Uranio: El plan para reactivar Don Otto y mermar la dependencia externa

Argentina sostiene hoy una posición de vanguardia tecnológica en el sector nuclear a nivel global. Sin embargo, enfrenta una contradicción estructural: la importación del 100% del uranio que consumen sus tres centrales en operación (Atucha I, II y Embalse). Este consumo anual se ubica entre las 220 y 250 toneladas de uranio.
Por José Luis Dalla Gassa, tecnólogo industrial

El yacimiento, que operó bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) entre 1963 y 1981, es definido por el especialista como un «activo estratégico dormido». No se trata de un proyecto fallido, sino de una infraestructura que quedó fuera de contexto cuando el sistema industrial nacional se detuvo.
Don Otto y la sustitución de importaciones de elementos combustibles
Uno de los datos centrales es la capacidad de Don Otto para alterar la balanza comercial energética. Si bien la mina no resolvería la totalidad de la demanda interna, su reactivación permitiría reemplazar entre un 5% y un 10% de las importaciones actuales de uranio.
Por consiguiente, este volumen se considera un primer paso dentro de una lógica de adaptación gradual. “No sobreviven los que intentan hacerlo todo de golpe, sino los que se adaptan gradualmente”. La puesta en marcha del yacimiento permitiría al país retomar la curva de aprendizaje, utilizando a Don Otto como un «laboratorio estratégico« para testear procesos que luego podrían replicarse en yacimientos de mayor escala, como Sierra Pintada en Mendoza o Cerro Solo en Chubut.
De la extracción de mineral a la exportación de tecnología nuclear
El informe propone una transición desde la minería extractiva hacia una industria de alto valor agregado. Argentina ya cuenta con las instalaciones de CONUAR para la fabricación de elementos combustibles nucleares, un insumo de alta complejidad que muy pocos países dominan.
En este sentido, el uranio local no debe verse simplemente como una commodity, sino como el insumo básico para una cadena exportadora. «El verdadero salto no está en vender el mineral, sino en fabricar combustible nuclear, que es un producto intensivo en conocimiento y con demanda internacional sostenida». Efectivamente, con el marco regulatorio adecuado, Argentina podría exportar estos paquetes combustibles a mercados internacionales.

El CAREM y la contradicción de depender del uranio importado
La reactivación en Salta tiene una conexión directa con proyectos de vanguardia como el CAREM, el primer reactor de potencia íntegramente nacional. Aquí, hay una «contradicción estratégica» actual: producir reactores propios mientras se depende totalmente del exterior para el combustible. Por lo tanto, aunque Don Otto no alimentaría exclusivamente al CAREM, su reactivación reordena el sistema que lo hace posible a largo plazo.
Gestión mixta: El rol de la CNEA y la inversión privada
El análisis técnico sugiere un esquema de cooperación. La CNEA es el actor irremplazable para garantizar el conocimiento y la seguridad nuclear, pero es fundamental la inversión privada para aportar eficiencia y escalabilidad.
Desarrollo industrial en el distrito Tonco-Amblayo
En términos de beneficios económicos, se estima que los resultados empezarían a verse en el corto plazo, y en un periodo de 12 a 18 meses, se notarían los primeros impactos locales en el distrito de Tonco-Amblayo, reflejados en empleo directo y reactivación regional.

Además, la producción inicial podría concretarse en un plazo de 24 a 36 meses, siguiendo un esquema de desarrollo ordenado bajo principios de pensamiento Lean. El objetivo no es solo «cerrar números», sino abrir una nueva etapa industrial para la provincia.
Desafíos: Superar el «ruido ideológico» en la minería
El principal obstáculo no es la falta de mineral, sino barreras conceptuales. El uranio ha sido tratado durante décadas como un «tabú ideológico«. Para revertir esto, hay que combatir la desinformación con transparencia y rigor técnico. «La sociedad no rechaza la minería por naturaleza: rechaza la improvisación».
Argentina posee reservas comprobadas de unas 34,000 toneladas de uranio. La reactivación de Don Otto se posiciona, entonces, como la punta de lanza para recuperar la soberanía energética e industrial del país.