Daniel Puga analiza la tensión logística y propone protocolos de seguridad en rutas

La gestión logística en la industria minera representa una operación compleja donde convergen la eficiencia, la infraestructura y, crucialmente, la vida de las comunidades. Daniel Puga, especialista con 30 años de trayectoria en la cadena de suministros, analiza para ACERO Y ROCA la tensión actual en las rutas 40 y 436 de San Juan, desglosa porque aumentó el parque automotor y presenta protocolos técnicos urgentes.
Por Yenhy Navas

En primer lugar, la preocupación nace de la realidad tangible. El especialista explica que su llamado de atención público surge tras observar «la gran cantidad de vehículos livianos, tipo camioneta, que transitaban por la ruta 40 y 436″. Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, responde a una transformación profunda en la logística de los proyectos mineros.
Cómo evolucionó el transporte en las zonas mineras
El flujo vehicular hacia los yacimientos cambió radicalmente. Puga detalla que esta saturación ocurre porque «los caminos que tienen los proyectos no permiten la circulación de camiones pesados hasta que no se desarrollan las rutas». Por consiguiente, esta limitación inicial de infraestructura obliga a las empresas a depender de vehículos menores.
Sumado a esto, la expansión de las operaciones y la demanda global de minerales dispararon el movimiento de camionetas. Aunque la industria incorporó tecnologías de gestión de flotas y vehículos autónomos por normativas de sostenibilidad, el resultado inmediato es una congestión visible que demanda mayor mantenimiento vial en los accesos principales.
Las causas detrás del exceso de velocidad en rutas

El experto identifica factores concretos que empujan a los conductores a tomar decisiones riesgosas.
La presión por la productividad
El factor económico pesa sobre el acelerador. Según indica Puga, «la necesidad de cumplir con horarios estrictos y altos niveles de producción puede llevar a los conductores a acelerar para llegar a tiempo o completar más viajes en menor tiempo». Aquí, la eficiencia mal entendida se convierte en peligro.
Cultura organizacional y falsa seguridad
Por otro lado, existe un componente cultural. En ciertas organizaciones, se minimiza el riesgo al creer que la velocidad equivale a eficiencia. Paradójicamente, la tecnología moderna juega en contra: «Camionetas con buen mantenimiento y sistemas de suspensión adecuados pueden incentivar a los conductores a manejar a mayor velocidad, especialmente si se sienten seguros», aclara el entrevistado. A esto se suman la falta de controles policiales constantes y factores humanos como la fatiga.
Cuáles son los riesgos críticos en el tránsito mixto
La convivencia entre el tráfico industrial pesado y los turistas o residentes de zonas como Tudcum genera un escenario de alto riesgo. Para quienes transitan estas áreas sin conocer la dinámica minera, el peligro se multiplica.
Puga advierte sobre situaciones específicas:
- Accidentes con maquinaria pesada.
- Caída de objetos desde vehículos en movimiento.
- Condiciones del terreno irregulares.
«El tránsito de camiones y otros vehículos puede ser peligroso si no se mantiene la atención o no se conocen las rutas de circulación», sentencia. Asimismo, la falta de señalización clara agrava la vulnerabilidad de los conductores particulares.

Protocolos de control de flota como solución técnica
Desde su visión logística, Puga no se queda en la queja; propone soluciones técnicas. Las empresas contratistas deben reforzar protocolos específicos para garantizar la seguridad.
Tecnología y monitoreo activo
La implementación de tecnología es innegociable. El especialista sugiere:
- Monitoreo en Tiempo Real: Uso de GPS y telemetría para rastrear ubicación y velocidad al instante.
- Gestión de la Fatiga: Sistemas que aseguren el cumplimiento estricto de las horas de descanso.
Mantenimiento y capacitación humana
Simultáneamente, Puga enfatiza la importancia del factor mecánico y humano. Propone calendarios rigurosos de mantenimiento preventivo y, sobre todo, la capacitación continua y certificación de los conductores en manejo defensivo. «Reforzar estos protocolos contribuirá a una gestión más segura, eficiente y confiable, beneficiando tanto a la empresa contratista como a sus clientes», asegura.
Alerta por vandalismo y estado actual de las rutas sanjuaninas


La crisis logística no solo responde al volumen de carga, sino también a factores externos que golpean la seguridad en el terreno. Recientemente, las empresas encargadas de la autopista en la Ruta 40 Sur (UTE Dumandzic y Semisa) denunciaron ataques vandálicos sistemáticos. En la zona de Sarmiento, entre Tres Esquinas y Cochagual, personas desconocidas desplazan y roban la señalización crítica. Como consecuencia de esto, los conductores terminan ingresando por error a sectores con maquinaria pesada y movimientos de suelo, generando un riesgo de choque altísimo, especialmente de noche.

Por otro lado, el panorama hacia el norte también exige cautela máxima. Vialidad Nacional confirmó que se mantienen los trabajos de limpieza en badenes y banquinas en el tramo Talacasto – Villicum. En cuanto a la Ruta Provincial 436, clave para el acceso a Iglesia, se encuentra transitable pero con equipos trabajando en la calzada. Ante este escenario, la recomendación para el sector minero y los particulares es la misma: bajar la velocidad y no confiar ciegamente en la señalización, ya que puede haber sido alterada.
Mejoras de infraestructura y convivencia en la ruta
Para mejorar la interacción entre trabajadores, turistas y vecinos, el experto sugiere estrategias de infraestructura concretas. Recomienda instalar señalización luminosa o reflectante para la noche, mantener el pavimento para evitar baches y colocar barreras de protección en pendientes.
En cuanto a la gestión del tráfico, propone «establecer horarios y rutas específicas para el transporte de trabajadores y mercancías, minimizando la congestión en horarios pico». Adicionalmente, insta a realizar campañas de sensibilización en medios locales para educar sobre el respeto mutuo en la ruta.

El impacto de la logística en la licencia social
La seguridad vial define la reputación corporativa. Puga es contundente: la mala gestión del tránsito genera «pérdida de confianza de la comunidad» y «rechazo social».
«Cuando las empresas no gestionan adecuadamente sus impactos, las comunidades locales pueden percibirlas como irresponsables», afirma. En consecuencia, esto puede derivar en protestas o sanciones que frenen las operaciones. La respuesta que el sector espera de las compañías mineras es «una declaración clara y concreta que demuestre su compromiso con la seguridad comunitaria«.
El compromiso ético del profesional logístico
Finalmente, Daniel Puga redefine el perfil del profesional tras 3 décadas de experiencia. Más allá de mover carga, el rol exige ética. «Un profesional de logística con compromiso genuino actúa como un garante de prácticas responsables que protejan a las comunidades», concluye. Esto implica priorizar la vida, mantener una comunicación transparente y asegurar que cada viaje cumpla con las regulaciones de seguridad y derechos humanos.