un gigante mineral
El Arco Minero del Orinoco (AMO) es la expresión más clara de este potencial. Declarado “Zona de Desarrollo Estratégico Nacional” en 2016, abarca más de 111.000 km², aproximadamente el 12 % del territorio venezolano, principalmente en el estado Bolívar. Aquí se concentran gran parte de las reservas minerales consideradas estratégicas en el mundo: oro, hierro, coltán, bauxita, diamantes y diversos componentes de las llamadas tierras raras.
Aunque el proyecto ha sido criticado por su gestión irregular y la fuerte presencia de minería ilegal, las cifras oficiales hablan de un potencial enorme: más de 8.000 toneladas de oro, 35.000 toneladas de coltán y cantidades significativas de otros minerales no convencionales.

Mapa de la Republica Bolivariana de Venezuela
Oro: la fiebre dorada que sigue atrayendo atención
En la lista de recursos estratégicos, el oro ocupa el primer puesto. Además de ser tradicionalmente un activo de valor seguro, Venezuela podría estar entre los países con mayores reservas auríferas del planeta gracias, en parte, a grandes yacimientos como Las Cristinas y Brisas en Bolívar.
La mina Brisas, propiedad de Gold Fields, se considera una de las más grandes del país con reservas superiores a 10 millones de onzas de oro. Aunque las cifras actuales de producción oficial son opacas, el propio gobierno estimó en algún momento que se podrían producir hasta 79 toneladas de oro anuales hacia 2025 en el AMO, si se lograran implementar operaciones formalizadas.
Sin embargo, gran parte de esa extracción termina fuera de los canales formales, muchas veces en manos de grupos irregulares o en el contrabando, limitando la capacidad del Estado venezolano para capturar ese valor económico.
Coltán y tierras raras: el oro azul de la era digital

Venezuela alberga minerales estratégicos de gran valor
Más allá del oro, el coltán y las tierras raras son quizás el verdadero motivo del interés geoestratégico actual. Estos minerales, esenciales para la fabricación de condensadores, teléfonos inteligentes, baterías de alta densidad, imanes y componentes de sistemas de defensa moderna, son protagonistas clave de la transición energética global y la digitalización industrial.
Venezuela posee depósitos de coltán en zonas fronterizas con Amazonas y Bolívar, y aunque no existen cifras oficiales recientes de producción, la presencia de estos minerales ha sido documentada desde hace años.
Además, elementos de tierras raras, que incluyen 17 metales utilizados en imanes, turbinas eólica y baterías, han sido identificados en el AMO, aunque aún no han sido cuantificados con precisión oficial.
Este conjunto de recursos convierte a Venezuela en un punto de interés comparado con otros países ricos en tierras raras, como China, que lidera el mercado mundial de procesamiento, y podría atraer no solo inversiones sino también tensiones comerciales y estratégicas.
Hierro y bauxita: la base industrial que aún late

El Estado venezolano, a través de la Corporación Venezolana de Guayana, asumió en 1975 el control directo de la industria del hierro nacional.
En el sector de minerales “tradicionales”, el hierro y la bauxita no están fuera de juego. El Estado venezolano, a través de compañías como Ferrominera Orinoco S.A. y CVG Ferro-Minera del Orinoco, sigue operando minas como Los Barrancos y Las Pailas, con una capacidad combinada que rondaría decenas de millones de toneladas anuales de mineral de hierro.
Por su parte, la bauxita, materia prima del aluminio, ha sido explotada históricamente por empresas integradas en la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) como Bauxilum, Alcasa y Venalum, que llegaron a posicionar a Venezuela entre los principales productores mundiales.
Aunque la capacidad de producción ha variado con las crisis económicas y operativas de los últimos años, estas reservas siguen siendo un activo significativo para cualquier estrategia de reindustrialización o integración en cadenas globales de suministro metálico.
Empresas mixtas y actores sobre el terreno
La explotación formal del AMO se realizó mediante la constitución de empresas mixtas entre el Estado y socios extranjeros o nacionales. Varias compañías, desde Gold Reserve hasta grupos chinos como China Caixin Energy y Chagan Group, han firmado acuerdos con el gobierno venezolano para trabajar diferentes minerales dentro del arco.
El desarrollo no ha sido homogéneo ni libre de polémica: muchas operaciones formales conviven con minería artesanal e ilegal, controlada en varias zonas por grupos armados y redes criminales vinculadas con tráfico y explotación no regulada.
Geopolítica mineral: ¿por qué mira Estados Unidos?

El presidente de EEUU ha defendido el ataque al país caribeño centrando sus esfuerzos en restablecer la democracia usurpada por Nicolas Maduro
La respuesta no es única, pero sí contundente: en la nueva economía global, quien controla minerales críticos controla tecnología, defensa e innovación industrial.
Mientras Venezuela lucha por estabilizar su economía, sus recursos minerales representan una veta de interés que trasciende cualquier narrativa puramente política: son insumos fundamentales para vehículos eléctricos, sistemas de energía renovable, satélites, teléfonos inteligentes y equipos de defensa.
Si Estados Unidos intensifica su enfoque sobre Venezuela en este contexto, no sería casualidad geopolítica, sino una jugada estratégica global para diversificar fuentes de minerales críticos, disminuir dependencias de actores como China y asegurar suministros esenciales para su industria y sectores de seguridad nacional.
El subsuelo venezolano, cruce de caminos estratégicos
No es exagerado decir que lo que Venezuela tiene bajo tierra podría reescribir las reglas del juego. No sólo petróleo, sino oro, hierro, bauxita, coltán y tierras raras que alimentan el motor del siglo XXI.
En un mundo donde los minerales estratégicos se han vuelto tan valiosos como la energía misma, las decisiones de política exterior, tanto de Caracas como de Washington, estarán inevitablemente moldeadas por la geografía mineral.