Las claves de eficiencia minera desde la tecnología y sostenibilidad

Roberto Darragrandi Undurraga, referente en estrategia financiera, socio de ALTADIRECCION Capital y académico, analiza para ACERO Y ROCA los pilares que sostienen la rentabilidad del sector minero. A través de un desglose detallado, expone los cambios estructurales que atraviesa la industria hoy, enfocándose en la utilidad práctica para los operadores del sector.
Por Yenhy Navas

El desafío de integrar la tecnología en la operación diaria
El avance tecnológico ha dejado de ser una cuestión de disponibilidad para convertirse en un reto de implementación. Según Darragrandi, el obstáculo principal no reside en la carencia de innovación, sino en cómo esta se amalgama con las operaciones diarias.
«El principal desafío no es la falta de tecnología, sino su integración efectiva en la operación«, sostiene. Las compañías enfrentan brechas en la interoperabilidad de sistemas y la calidad de los datos en tiempo real. Por esta razón, muchas iniciativas se quedan en fases experimentales y no logran escalar a nivel de faena completa.
Eficiencia y resiliencia: la nueva métrica del éxito en faena
Por otro lado, la concepción tradicional de eficiencia basada solo en costos ha quedado obsoleta. Para el especialista, el concepto ha mutado hacia una visión de resiliencia.

«La eficiencia dejó de ser solo ‘hacer más con menos’ y pasó a ser hacer mejor, con menor riesgo y mayor resiliencia», explica. En consecuencia, el éxito se mide hoy a través de la productividad ajustada por riesgo y la capacidad de adaptarse a shocks operativos, regulatorios o de mercado.
Sostenibilidad: La nueva variable estratégica
La sostenibilidad ya no es un concepto abstracto. Darragrandi la define como un factor determinante en la viabilidad económica de cualquier proyecto minero. «La sostenibilidad ya no es un área reputacional: es una variable estratégica dura«, afirma.
Su relevancia es tal que impacta directamente en el acceso a financiamiento y el costo de capital. De hecho, la continuidad de las operaciones depende hoy de este factor, integrado al mismo nivel que las variables de producción.
Liderazgo y gestión del cambio frente a la brecha digital
El perfil del nuevo líder minero
Ante la necesidad de nuevas competencias, el diagnóstico se aleja de lo puramente técnico. La brecha identificada es, sobre todo, cultural y de gestión.

«Más que expertos en software, se necesitan líderes que combinen conocimiento del proceso minero con gestión del cambio», señala. Es fundamental destacar que la problemática actual no es la falta de herramientas, sino de líderes capaces de traducirlas en impacto económico real.
Seguridad predictiva y el futuro de los yacimientos de baja ley
La seguridad también vive una transformación radical: el paso de modelos reactivos a sistemas de predicción.
Darragrandi identifica que la mayor disrupción proviene de la sensórica avanzada, la analítica predictiva y la operación remota. «La automatización de tareas de alto riesgo está cambiando la lógica de seguridad: de reactiva a preventiva«, explica. Esto permite intervenir antes de que ocurra un incidente crítico.

Inversión en yacimientos de baja ley
Destino de los capitales para la próxima década
El futuro del capital está condicionado por la geología y la transición energética. El especialista proyecta que el flujo de inversión se dirigirá hacia proyectos de mayor complejidad técnica.
Esto incluye yacimientos de menor ley y minería subterránea profunda. «La inversión se moverá hacia tecnologías de prospección basadas en datos, modelamiento avanzado y geociencia digital«, afirma. En última instancia, la exploración del futuro dependerá del análisis de grandes volúmenes de información.
Licencia social mediante la creación de valor compartido
Finalmente, la relación con las comunidades debe ir más allá de la comunicación corporativa tradicional.

«La licencia social no se gestiona con comunicación, sino con alineamiento de incentivos y creación de valor compartido«, destaca. Por lo tanto, integrar a las comunidades desde el diseño del proyecto y fomentar proveedores regionales reduce riesgos, acelera permisos y mejora la sostenibilidad económica a largo plazo.