Acuerdo minero Argentina-EE.UU.: El nuevo escenario para las inversiones nacionales

La reciente firma del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos configura un escenario inédito para la industria minera nacional. Natacha Izquierdo, Directora de Operaciones en la consultora ABECEB, desglosa los alcances reales de este tratado. Para la especialista, esta alianza no solo reordena las relaciones comerciales, sino que actúa como un motor indispensable para la inversión y la integración local en el mercado global.
Por Yenhy Navas

Tres pilares que transforman la competitividad del sector
Para dimensionar el cambio, debemos diseccionar los componentes del acuerdo. Izquierdo identifica tres ejes que modifican radicalmente la posición argentina.
En primer lugar, existe un compromiso firme de Argentina para priorizar a Estados Unidos como socio estratégico en cobre y litio, abarcando incluso etapas procesadas. Simultáneamente, se habilita un marco de comercio diseñado para eliminar barreras y facilitar la operatoria diaria. Por último, se incorpora el financiamiento estadounidense como herramienta clave.
«Esto combina prioridad comercial, cooperación técnica y acceso a financiamiento específico. En términos de competitividad, reduce riesgo de demanda, mejora condiciones de inversión y baja fricciones operativas», explica Izquierdo.
Sinergia estratégica entre el RIGI y el acuerdo bilateral
Una duda recurrente en el sector es cómo interactúa este tratado con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según la analista, ambos instrumentos funcionan de manera complementaria para ordenar el «paso a inversión».
En este sentido, mientras el RIGI aporta estabilidad fiscal para grandes gastos de capital (CAPEX), el acuerdo con Washington asegura la demanda y «encuadra» la producción local dentro de una cadena crítica.
Dicho de otro modo, «juntos convierten proyectos avanzados en proyectos financiables«, afirma la directora. Esta articulación resulta vital, ya que reducirá drásticamente el tiempo entre la exploración y la construcción de la mina.

El impacto en la estructura de costos y el rol del financiamiento
El tratado golpea positivamente en la estructura de costos. La eliminación de aranceles para bienes de capital estadounidenses beneficia tanto al CAPEX inicial como a los costos de sostenimiento (OPEX).
Equipos, repuestos y tecnología ingresarán al país con menor carga impositiva y reduciendo la «fricción administrativa. En minería, donde la intensidad de capital es alta, esa reducción mejora la tasa de retorno y la vida útil económica de los activos».
El papel determinante del EXIM Bank y la DFC
El desarrollo minero argentino enfrenta un obstáculo histórico: la infraestructura. Para solucionar este déficit, instituciones como el EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) jugarán un papel determinante.
Según Izquierdo, estas entidades cumplen un «rol de financiamiento habilitante». Su función será estructurar créditos para cerrar la brecha en energía y transporte. En consecuencia, estos instrumentos reducirán el riesgo de ejecución y acelerarán los cronogramas de obra que hoy se demoran por logística.
Integración a la cadena de suministro global
Ser parte de la red de minerales críticos de EE. UU. implica un cambio de paradigma: pasamos de exportar recursos a ser proveedores estratégicos. No obstante, este estatus eleva la vara.
«Es una oportunidad de escala, pero con mayor exigencia institucional y operativa», advierte Izquierdo. Esto significa que las empresas deberán garantizar mayor trazabilidad y cumplimiento de estándares internacionales para acceder a contratos a largo plazo.
Integración global y oportunidades reales para las PyMEs locales

El acuerdo trasciende a las grandes operadoras y abre juego a la cadena de valor local. Se prevé una expansión en servicios técnicos, metalmecánica e ingeniería.
¿Quiénes aprovecharán este beneficio?
Izquierdo aclara que el derrame no es automático: «La oportunidad está para PyMEs que puedan certificar procesos y escalar capacidad». El tratado amplía el mercado, pero funciona como un filtro que premia la calidad y la formalización.
Geopolítica y precios de referencia
El alineamiento con Washington introduce un vector geopolítico explícito. la experta aclara que esto «no implica ruptura con China, pero sí priorización de EE.UU.como socio estratégico». De esta manera, Argentina diversifica su dependencia y aumenta su margen de negociación.
Respecto a la volatilidad, el mecanismo de «precios de referencia» actuará como un piso mediante aranceles ajustables. «La seguridad que da es acotar el riesgo de ‘precio de dumping’ y hacer más financiable el proyecto; no elimina el ciclo de commodities, pero reduce distorsiones«, puntualiza la especialista.
: Geopolítica, precios de referencia y desafíos de gobernanza
Para capitalizar estos beneficios, las provincias deben hacer sus deberes. Natacha destaca dos prioridades:
- Coordinación de permisos: Sincronizar plazos entre Nación, provincia y municipios.
- Capacidad técnica: Garantizar transparencia y control ambiental.
«El acuerdo abre la puerta, pero la ejecución depende de la calidad institucional provincial»,
Proyecciones 2030: hacia un horizonte de US$ 11.000 millones
Hacia el final de la década, el impacto debería reflejarse en la balanza comercial. Con el RIGI acelerando el cobre y el litio en expansión, las expectativas son altas.
Izquierdo proyecta que, para 2030, Argentina podría superar los US$ 11.000 millones en exportaciones mineras. «El punto clave no es solo el nivel, sino la dinámica: si se sostiene el ritmo de ejecución, ese valor podría duplicarse en los años siguientes», concluye.