David Devia: «La minería utiliza menos del 1% del recurso hídrico en San Juan»

La gestión de los recursos hídricos en San Juan representa uno de los desafíos más significativos para el desarrollo industrial. En primer lugar, es necesario entender que en una provincia árida, cada gota cuenta. El Secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia, analizó el panorama actual y detalló las estrategias estatales para garantizar la seguridad hídrica de la población.
Por Yenhy Navas

Prioridades estatales ante una sequía histórica de 15 años
San Juan atraviesa un ciclo de escasez hídrica de más de 15 años. Por este motivo, la administración del recurso es una tarea de precisión técnica. Según explica Devia, la distribución responde a una jerarquía legal clara donde las prioridades están definidas para proteger a la comunidad.
«La prioridad absoluta de la Secretaría y del Gobierno de San Juan es el consumo humano. Luego sigue el riego agrícola y, finalmente, el uso industrial y minero«, afirma el Secretario.
La realidad del consumo minero frente a los mitos

A pesar de la percepción social distorsionada sobre el impacto de los proyectos a gran escala, las cifras técnicas oficiales contrastan con las creencias populares. El análisis de los datos permite dimensionar el verdadero alcance de la actividad en la cuenca provincial.
David Devia es tajante al respecto: «La actividad minera utiliza menos del 1% del recurso hídrico disponible en la provincia». En consecuencia, al comparar este dato con el sector agrícola, que consume más del 80% del agua, se evidencia que el impacto de la minería en el balance general es marginal.
La realidad del consumo minero frente a los mitos sociales
Por otra parte, la clave de este bajo impacto reside en la ingeniería de vanguardia. Específicamente, la minería moderna no es una actividad de flujo abierto, sino que opera bajo estrictos sistemas de circuito cerrado.
«El agua que utilizan las empresas mineras suele provenir de cuencas cerradas o se maneja a través de sistemas de recirculación constante», explica el funcionario. De esta manera, los procesos industriales reutilizan el recurso una y otra vez, evitando competir directamente por el caudal del río San Juan, fuente principal de agua potable y riego.

Controles estatales para garantizar una minería transparente
Para que la desmitificación sea efectiva, la transparencia en la fiscalización es fundamental. Actualmente, los sistemas de monitoreo incluyen mediciones en tiempo real y estaciones de control que verifican el estado de las napas subterráneas.
«El objetivo es separar el ruido político de los datos técnicos para dar tranquilidad a la sociedad», asegura el Secretario. La fiscalización estatal no solo limita los volúmenes de extracción, sino que asegura que no existan alteraciones que comprometan el ecosistema hídrico circundante.
Sinergia energética: el agua y el sol como motores del futuro
Finalmente, existe una integración clave con la transición energética. La Secretaría que encabeza Devia une la gestión del agua con el desarrollo de energías limpias, convirtiendo a la minería en el principal traccionador de inversiones en parques solares.

«La minería funciona como el motor para justificar la inversión en energía solar; la mina consume energía limpia y financia infraestructura energética que queda para la provincia», destaca el funcionario.
En conclusión, David Devia resume que el desarrollo minero en San Juan se consolida bajo un modelo de eficiencia y control estatal, donde la tecnología permite que la industria genere crecimiento sin poner en riesgo el recurso vital de los sanjuaninos.