Alianza Minera General Güemes: el nuevo frente que busca trabajo genuino en Salta

Por Lucas Laciar
Se trata de un grupo de trabajadores desocupados del sector minero y de la construcción que, tras separarse de la agrupación Cordillera de los Andes, se organizó formalmente para gestionar empleo genuino para más de 500 personas en Salta y el NOA.

Un grupo de WhatsApp fue el germen de esta organización que hoy busca personería jurídica.
No hubo una asamblea formal ni un salón alquilado. Hubo plazas, lluvias, mensajes de WhatsApp y una fecha simbólica: el 25 de diciembre, la Navidad. Ese día, mientras muchos festejaban, un grupo de trabajadores del norte argentino decidió dejar de esperar. Así nació la Alianza Minera General Güemes, una organización integrada por más de 500 personas con experiencia en minería, petróleo y construcción, hoy atravesadas por la desocupación.
Roberto Lobo es su coordinador y habla desde un lugar incómodo pero real: el de quien conoce los proyectos desde adentro y también sabe lo que es quedarse afuera. “Hemos decidido organizarnos de manera jurídica porque entendemos que es una forma de darle seriedad al proceso para comenzar gestiones ante el gobierno y diversas instituciones”, explica a ACERO Y ROCA. No lo dice como consigna, sino como necesidad.
En el norte, aclara, el Estado no es un bloque único. “La Cámara de Minería, la Secretaría de Trabajo dependen del gobierno, pero cada una tiene su organización particular. También hay cámaras mineras y proveedores que se nutren de mano de obra de la región”. Para sentarse a hablar con todos, hacía falta algo más que un grupo informal: hacía falta estructura.
El fin de la espera: por qué nació la Alianza Minera General Güemes
La Alianza surge tras una experiencia fallida con la Agrupación Minera Cordillera de los Andes. Lobo no esquiva el tema. Cuenta que durante meses intentaron obtener un respaldo legal que les permitiera representar formalmente a trabajadores de Salta, Jujuy y el NOA. “Considerábamos respaldo legal a una nota avalada donde nos cedieran la representación para hacer gestiones en su nombre. Pero esa respuesta nunca llegó”.
Hubo llamados, compromisos y silencios. Demasiados. “Siempre fueron respuestas evasivas”, resume. El primer quiebre se dio en el norte salteño, en zonas como Tartagal y Orán, donde la realidad golpea distinto. “Nuestra geografía es muy particular. Tenemos grandes distancias entre núcleos urbanos y una historia productiva muy fuerte”.
Allí aparece otra capa del problema: el petróleo. El departamento San Martín fue durante años un motor energético del país. “Se destacó por la explotación de petróleo y gas, pero todo eso se fue desmantelando cuando se privatizó YPF. Mucha gente especialista quedó desocupada”. Técnicos, operarios, gente calificada que nunca volvió a entrar al sistema.
Cuando apareció la posibilidad de organizarse a nivel nacional, muchos vieron una salida. “Retomaron con ilusión pensando que se podía allanar camino, pero se sintieron defraudados y decidieron hacer las cosas por su cuenta”.
Experiencia en litio y construcción: el valor de la mano de obra salteña

La Alianza Minera General Güemes ya nuclea a más de 500 operarios calificados en el NOA.
La Alianza Minera General Güemes no se define solo por la minería. Se define por la experiencia acumulada en torno a ella. “Nosotros contemplamos también a la gente con experiencia en construcción, porque el gran desarrollo de la mano de obra en nuestras provincias se dio a partir de los proyectos mineros”.
En el caso de Lobo, la historia personal es larga. Participó en 1996 en la construcción de la primera planta de explotación de litio del país, la de FMC Minera del Altiplano. También trabajó en plantas de oro y en obras que hoy son parte de la historia minera argentina. Cuando uno de esos proyectos terminó, en 2019, llegó el vacío. “Cuando quedé desocupado armé el primer grupo de WhatsApp para difundir avisos laborales, porque la cosa estaba muy complicada y éramos muchos los que estábamos sin trabajo”.
Desde entonces, Lobo se dedica a rastrear oportunidades, compartir avisos, sostener una red informal que hoy se transformó en algo más grande. “La difusión de avisos laborales no es nueva para mí”, dice casi como aclaración, pero también como identidad.
De las redes sociales a la organización jurídica del sector minero

Roberto Lobo lidera la Alianza Minera General Güemes para profesionalizar el reclamo de empleo.
La conexión con la agrupación nacional llegó a través de una publicación en redes. “Estoy en LinkedIn todos los días. Ahí me enteré del grupo en una nota de Acero y Roca y entré cuando éramos menos de 200 personas. Del norte éramos cuatro norteños nomas”. El crecimiento fue explosivo y Lobo propuso una organización territorial: norte por un lado, Cuyo por otro.
La realidad del desocupado: entre las changas y los contratos precarios
La situación actual de los trabajadores de la Alianza es precaria. “La mayoría se defiende con changas, trabajos de medio tiempo o remisería por aplicación. El que tiene vehículo hace eso. Otros emprendieron por su cuenta”.
Algunos trabajan, pero mal. “Hay empresas que se aprovechan y hacen contratos medio leoninos. Entonces aguantan hasta que sale algo mejor”. La minería todavía no arranca y la obra pública cayó fuerte. Los sindicatos aparecen como una puerta que no se abre. “Te ponen en una lista de espera y la espera se hace interminable”.
“Creemos que no podemos seguir dependiendo de terceros para cubrir nuestras necesidades laborales”.
Gestiones ante el Gobierno y empresas: la hoja de ruta de la Alianza
La Alianza todavía no habló con empresas. Primero, la forma legal. Esta semana se reunirán en Salta para terminar de constituirse. Después vendrán las gestiones. “Querem101 comentarios en moderaciónos reunirnos con diputados, senadores, tener respaldo y de ahí ir a la Secretaría de Trabajo o a la Cámara de Minería”. Y si eso no funciona, el camino es directo. “Iremos por las empresas porque sabemos dónde están. Es cuestión de ir y tocar el timbre”.
Las reuniones, por ahora, fueron simples. Plazas, charlas cortas, pocas personas. “No hace falta que sean muchos, sino que tengan ganas de colaborar”. La lógica es clara: lo que se consiga será para todos.
En el norte, la minería sigue siendo una promesa. Para estos trabajadores, la urgencia no es el futuro: es el presente. Y mientras esperan que los proyectos arranquen, decidieron algo clave: no esperar más en silencio.
