Matías Chandia: El geólogo sanjuanino que descifra el futuro tecnológico y estratégico del litio

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El geólogo sanjuanino Matías Alejandro Chandia analiza el rol de Argentina en el Triángulo del Litio, los límites del modelo extractivo, los desafíos tecnológicos y la centralidad de la licencia social en un recurso clave para la transición energética.

Por Luciana Vignoli

El 56% de las reservas mundiales de litio se encuentran en Bolivia, Chile y Argentina, sobre el manto blanco de los salares que se concentran en torno a la triple frontera que comparten dichos países.
El 56% de las reservas mundiales de litio se encuentran en Bolivia, Chile y Argentina, sobre el manto blanco de los salares que se concentran en torno a la triple frontera que comparten dichos países.

Una voz técnica para leer el litio

El litio se consolidó como uno de los minerales críticos de la transición energética global, impulsado por la expansión de los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía. En ese escenario, el denominado Triángulo del Litio, integrado por Argentina, Chile y Bolivia, concentra una porción significativa de los recursos mundiales y se ubica en el centro de las disputas geopolíticas por inversiones, tecnología y control de la cadena de valor.

Desde ese territorio opera Matías Alejandro Chandia, licenciado en Ciencias Geológicas por la Universidad Nacional de San Juan y especialista en interpretación de pozos y acuíferos evaporíticos, con más de diez años de experiencia en litio y en la industria de petróleo y gas.

Chandia cumple un rol técnico y estratégico en proyectos de litio vinculados a la caracterización de acuíferos y salares, aportando información clave para la toma de decisiones operativas. En paralelo, analiza y comunica la actualidad del litio y de los minerales críticos a nivel global, y desarrolla una plataforma orientada a minerales críticos e hidrógeno verde que integra bases de datos, formación técnica y herramientas de análisis con inteligencia artificial aplicadas a la transición energética.

Litio y geopolítica: un recurso estratégico en disputa

Para el especialista, el crecimiento sostenido de la demanda redefine el mapa geopolítico global. “El litio ya es un recurso estratégico, impulsado primero por los vehículos eléctricos y ahora también por el almacenamiento de energía”, afirma, y agrega que “esa centralidad intensifica la competencia entre países por inversiones, tecnología y posicionamiento en la cadena de valor”.

Geólogo Matías Alejandro Chandia experto en litio y acuíferos.
Matías Chandia aporta una visión técnica y estratégica basada en más de diez años en la industria.

En ese contexto comienza a discutirse la posibilidad de una mayor articulación regional. “Empieza a resonar la idea de una especie de OPEP del litio que permita ganar peso en reglas, negociación y desarrollo tecnológico regional”, señala, aunque reconoce que se trata de una iniciativa compleja debido a las diferencias de gobernanza, marcos regulatorios y niveles de industrialización entre los tres países.

El lugar de Argentina en el Triángulo

Dentro de ese esquema, Argentina ocupa una posición relevante. “Se ubica entre los primeros lugares a nivel mundial en recursos, es tercera en reservas y quinta en producción”, explica Chandia. A diferencia de Chile, que cuenta con una industria madura y altos volúmenes, y de Bolivia, que aún no consolida producción comercial significativa, Argentina se destaca por su crecimiento relativo, la expansión de reservas y el avance en nuevas tecnologías.

La transición hacia la extracción directa de litio (DLE)

Uno de los factores distintivos es la incorporación progresiva de la Extracción Directa de Litio (DLE). “Argentina se encuentra en una etapa de transición tecnológica, pasando de sistemas tradicionales de evaporación hacia plantas de Extracción Directa de Litio”, sostiene.

Recursos de litio por país, gráfico.

Sin embargo, advierte que para escalar de manera sostenida será indispensable una visión integral que articule infraestructura, energía eléctrica, logística y el desarrollo de proveedores industriales a nivel provincial y nacional.

Inversiones, infraestructura y reglas de juego

Respecto a las inversiones extranjeras Chandia expone que “Son un motor clave para el desarrollo del litio, porque aportan capital, tecnología y capacidad de ejecución”. Además, subraya su impacto en la generación de empleo, la formación de profesionales y el fortalecimiento de proveedores locales “para que estas inversiones no se limiten a extraer recursos, sino que dejen capacidad instalada y desarrollo territorial, se necesitan reglas claras, acuerdos con comunidades, planificación de infraestructura y políticas que promuevan encadenamientos productivos y valor agregado”.

