Estefanny Pardo: «Menos minería formal significa menos empleo para las mujeres y más informalidad»

La presidenta de Women in Mining Colombia analiza la participación femenina en la minería, expone las brechas estructurales que persisten en el sector minero y alerta sobre el impacto directo que tienen las políticas antimineras, la informalidad y la falta de decisión estatal en el empleo, la formalización y el liderazgo de las mujeres.
Por Luciana Vignoli

Desde WIM Colombia impulsa programas de formación, liderazgo y mentoría.
Estefanny Pardo, presidenta de Women in Mining Colombia
Trayectoria de Estefanny Pardo y el origen de Women in Mining Colombia
Con más de quince años de trayectoria en el sector minero-energético, Estefanny Pardo habla desde una experiencia que combina lo técnico, lo jurídico y lo territorial. Abogada, consultora y litigante, trabajó tanto en el ámbito estatal como en el privado antes de involucrarse de lleno en una problemática que, hasta hace pocos años, permanecía invisibilizada en Colombia: la exclusión sistemática de las mujeres en la minería.
El mito de la mala suerte y la barrera cultural del 8%
“En 2018, la participación de las mujeres en la minería era apenas del 8%. Ese dato me impactó profundamente, sobre todo cuando escuché que aún existía el mito de que la presencia de una mujer en una mina traía mala suerte”, recuerda. Según datos de Naciones Unidas, podría tardar 136 años en cerrarse si no se interviene de manera activa y sostenida.
A partir de ese diagnóstico, nació Women in Mining Colombia (WIM Colombia), organización aliada a International Women in Mining, de la cual hoy es presidenta. “Nuestro objetivo es impulsar una transformación cultural en el sector minero y consolidarnos como la voz de la mujer minera en Colombia”, afirma.
Programas de formación y liderazgo para mujeres en minería
Uno de los proyectos más relevantes es el programa de mentorías que conecta a mujeres en formación con referentes C-level del sector minero. “Ya llevamos tres ediciones y cerca de 90 mujeres participaron del programa, acompañadas por líderes como la presidenta de la Agencia Nacional de Minería, el presidente de la Asociación Colombiana de Minería, el presidente de la Federación Nacional de Carbón”, detalla Pardo.
En la minería industrial, la participación femenina pasó del 8% en 2018 a ubicarse hoy entre el 13% y el 15%. “Es un avance muy significativo y Women in Mining tuvo un rol concreto en ese proceso”, sostiene.

Estefanny Pardo, presidenta de Women in Mining Colombia
Women in Mining Colombia acompañó una jornada en Antioquia Gold LTD, que inició en la mina Guayabito.
Mujeres y pequeña minería: informalidad, precariedad y riesgo
“En la pequeña minería la participación de las mujeres está entre el 50% y el 60%, e incluso en algunas regiones llega al 70%”
Pardo advierte que este fenómeno está atravesado por la necesidad económica, la falta de alternativas laborales y condiciones de trabajo marcadas por la informalidad y la precariedad. “Hace poco llevamos adelante unos talleres llamados “Mujeres Inspirando Mujeres”, en alianza con un organismo de cooperación sueca denominado NIR. Nos enfocamos en capacitar en liderazgo femenino y en procesos de formalización empresarial y legal a mujeres de la pequeña minería, muchas de ellas atravesando instancias de legalización de su actividad”, detalla.
La diferencia, aclara, no es menor. “En la pequeña minería, incluso en procesos de formalización, las condiciones de seguridad, laborales y de higiene son muy distintas y, en muchos casos, significativamente más precarias. Por eso, el abordaje debe ser específico, contextualizado y con una mirada integral”, remarca.
Respecto a la perspectiva de género Pardo explica que “Este es un proceso de concientización que debe involucrar también a los hombres y, fundamentalmente, a los niveles directivos, sean hombres o mujeres. Si no existe una voluntad real de inclusión desde los espacios de decisión, los esfuerzos terminan siendo nulos o ineficientes. Hemos impulsado campañas, talleres in situ y procesos de acompañamiento que permitieron que pequeñas empresas comiencen a trabajar en políticas de sostenibilidad y en proyectos vinculados a la inclusión y la equidad«.

