Meta sacude el tablero energético: megaacuerdo nuclear para potenciar su infraestructura de inteligencia artificial
La compañía liderada por Mark Zuckerberg acaba de sellar una alianza histórica con tres gigantes del sector eléctrico en Estados Unidos. El objetivo es garantizar el suministro para sus centros de datos y el supercúmulo Prometheus mediante energía atómica, una decisión que funciona como un combustible directo para la cotización global del uranio.
Por Redacción ACERO Y ROCA

Un impulso sin precedentes para la energía nuclear y el uranio
La transformación digital ya no puede sostenerse solo con cables; necesita una base energética sólida y constante. Esta semana, Meta (la matriz de Facebook) concretó acuerdos con Vistra, TerraPower (la empresa de Bill Gates) y Oklo para adquirir la electricidad necesaria para abastecer a unos 6 millones de hogares hacia el año 2035.
Los contratos, que se hicieron públicos este viernes, alcanzan una potencia de hasta 6,6 gigavatios (GW). Esta energía será el pulmón de sus servidores de inteligencia artificial situados en New Albany, Ohio. Este movimiento posiciona a la tecnológica como uno de los mayores clientes corporativos de la industria nuclear a nivel global.
«Nuestros acuerdos con Vistra, TerraPower, Oklo y Constellation convierten a Meta en uno de los compradores corporativos de energía nuclear más importantes de la historia de Estados Unidos«, declaró Joel Kaplan, director de asuntos globales de Meta.
El impacto en el mercado del uranio físico

En sintonía con este anuncio, el sector minero recibió otra noticia de peso. El Sprott Physical Uranium Trust, el fondo canadiense que marca el pulso del mercado, reveló nuevas compras de uranio físico. Para entender esto, el fideicomiso adquirió 300.000 libras del metal energético en la última semana: 100.000 libras el viernes pasado y otras 200.000 el jueves reciente.
Con estas transacciones, las reservas totales de Sprott escalan a los 75,2 millones de libras, lo que representa un valor de mercado aproximado de 6.170 millones de dólares. Según Helen Amos, analista de BMO Capital Markets, estas 450.000 libras acumuladas en lo que va del año marcan el nivel más alto de compras para un primer trimestre desde 2023. El precio spot, por su parte, se mantiene firme en los 82 dólares por libra, consolidando un aumento del 12% respecto al cierre de 2025.
El contexto político: Trump y el renacimiento atómico
Este resurgimiento no ocurre en el vacío. Resulta que el marco político en Estados Unidos juega a favor: el presidente Donald Trump ha señalado que los nuevos reactores nucleares serán una pieza fundamental de su segundo mandato. De hecho, el Departamento de Energía ya destinó 800 millones de dólares para nuevas tecnologías y puso sobre la mesa 1.000 millones de dólares en garantías para reactivar la planta Three Mile Island de Constellation en Pensilvania.
El regreso de Three Mile Island: del trauma de 1979 a la urgencia de la IA

Lo cierto es que reactivar esta central no es un movimiento menor; Three Mile Island es una marca a fuego en la memoria colectiva. En marzo de 1979, una cadena de fallas humanas y técnicas provocó la fusión parcial del reactor TMI-2, desatando el pánico nacional y la evacuación de 100.000 personas.
El incidente de nivel 5 en una escala de 7, fue el tercero en magnitud en la historia de los desastres nucleares (según la OIEA) y cambió el tablero mundial: solo en Estados Unidos se cancelaron 39 proyectos nucleares y la confianza pública se desplomó. Que hoy, casi medio siglo después, la demanda de la IA sea el motor para reabrir una planta que estuvo en el centro de la catástrofe, demuestra la magnitud del cambio de paradigma energético que estamos viviendo este 2026.
A esto se suma que históricamente los proyectos nucleares suelen terminarse con retrasos y presupuestos duplicados. Un ejemplo claro fue NuScale, que debió cancelar su proyecto de reactores modulares pequeños (SMR) en Idaho en 2023 por el aumento excesivo de los costos operativos.
La inteligencia artificial como el gran financista

A diferencia de la década de 2000, ahora son las empresas de tecnología con presupuestos millonarios las que inyectan capital y urgencia.
Se estima que la demanda eléctrica de los centros de datbirá un 175% para el año 2030 en comparación con 2023, según proyecciones de Goldman Sachs Research.
Canadá y el liderazgo de Ontario en el sector SMR
Mientras tanto, al norte de la frontera, la provincia de Ontario no se queda atrás. Con planes para construir cuatro SMR de 300 MW en Darlington y otras ocho unidades gigantes de 1000 MW en Wesleyville, la región busca sumar 14.000 MW de nueva capacidad. David Pickup, autor de un estudio del Instituto Pembina, advierte que si bien Ontario tiene experiencia en renovar plantas, construir instalaciones nuevas desde cero implica desafíos de ingeniería y regulatorios que superan cualquier antecedente previo.
El panorama local: ¿Podrá Argentina capitalizar el «boom» del uranio?

En conclusión, este apetito voraz de las tecnológicas por la energía nuclear pone a la Argentina en una posición estratégica ineludible. Con el precio spot consolidado por encima de los 82 dólares, los yacimientos locales vuelven a estar bajo la lupa de los inversores. Según datos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y los últimos informes de la Secretaría de Minería de la Nación, proyectos como Amarillo Grande en Río Negro (de Blue Sky Uranium) y el potencial de reactivación en Sierra Pintada (Mendoza) o Meseta Central (Chubut) son los activos que podrían insertar al país en esta nueva cadena de valor global. En un contexto donde el RIGI busca atraer grandes desembolsos, el uranio argentino dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una oportunidad de exportación crítica para abastecer a los gigantes de la IA.