La hoja de ruta de Matías Espejo para Jáchal en 2026

El intendente de Jáchal detalló su hoja de ruta para 2026. Entre la operatividad de la ordenanza «Agua Segura», el impacto del RIGI en Gualcamayo y la creación de un polo de servicios, Espejo define una gestión donde la ciencia y la localía son las protagonistas.
Por Yenhy Navas

Gestión integral y el control social del agua
El intendente Matías Espejo comenzó aclarando que, aunque el municipio no cuenta con un área de minería específica por su categoría, la actividad se aborda desde una mirada transversal en la Dirección de Producción. «Tenemos un objetivo claro: entender que la minería es una actividad necesaria para el desarrollo, pero siempre con una mirada crítica donde la sostenibilidad y el cuidado ambiental son los pilares», explicó.
Una de las medidas más destacadas de su gestión ha sido la puesta en marcha de herramientas de control ciudadano. “Lo que hicimos fue operativizar la ordenanza Agua Segura, que estaba vigente pero no operativa”, señaló Espejo. Bajo esta norma, se conformó un triunvirato de vecinos que eligió al biólogo José Tarnino como Procurador Ambiental Departamental, encargado de custodiar los análisis de agua.

El intendente enfatizó que no se limitan a lo físico-químico: «No nos hemos limitado a analizar propiedades físico-químicas del agua solamente, sino también análisis limnológicos. Como gobierno local, somos custodios de esa situación».
El impacto del RIGI y la nueva era de Gualcamayo
Sobre el escenario económico nacional y provincial, Espejo confirmó que la mina Gualcamayo ya ha accedido al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Este paso es vital para el proyecto de Carbonatos Profundos, que promete extender la vida útil del yacimiento.
“El RIGI para Jáchal tendría un impacto positivo en esa mina. Promete ser un nuevo Gualcamayo”.
Sin embargo, advirtió sobre la ambigüedad del término «localía» en la ley nacional. Para proteger a sus compueblanos, anunció una medida estratégica: “Una de las propuestas para este año es generar nosotros una certificación de localía en un sentido amplio”, con el fin de asegurar que las empresas que tributan y emplean en el departamento tengan prioridad real.

La deuda social y el desafío de la etapa post-minera
Espejo fue contundente al analizar el impacto humano de la industria. Si bien reconoce que muchos sectores han mejorado su poder adquisitivo, advirtió sobre las consecuencias no medidas. “Hay una enorme deuda en términos sociales. Hay que ver qué pasó con el aumento de sustancias que provocan adicción, la violencia familiar y la disgregación de familias”, sentenció, subrayando la falta de estudios sociológicos profundos.
Reconversión productiva y polo de servicios estratégicos
El desafío de la gestión es que la mejora económica tenga trazabilidad y continuidad cuando el ciclo minero concluya. Por ello, el municipio impulsa la reconversión productiva, como el proyecto de transformar el matadero municipal —paralizado por 15 años— en una planta de procesamiento de alimentos.
«Pretendemos convertir a Jáchal en un polo de servicios para la minería. La confluencia de la Ruta 40 y la 150 nos coloca en un lugar estratégico».
Educación técnica y mejora de la empleabilidad jachallera

En cuanto a la formación de las nuevas generaciones, Jáchal apuesta fuerte a la educación técnica en convenio con la UNSJ. Actualmente, el departamento cuenta con una oferta variada que incluye tecnicaturas en Exploración Geológica, Mantenimiento de Maquinaria Pesada y Procesamiento de Minerales.
Espejo resaltó la alta demanda: «Hay mucha expectativa. Te lo dice la cantidad de aspirantes para cada tecnicatura«. Además, a través de la Oficina de Empleo, se dictan cursos clave como el de manejo de camiones fuera de ruta para mujeres, soldadura y electricidad. “Mejoramos el perfil de empleabilidad de nuestra gente para que puedan certificar sus conocimientos”, concluyó.