La química verde revoluciona la cordillera: reactivos biodegradables que ahorran agua y suman millones

La industria minera atraviesa una transformación estructural donde la química y la geología se fusionan para maximizar la rentabilidad sin descuidar el entorno. El Lic. Norberto Mangin, geólogo de la UBA, explica cómo los nuevos reactivos están cambiando las reglas del juego en el procesamiento de minerales.
Por Yenhy Navas

Reactivos biodegradables: la nueva era de la metalurgia sustentable
La minería moderna ya no puede depender exclusivamente de químicos convencionales. En este sentido, la transición hacia reactivos biodegradables no es solo una cuestión de imagen, sino de eficiencia operativa. Según Mangin, estos nuevos compuestos están diseñados para descomponerse de forma natural, reduciendo el costo de tratamiento de efluentes.
«La importancia de estos nuevos reactivos radica en su bajo impacto ambiental y su alta especificidad», señala el especialista. Al ser productos de origen orgánico o sintético de última generación, permiten que el 95% de los residuos químicos sean manejados con menor complejidad técnica en las colas o diques de cola.

Geometalurgia: el ADN de la eficiencia en el proceso
Para entender por qué un reactivo funciona, primero hay que conocer la roca. La geometalurgia se posiciona como la herramienta base para determinar qué tipo de reactivo aplicar. No obstante, este análisis previo permite ahorrar hasta un 20% en costos operativos al evitar el uso excesivo de insumos químicos en minerales que no lo requieren.
El entrevistado destaca que la relación entre la mineralogía y la química es absoluta. «El reactivo debe ser ‘traje a medida’ para el yacimiento», afirma. Esta precisión posibilita optimizar la flotación y lixiviación, logrando que la separación del metal valioso sea mucho más limpia desde la primera etapa.

Incremento directo en las tasas de recuperación de metales
Uno de los datos más críticos en la gestión minera es el porcentaje de recuperación. Con la implementación de espumantes y colectores de nueva generación, se han observado incrementos de entre el 2% y el 5% en la recuperación de metales como el cobre y el oro. Por consiguiente, en proyectos de gran escala, este pequeño porcentaje se traduce en millones de dólares adicionales de producción anual.
«Los reactivos actuales tienen una selectividad superior«, explica Mangin. Esto significa que el químico «atrapa» el mineral de interés y deja de lado la ganga (material sin valor) con una precisión que antes era imposible de alcanzar, optimizando el uso de la capacidad instalada de las plantas de procesamiento.
Estrategias químicas para la reducción del consumo de agua

La recirculación inmediata del 85% del agua es posible gracias a la rápida sedimentación que logran los nuevos floculantes. Imagen ilustrativa de ACERO Y ROCA
Floculantes de alta eficiencia en zonas áridas
La gestión hídrica es el mayor desafío en zonas áridas como San Juan. Los nuevos reactivos químicos están demostrando ser aliados estratégicos en el ahorro de este recurso.
En paralelo, el uso de floculantes de alta eficiencia permite que el 80% del agua utilizada en el proceso sea recuperada y recirculada al sistema casi de inmediato. Al acelerar la sedimentación de los sólidos, los nuevos reactivos permiten que el agua se clarifique más rápido, reduciendo la necesidad de extraer agua fresca de fuentes naturales.
Equipamiento de vanguardia para la minería del futuro
La aplicación de estos reactivos requiere de tecnología que esté a la altura. Equipos como los flotadores de columna y celdas de alta capacidad (mencionados en el catálogo de BGRIMM) son esenciales para que la química actúe correctamente. La automatización en la dosificación de estos reactivos garantiza que se utilice la cantidad exacta por tonelada de mineral, evitando el desperdicio y la saturación del sistema.
«La tecnología de las celdas de flotación modernas permite aprovechar al máximo la cinética de estos nuevos reactivos», comenta el geólogo, subrayando que la inversión en maquinaria y química debe ir de la mano para ser competitivos.
La tecnología de celdas de tanque BGRIMM de 680 m³

En la búsqueda de maximizar la recuperación en yacimientos de cobre de baja ley, la tecnología de celdas de flotación ha alcanzado dimensiones colosales. Las unidades BGRIMM-MAT de 680 metros cúbicos representan hoy el estándar de eficiencia para 2026.
- Volumen récord: Con 680 m³, estas celdas permiten tiempos de residencia prolongados, ideales para que los reactivos biodegradables actúen sobre partículas finas sin turbulencia excesiva.
- Eficiencia energética: Su diseño de rotor de alta eficiencia reduce el consumo de energía por tonelada procesada hasta en un 15% en comparación con celdas de generación anterior.
- Sinergia química: La baja intensidad de mezcla en estas celdas gigantes preserva la cadena molecular de los nuevos espumantes orgánicos, evitando su degradación prematura y asegurando una burbuja más estable.
El horizonte de la metalurgia verde en San Juan

Los nuevos compuestos orgánicos garantizan una biodegradabilidad superior al 90%. Imagen ilustrativa de ACERO Y ROCA
El potencial de San Juan en la minería del cobre posiciona a la provincia como un laboratorio ideal para estas tecnologías. La implementación de química verde no solo mejora los números del balance, sino que facilita la obtención de certificaciones internacionales de sustentabilidad.
Finalmente, el Lic. Norberto Mangin concluye que el camino hacia una minería de «cero impacto» depende de continuar investigando estos reactivos. La meta es clara: lograr procesos donde la huella química sea mínima y la recuperación metálica sea máxima, garantizando la viabilidad de los proyectos a largo plazo.