Ruta 7: el plan para potenciar el corredor bioceánico y cuadruplicar las exportaciones mineras

La mejora integral de la Ruta Nacional 7 se perfila como una de las piezas más importantes en la estrategia de Argentina para potenciar su sector minero y cuadruplicar las exportaciones hacia 2030. Esta ruta, que atraviesa la región de Cuyo y conecta territorios productivos con el paso internacional Cristo Redentor y los puertos del Océano Pacífico, funciona como un corredor bioceánico esencial para la logística de minerales como cobre y litio, cuya demanda global está en expansión.
Por Sergio Álvarez

El gobierno nacional lanzó la licitación de las obras en el tramo de alta montaña de la RN 7 en Mendoza, en una decisión respaldada por el ministro del Interior, Diego Santilli, quien aseguró que “el crecimiento necesita infraestructura”. Esta intervención busca resolver cuellos de botella históricos que impactan directamente los costos logísticos y la competitividad de la minería argentina en los mercados internacionales.
Un corredor que va más allá de una ruta
Aunque la RN 7 no fue concebida exclusivamente para el sector minero, su optimización tiene un efecto multiplicador sobre toda la industria extractiva. Antes de las mejoras, las dificultades del trayecto en montaña y la falta de infraestructura moderna limitaban la fluidez del transporte de insumos, equipos de gran porte y concentrados minerales hacia puertos estratégicos.
Modernización del Belgrano Cargas y el Gasoducto Vicuñas
La importancia de esta obra se enmarca dentro de un plan maestro de infraestructura que no se agota en la ruta, sino que incorpora componentes como la modernización del Belgrano Cargas, con más de 4.000 km de vías para integrar al norte argentino con los puertos del Atlántico, y el gasoducto Vicuñas, pensado para abastecer a proyectos de litio en provincias como Jujuy, Salta y Catamarca.
El país mantiene un inventario de 24 proyectos mineros en producción y otros 35 en etapas avanzadas previas a la operación, y los analistas advierten que la verdadera limitación para su desarrollo no está en los recursos geológicos, sino en la capacidad de mover insumos y productos con eficiencia.
El impacto del proyecto PSJ y la salida por el Pacífico

La RN 7 cruza territorios donde se ubican futuros proyectos de gran escala, como el emprendimiento cuprífero PSJ en Mendoza, que planea exportar concentrados de cobre hacia puertos chilenos a través del paso internacional. La mejora logística en alta montaña permitiría reducir los costos de transporte, facilitando que estos proyectos avancen de la fase de prefactibilidad a producción comercial.
Argentina ya exhibe un crecimiento notable de sus exportaciones mineras. En 2025, durante los primeros 11 meses, las ventas al exterior acumularon US$ 5.406 millones, la cifra más alta en años recientes, con un incremento del 30,7 % interanual y representando un récord histórico para ese periodo.
Con infraestructura vial y logística alineada con la expansión productiva, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) proyecta que las exportaciones podrían alcanzar US$ 15.000 millones anuales hacia fines de esta década, prácticamente cuatro veces más que los valores de los últimos años.
El desafío de la logística integrada
La infraestructura no se limita a la RN 7. La minería argentina enfrenta la necesidad de una red vial, ferroviaria y energética moderna que incluya zonas como el NOA y Cuyo, e incluso la posibilidad de reactivar líneas de tren para transporte de cargas mineras. Estas redes permitirían trasladar volúmenes significativamente mayores con menores costos y tiempos, articulando los centros productivos con los puertos.
La modernización del Belgrano Cargas, por ejemplo, podría contribuir a disminuir los costos logísticos desde las provincias mineras hacia el mar, mientras que la expansión de gasoductos y líneas de transmisión asegurarían servicios energéticos estables para plantas de procesamiento y extracción.
Competitividad regional y nuevos corredores

Con las mejoras en la RN 7, Argentina no solo busca satisfacer la demanda interna de transporte, sino competir en igualdad de condiciones con países vecinos como Chile y Perú, que cuentan con corredores y pasos consolidado. La reducción de costos operativos podría aumentar la competitividad de los minerales argentinos en los mercados globales, acortando brechas logísticas y atrayendo inversiones a largo plazo.
Además, ante la perspectiva de que los envíos de litio y cobre sigan creciendo, como muestran proyecciones sectoriales para 2026 y más allá, la ruta mejorada se convertiría en un activo estratégico para consolidar totalmente la industria argentina como parte de las cadenas globales de suministros críticos.
La ruta del corredor bioceánico
La inversión en esta ruta marca un punto de inflexión clave para la minería argentina. Más allá de una simple obra vial, representa un corredor bioceánico esencial para conectar proyectos productivos con los mercados del Pacífico, reduciendo costos logísticos y aportando previsibilidad a un sector que aspira a cuadruplicar sus exportaciones mineras hacia 2030.
Si estas mejoras se integran con una red logística moderna, incluyendo vías ferroviarias, gasoductos y nodos energéticos, Argentina podría posicionarse como un actor competitivo en minerales estratégicos como cobre y litio, transformando potencial geológico en riqueza exportable.