Soberanía y Potencia: El sector nuclear como motor del desarrollo argentino

Argentina no es un actor nuevo en el tablero nuclear; sostiene una trayectoria de más de 70 años que hoy la posiciona como un referente global en tecnología para fines pacíficos. La posta es que, según Marcelo Alejandro Corti (Centro Geo – UBA), este sector no es solo una opción energética, sino un pilar estructural para cualquier modelo de desarrollo que pretenda ser serio y competitivo en el siglo XXI.
Por Yenhy Navas

Para la industria minera y metalmecánica, este avance no representa solo una alternativa energética. En efecto, se trata de un ecosistema de innovación que tracciona toda la cadena de valor nacional mediante proyectos de altísima complejidad técnica.
Energía nuclear: Activo estratégico y potencia firme

Corti sostiene que la industria nuclear encaja en la matriz productiva como una fuente de energía de baja emisión y, fundamentalmente, de potencia firme. Esta estabilidad es indispensable para la planificación industrial a largo plazo.
Por otra parte, el especialista aclara que el impacto trasciende la generación eléctrica: «La nuclear es conocimiento nacional aplicado, soberanía tecnológica y capacidad de planificar», afirma. Argentina ha logrado sostener esta política de Estado durante décadas, formando científicos y técnicos con capacidades únicas en la región.

El proyecto CAREM: Una «fábrica» de capacidades locales
El CAREM es el primer reactor modular pequeño (SMR) diseñado íntegramente en el país. Como consecuencia de ello, su construcción funciona como un motor para la industria local.
Corti define al CAREM como una «fábrica de capacidades industriales« que obliga a la industria nacional a innovar y certificar procesos bajo estándares internacionales. Asimismo, este proyecto genera:
- Proveedores locales de alta complejidad.
- Empleo calificado en diversas provincias.
- Aprendizaje tecnológico que luego se transfiere a otros sectores productivos.
Economía del conocimiento: Exportación y divisas
Argentina ya compite en las grandes ligas, exportando reactores a potencias como Holanda y Australia. En definitiva, el éxito radica en la calidad técnica. El país no compite por salarios bajos, sino por conocimiento puro.
El diferencial competitivo argentino
El éxito internacional radica en la calidad técnica y la capacidad de entregar proyectos complejos que funcionan. Según Corti, el país no compite por salarios bajos, sino por conocimiento. Por lo tanto, la inversión en este rubro asegura:
- Exportaciones de alto valor agregado.
- Sustitución inteligente de importaciones.
- Mayor competitividad para todo el sistema industrial.

Lecciones del modelo INVAP y desafíos futuros
El modelo de INVAP demuestra que cuando el Estado fija objetivos claros, la industria nacional responde con éxito. No obstante, el mayor obstáculo actual no es técnico, sino la falta de continuidad política.
En conclusión, los proyectos nucleares requieren previsibilidad y financiamiento de largo plazo. Para Corti, la demora en estos planes no solo implica pérdida de dinero, sino también de equipos profesionales y credibilidad internacional. El reactor RA-10 y el CAREM son los ejemplos vigentes de que «la Argentina puede cuando decide hacerlo en serio».