A ello se suma que “en lo económico, el litio sigue siendo un mercado volátil. Esa variabilidad impacta en decisiones de inversión y financiamiento. Actualmente estamos viendo un repunte de precios que podría estimular la continuidad de proyectos. El desarrollo de un proyecto de litio demanda años, desde exploración hasta producción, lo que exige visión de largo plazo”.

Gráfico de las reservas de litio por país.
Los salares argentinos son el escenario de una transición tecnológica que busca minimizar el impacto ambiental.

Complejidad técnica y desafíos regulatorios

Desde el punto de vista geológico, uno de los principales límites para replicar modelos productivos es la heterogeneidad de los salares. “Cada salar es distinto. La complejidad y variabilidad de las salmueras y la heterogeneidad de los acuíferos hacen que no existan soluciones estándar”, explica. En ese marco, tecnologías como la DLE aún se encuentran en proceso de escalamiento industrial y requieren pruebas piloto, validación en el tiempo y ajustes específicos para cada proyecto.

En paralelo, persisten desafíos regulatorios. Las diferencias normativas entre provincias y los extensos plazos de aprobación de permisos impactan sobre el ritmo de las inversiones. Para Chandia, una mayor coordinación entre los marcos ambientales y legales provinciales y nacionales resulta clave para destrabar proyectos estratégicos.

Comunidades, ambiente y licencia social

La relación con las comunidades locales y originarias ocupa un lugar central en el análisis. Chandia recuerda que “existen leyes de protección ambiental y de derechos de las comunidades que establecen requisitos claros antes de avanzar con un proyecto. Es fundamental difundir y explicar mejor estos marcos legales, para que las comunidades comprendan que no están desamparadas frente a una empresa”, y destaca el rol del Estado como garante de su cumplimiento.

En ese sentido, la licencia social para operar se vuelve determinante. “La licencia social es la aceptación y confianza de la comunidad hacia un proyecto. No basta con cumplir los requisitos legales: sin consenso local, la viabilidad se ve comprometida”, advierte.

En los proyectos de litio, desarrollados en salares y ecosistemas hídricos sensibles, esa licencia se construye a partir del diálogo, la transparencia, el cuidado ambiental y beneficios concretos para las regiones involucradas. El uso del agua en zonas áridas es otro de los ejes sensibles. Chandia explica que la gestión se apoya en estudios de impacto ambiental, caracterización hidrogeológica y monitoreos permanentes.

La tendencia actual apunta a minimizar el uso de agua dulce, priorizar circuitos cerrados, reinyección y tecnologías más eficientes”, señala y destaca a la DLE como una de las herramientas con mayor potencial para reducir la huella ambiental.

Mapa del triángulo del litio.
Bolivia, Chile y Argentina construyeron su peso estratégico sobre el paisaje que hoy sostiene una transición energética que el mundo necesita.

Industrialización y cadena de valor

Más allá de la extracción, el licenciado comenta. “La cadena de valor del litio en Argentina aún está muy concentrada en la extracción”, reconoce. Si bien se producen compuestos como carbonato e hidróxido de litio y comienzan a incorporarse nuevas tecnologías, la industrialización profunda, cátodos, baterías y reciclado, sigue siendo incipiente.

En ese escenario, el profesional menciona iniciativas como los desarrollos de Y-TEC junto al CONICET y el centro de ensamblado de baterías de ion-litio en el Parque Industrial de Perico, en Jujuy, como pasos relevantes para sentar bases industriales y tecnológicas, aunque todavía lejos de los grandes polos globales.

Mirada a futuro

De cara a la próxima década, Chandia proyecta un crecimiento sostenido de la demanda global y un desafío común para el Triángulo del Litio. “El gran desafío será no quedar solo en la extracción, sino avanzar en desarrollo tecnológico, industrialización y mayor valor agregado en la cadena productiva”, sostiene.

Finalmente, deja un mensaje para los jóvenes profesionales interesados en la geología y las industrias estratégicas. “Hay una enorme oportunidad. Lo que se construya ahora definirá cómo se produce, almacena y consume energía en las próximas décadas. Formarse hoy es llegar temprano a una industria que recién comienza”.

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