De barbijos a uniformes de alta montaña: La red de costureras que conquistó Calingasta

La red de costureras de Calingasta rompe las barreras logísticas de la cordillera. Con maquinaria industrial y una logística estratégica, el taller de Gladys Henríquez genera empleo local y responde a las exigencias técnicas de los proyectos mineros más importantes de la provincia.
Por Antonela Rodriguez Echenique

El taller textil Zumec ‘Luz de día’ transformó la economía doméstica de Calingasta al consolidar una Red de Mujeres Costureras Amas de Casa. Liderado por Gladys Henríquez, con más de 30 años de trayectoria en el rubro, el emprendimiento evolucionó hacia la confección de indumentaria técnica de alta montaña y banderas oficiales, integrando a mujeres locales mediante el uso de maquinaria industrial financiada por fondos sectoriales.
Inversión tecnológica para optimizar la producción del taller
En este sentido, la evolución tecnológica de Zumec dio un salto cualitativo en 2024. A través del programa “Fondo Impulso Emprendedor” de Glencore Pachón, Henríquez accedió a la maquina ojaladora industrial específica para realizar ojales a las remeras que optimiza sus procesos de producción: “Le agradezco a Pachón que haga este tipo de proyectos sustentables y que queden para la comunidad, porque hay mucha gente que necesita de los emprendedores y no todos pueden alcanzar el trabajo en la minería. Hay pequeños emprendedores que, sí necesitan de ese apoyo”, explicó.

Logística «puerta a puerta»: del diseño al hogar de las costureras
El modelo de negocio de Zumec rompe las barreras geográficas del departamento. Gladys centraliza el diseño, el corte de las prendas y la gestión comercial, mientras que las trabajadoras —previamente capacitadas en terminaciones de precisión— ejecutan la confección desde sus propias casas.
Lo bueno es que este sistema no solo permite a las mujeres trabajar sin trasladarse, sino que también agiliza pedidos especiales, como los uniformes de ballet, que demandan mayor mano de obra en tiempos reducidos.
El desafío de los 20.000 barbijos: el motor que creó la red
Resulta que el verdadero punto de inflexión para el taller ocurrió durante la crisis sanitaria del Covid-19. Lo que comenzó como un desafío logístico se convirtió en el motor de la red actual: el encargo de 20.000 barbijos para campamentos mineros. “Se necesitaban bastantes costureras para este trabajo, entonces ese fue el puntapié para realizar esta red. Fue un gran desafío para todas», confiesa Gladys.
“Había que estar, facturar, hacer las compras en el proveedor de la Ciudad de San Juan. Fue toda una logística que se tuvo que armar para organizar quién y cómo me enviaban las telas acá, luego cortarlas y después esterilizar todo y envasar al vacío. Fue un aprendizaje y una responsabilidad saber que debíamos cuidar a toda la gente que estaba trabajando desde sus casas con estos barbijos”.
Soberanía productiva: uniformes que nacen y quedan en Calingasta

Operar desde Calingasta exige una gestión minuciosa del abastecimiento. Toda la materia prima (telas técnicas para uniformes, hilos de bordar y repuestos) proviene de la capital provincial.
Hoy, la producción de Zumec no se limita a la minería. Su cartera de clientes incluye:
- Sector Salud: Confección para ambulancias de alta montaña.
- Gastronomía: Indumentaria para subcontratistas mineros,
- Institucional: Uniformes escolares y vestimenta para el Municipio de Calingasta.
- Símbolos: Banderas nacionales que flamean en los mástiles de los campamentos cordilleranos.