Minería y pistacho: los motores que transforman la inversión inmobiliaria en San Juan

El mercado inmobiliario de San Juan empezó a mostrar señales de transformación, impulsadas por dos vectores productivos simultáneos: la expansión de la minería y el crecimiento sostenido del pistacho como cultivo exportador. Esto modifica la dinámica de inversión y el tipo de demanda habitacional, la infraestructura requerida y la proyección urbana del principal conglomerado provincial.
Por Luciana Vignoli

En este contexto, conversamos con Sebastián Bermúdez Gallo, Co fundador de Bermúdez Moya Gestión Inmobiliaria, quien describió un cambio de escala en la lógica económica provincial.
Minería y pistacho como motores complementarios de inversión
“San Juan está atravesando un momento que no es habitual en la historia de una provincia. Cuando coinciden grandes inversiones mineras con un sector agroexportador en expansión, estamos frente a un punto de inflexión”, sostuvo. En esa línea definió la existencia de dos motores complementarios: la minería como dinamizador estructural de inversión y empleo, y el pistacho como oportunidad estratégica para construir una marca exportadora provincial con identidad propia.
Ese proceso ya impacta en el sector inmobiliario mediante mayor dinamismo, interés por tierra productiva, desarrollo logístico y la llegada de capital externo con visión estratégica.

“La minería moviliza capital, infraestructura y cadenas de valor completas. El pistacho, por su parte, abre la posibilidad de consolidar un producto premium con proyección internacional, generar crecimiento sostenible en el agro y posicionar a San Juan como referente en un nicho de alto valor agregado”.
Transformaciones en la lógica del inversor y la nueva demanda urbana
Al mismo tiempo, Bermúdez Gallo advirtió un cambio cultural en la lógica inversora. “Durante años, el inmueble fue refugio de valor en contextos de incertidumbre, hoy empieza a ser plataforma de crecimiento”. En ese sentido destacó una transformación en las preguntas del mercado: “Los inversores ya no consultan solo precio, sino planificación, infraestructura, estabilidad y proyección a diez años. Eso representa un salto cualitativo” y sintetizó la señal estructural del momento: “Cuando el inversor piensa en décadas y no en meses, percibe que algo estructural está cambiando”.
En términos urbanos, el avance de los proyectos mineros produce efectos en múltiples escalas. “La minería no impacta solamente en la cordillera; también lo hace en la ciudad, los servicios, la logística, el comercio y la vivienda” explicó y agregó que “esa dinámica activa nuevas necesidades como alquiler temporario, vivienda permanente de calidad, oficinas y naves industriales”.
«Vemos una fuerte demanda de alquiler temporario bien ubicado, viviendas de calidad media-alta y alta, y una creciente necesidad de infraestructura logística. Si los proyectos de gran escala se consolidan, es probable que aparezcan desarrollos planificados específicos para housing corporativo o barrios diseñados para trabajadores especializados”.

Impacto en el Gran San Juan y el creciente interés del capital externo
Las diferencias territoriales ya resultan visibles. “En zonas cercanas a proyectos mineros, la demanda es funcional y operativa. En el Gran San Juan, en cambio, el impacto es estructural, con vivienda permanente, oficinas y desarrollos mixtos. Sin embargo, el centro de gravedad sigue siendo el Gran San Juan: todo converge allí”, explicó.
Otro indicador relevante es la creciente atención de capitales externos. “Empieza a notarse un fenómeno clave. San Juan deja de ser invisible en el radar inversor”. Aunque muchas operaciones aún se encuentran en etapa de análisis, el interés es concreto.
“El capital no huye del riesgo; huye de la imprevisibilidad”.
Perfil de los inversores y las variables para la toma de decisiones
En este punto el experto detalla que “Conviven el inversor táctico que busca renta en corto plazo y el inversor estratégico que piensa en un intervalo de 8 a 15 años. Lo más interesante es que empieza a crecer este segundo grupo, que entiende que estamos ante un posible ciclo de transformación provincial”.
Las decisiones se apoyan en variables estructurales: “Analizan seguridad jurídica, estabilidad institucional, infraestructura vial y energética,, acceso a servicios urbanos y capacidad de planificación territorial. Cuando esas variables son claras, el capital encuentra confianza para desarrollarse”.
Dentro de ese esquema, la infraestructura merece una mayor atención. “Rutas, energía, conectividad, agua, planificación urbana y disponibilidad de suelo son lo que transforman una inversión en desarrollo real”.
“El crecimiento sin planificación no es desarrollo, es expansión desordenada. Todavía estamos a tiempo de ordenar el crecimiento antes de que el crecimiento nos ordene a nosotros”.
El proceso expansivo también plantea tensiones sociales. “Si la demanda aumenta más rápido que la oferta, los precios se tensionan. Por eso es fundamental promover desarrollo planificado, mayor oferta y políticas que acompañen la expansión económica”. El objetivo final, remarcó, debe ser colectivo. “El crecimiento debe mejorar la calidad de vida de los sanjuaninos”.
Claves para garantizar un desarrollo sostenible en la provincia

A largo plazo, Bermúdez Moya proyectó un escenario de transformación condicionado por la consolidación productiva. “Si los grandes proyectos mineros se consolidan y el sector agroexportador continúa expandiéndose, San Juan puede entrar en una década transformadora”. Ese ciclo podría traducirse en nuevos polos urbanos, desarrollo residencial y corporativo integrado, mayor profesionalización inmobiliaria y posicionamiento de la provincia como nodo productivo estratégico en Argentina. Sin embargo, advirtió que “está situación dependerá de cómo se gestione este momento”.
Finalmente, planteó las condiciones para un desarrollo sostenible. “Necesitamos trabajo articulado entre sector público y privado, planificación anticipada, diversificación económica e infraestructura estratégica. El desafío no es crecer rápido. Es crecer bien. Los ciclos económicos pasan. Lo que permanece es la provincia que decidimos construir mientras ese ciclo estaba en marcha. Las grandes provincias no se construyen sólo con recursos naturales, sino con visión, planificación y responsabilidad generacional”.