Transición energética y su impacto en el empleo femenino minero
Respecto de la transición energética y la creciente demanda de minerales críticos, Pardo introduce una mirada cauta. «Debe pensarse con anticipación y con mecanismos preventivos que permitan proteger la fuerza laboral, de lo contrario, lejos de generar inclusión, termina expulsando a las mujeres de la minería formal. Lo que hemos visto con el actual gobierno es que esta transición se diseñó sin incorporar una perspectiva de género. En la práctica, las mujeres se concentran mayoritariamente en cargos administrativos y no en los operativos”, explica.
“Cuando se reduce la minería, se cierran proyectos o se busca frenar determinadas actividades, los primeros puestos que se eliminan son los administrativos, sin distinción de género. Pero si la mayoría de esos cargos están ocupados por mujeres, son ellas las primeras en quedar fuera del mercado laboral”, remarca.
El impacto se profundiza en sectores específicos. “Cuando un gobierno impulsa una transición que implica reducir, por ejemplo, la minería de carbón, las empresas se contraen, disminuyen sus inversiones y eso deriva en más desempleo. Ese proceso afecta de manera desproporcionada a las mujeres”, señala.

Es fundamental seguir hablando del tema y no minimizar el debate sobre equidad.
Políticas públicas, responsabilidad empresarial y equidad de género en la minería
En este escenario, Pardo sostiene que “Hay dos prioridades ineludibles: condiciones laborales seguras y adaptadas a las necesidades de las mujeres, y políticas reales de conciliación entre la vida familiar y la vida laboral”, enfatiza.
“Existen estudios que demuestran que las mujeres trabajan, en promedio, una media jornada adicional a su empleo formal en tareas de cuidado doméstico«.
Para Pardo, estas desigualdades no se corrigen de manera automática ni con discursos aislados. “Si no se interviene de manera activa, la brecha de género tardará 136 años en cerrarse. Por eso, estos ejes, condiciones laborales adecuadas, conciliación real y una agenda permanente de equidad, deberían ser asumidos como compromisos centrales por parte del Estado y de las empresas mineras”, remarca.

Women in Mining Colombia acompañó una jornada en Antioquia Gold LTD, que inició en la mina Guayabito
WIM Latam y la construcción de una agenda regional de equidad
En el plano regional, Estefanny Pardo destaca el valor estratégico del trabajo articulado entre las distintas sedes de Women in Mining en América Latina. “Existe una colaboración permanente que se fortalece a partir de la alianza regional. WIM Latam nos permite conectar experiencias, coordinar acciones y, sobre todo, construir un discurso común en torno a la equidad de género en la minería”, explica.
Para Pardo, esa coincidencia no es casual ni menor. “La uniformidad de criterios es fundamental. Si hablamos de equidad de género en Colombia con un enfoque distinto al de Argentina, Chile o Perú, no estamos empujando en la misma dirección. En cambio, hoy existe una mirada compartida que nos permite avanzar de manera coordinada”, sostiene.
Año electoral, políticas antimineras y su impacto en el empleo femenino
En un año electoral atravesado por el debate sobre el modelo productivo, su mirada es crítica. “La política antiminera del actual gobierno generó un daño enorme a las mujeres. Menos minería significa menos empleo femenino y más informalidad”, sostiene y alerta sobre el crecimiento de la ilegalidad: “En el caso del oro, la minería ilegal ronda el 80%. La inacción del Estado y el desincentivo a la inversión solo profundizan este problema y afectan directamente a las mujeres”.
Una advertencia que interpela tanto a gobiernos como a empresas y deja en evidencia que, sin una minería formal, responsable y con perspectiva de género, la inclusión y la equidad seguirán siendo en Colombia una promesa lejana.
En nuestra provincia, con proyectos como Josemaría o Los Azules, el desafío es que las mujeres no se queden solo en la oficina, sino que entren masivamente a la operación de camiones fuera de ruta y plantas de proceso. Si no, en la próxima crisis logística o política, ellas serán el primer eslabón en romperse. WIM Argentina y WIM Colombia están hablando el mismo idioma este 2026.