Capacitación minera y crisis de insumos: el desafío de los transportistas sanjuaninos

La Unión propietarios de Camiones de San Juan UPROCAM, el Ministerio de Producción y la Universidad Católica de Cuyo impulsan un programa de capacitación para que haya conductores y maquinistas listos cuando arranque la construcción de las minas. “Queremos que nuestros conductores lleguen a una mina y se puedan subir a manejar las máquinas con los ojos cerrados y que no los tengan que capacitar por dos meses”.
Por Lucas Laciar

Formación de élite: conductores listos para operar «con los ojos cerrados»
José Maldonado, empresario del transporte y referente de (UPROCAM), explica detalles sobre el programa de especialización, orientado a conductores de camiones fuera de ruta, operadores de maquinaria pesada, personal de logística de insumos y todo perfil que una mina en construcción necesita.
«Las mineras buscan gente especializada para no tener que formarlos ellos durante meses. Estamos trabajando para que, cuando el trabajo empiece, haya gente capacitada para camiones regadores, de fuera de ruta, camionetas, colectivos o cualquier máquina que se utilice arriba», señala Maldonado.
El programa no está pensado únicamente para camioneros con trayectoria. Cualquier persona que quiera insertarse en el sector minero tiene cabida. El nivel de exigencia que se busca alcanzar es alto: no se trata de enseñar nociones básicas sino de que el egresado llegue a la obra listo para operar sin asistencia.
«Queremos que la persona salga lista para que le digan ‘subite a tal topadora’ y la maneje con los ojos cerrados. Es el nivel de especialización que necesitan las mineras; no buscan a alguien que pregunte cómo se hace andar la máquina, sino a alguien que ya sepa operarla perfectamente»

Alianza estratégica: el respaldo académico detrás de la capacitación
El programa se apoya en una red de vínculos institucionales clave. La articulación con la Fundación Banco San Juan no es casual: esa entidad mantiene contacto permanente con las cámaras mineras de la provincia y fue quien transmitió a UPROCAM la demanda concreta del sector.
Los cursos se dictarán en la sede de la cámara bajo supervisión académica de la Universidad Católica de Cuyo. Si bien los detalles de duración, cantidad de módulos y aranceles aún se están definiendo, el cronograma es ambicioso: la intención es arrancar en pocas semanas. Por ahora el foco está en la especialización operativa, aunque Maldonado no descarta sumar formación administrativa en el futuro si el mercado lo requiere.
Entre la espera y la acción: el bache hasta que arranque la construcción
Detrás de toda esta preparación hay una realidad que el sector conoce bien: «La minería todavía no comienza plenamente. Lo que hay es mantenimiento: el que sube con comida, combustible y esas cosas. Todavía no arranca la construcción de una mina, que es donde se nota el movimiento y hace falta gente y camiones. Por ahora son expectativas hasta que empiece realmente la construcción»
Esa transición entre expectativa y realidad es precisamente la ventana que el sector está aprovechando para prepararse. Cuando la construcción arranque, los tiempos serán otros y la demanda no esperará.
FATE, cubiertas chinas y rutas rotas: el combo que asfixia al transporte

La preparación del sector no puede leerse sin el contexto de escasez y vulnerabilidad que lo rodea. El cierre de FATE, la única fábrica nacional de cubiertas, es una mala noticia para el transporte minero.
El valor del recauchutado en la montaña
Las cubiertas para trabajo en altura requieren un compuesto especial y mayor resistencia a la piedra. La ventaja técnica de FATE era rendimiento y durabilidad. Maldonado señala que «Siempre hemos usado Fate, podía recauchutarse y seguir en servicio, mientras que las marcas chinas, en su mayoría no admiten ese proceso o rinden muy poco después de eso«. Esa posibilidad de recauchutado representa un ahorro significativo para flotas que trabajan en condiciones extremas de montaña.
Cubiertas especiales para la montaña: una exigencia técnica que no se negocia

Logística en zona roja
Si el insumo es un problema, el estado de la infraestructura vial no se queda atrás. Maldonado describe un panorama que va más allá de las rutas sanjuaninas.
«Están bastante complicadas. No solo los caminos hacia Calingasta o Mendoza, sino también hacia Chepes. Hay rutas en San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires que están muy picadas y destrozadas«.
El deterioro vial impacta directamente en los costos de operación: mayor desgaste de cubiertas, mayor frecuencia de mantenimiento y menor rendimiento de la flota. Para un sector que ya trabaja con márgenes ajustados y que todavía espera que la minería arranque de lleno, cada kilómetro de ruta rota es un costo adicional que no estaba en el presupuesto.

El panorama que describe Maldonado es el de un sector que opera con escasez de insumos de calidad, sobre rutas deterioradas y a la espera de una actividad que todavía no terminó de arrancar. Sin embargo, en lugar de esperar pasivamente, UPROCAM eligió moverse: construir el capital humano que la minería va a necesitar antes de que la urgencia lo haga imposible.
Cubiertas más caras, caminos más rotos, menos opciones en el mercado: el transporte minero sanjuanino acumula presiones, pero también acumula preparación. Y eso, cuando la construcción de las minas finalmente despegue, puede marcar la diferencia entre quedarse afuera o ser parte del negocio desde el primer día.