Soberanía vial: Vicuña licita 170 kilómetros para conectar la mina 100% por San Juan
La operadora del Proyecto Vicuña lanzó la licitación para completar los 170 kilómetros del Corredor Norte, una obra vial sin precedentes que permitirá el acceso al yacimiento exclusivamente por territorio sanjuanino. Con una inversión estratégica que elude el paso por La Rioja, el nuevo trazado no solo facilitará el transporte de gran porte, sino que servirá de base para la línea eléctrica de alta tensión más elevada del país, priorizando además la contratación de pymes y mano de obra de las comunidades de Iglesia.

Una obra estratégica para evitar el paso por La Rioja
El Proyecto Vicuña dio un paso fundamental para su logística al abrir el concurso de precios para los cinco tramos que completarán el Corredor Norte. Se trata de una red vial de 170 kilómetros de extensión que no solo facilitará el acceso al yacimiento, sino que garantiza que el transporte de carga pesada se realice íntegramente por suelo sanjuanino, eliminando la necesidad de transitar por la vecina provincia de La Rioja.
Esta megaobra vial, que se desarrolla mientras la compañía aguarda la ratificación del RIGI por parte de Nación, funcionará además como la base para la futura línea de alta tensión de 500 kV, la cual se proyecta como la más alta de Argentina. Lo cierto es que el trazado permitirá llevar la energía en paralelo, optimizando tiempos y costos de construcción.
Los detalles técnicos de la licitación: del tramo A al D

Ingeniería de precisión y un puente sobre el Río Blanco
La licitación se dividió en sectores específicos debido a su complejidad. El Tramo A (subdividido en A1 y A2) cubre 63,6 km desde Angualasto hasta la Junta La Palca. Este sector incluye una obra civil de gran envergadura: un puente de 100 metros sobre el Río Blanco en Piedras Pintadas. Además, la empresa o UTE (Unión Transitoria de Empresas) que resulte ganadora deberá estar capacitada para realizar voladuras y manejo de explosivos en zonas de roca dura.
La construcción de los tramos A al D no arranca de cero, sino que viene a completar un esquema logístico ambicioso. Estas tareas se acoplarán a los trabajos que ya se ejecutan en los tramos E y F, adjudicados en abril de 2025 a la UTE conformada por las firmas Terusi Construcciones S.A. y Semisa Infraestructura S.A. De esta manera, el proyecto busca unificar todo el trazado bajo un cronograma de máxima exigencia para garantizar la operatividad anual del acceso.

Tramos B, C y D: el desafío de los 107 kilómetros en altura
Por otro lado, los sectores B, C y D representan el tramo más largo del proyecto, superando los 107 km entre La Palca y La Majadita. Por su parte, las constructoras deberán enfrentar movimientos de suelo masivos en puntos críticos como La Brea (4.400 msnm) y Portezuelo Cachiyuyal (3.750 msnm), bordeando el Parque Nacional San Guillermo.
El impacto social: compre local y empleo para las comunidades

Desde Vicuña fueron claros: el plan de trabajo debe incluir obligatoriamente mano de obra y servicios locales. Para fomentar esto, la minera organizará rondas de negocios en las comunidades cercanas, permitiendo que los pequeños proveedores del departamento Iglesia se asocien con las grandes contratistas. Este modelo ya tiene éxito comprobado, como ocurrió con la firma sanjuanina Caterwest o la UTE local que se quedó con los primeros dos tramos del corredor.
Por qué el Corredor Norte cambia el juego para San Juan
La magnitud de esta obra se resume en cuatro pilares que definen el futuro de la región:
- Soberanía y logística directa: garantiza que el acceso principal a Vicuña sea 100% por territorio sanjuanino. Es una pieza fundamental para la logística de la minería de alta montaña sin depender de otras jurisdicciones.
- Eficiencia en el transporte: la nueva traza reduce aproximadamente 70 kilómetros el trayecto hacia las zonas operativas. Menos distancia es igual a menos costos y mayor seguridad vial.
- Impacto en la comunidad: no es solo una «ruta minera». La obra integra a las localidades del norte de Iglesia, mejorando la conectividad de los pueblos y facilitando un tránsito seguro para los vecinos que circulan a diario.
- Sostenibilidad a largo plazo: asegura la infraestructura necesaria para el flujo constante de insumos y producción, blindando el desarrollo minero de San Juan para las próximas décadas.