La seguridad en minería: por qué el casco no alcanza para evitar accidentes

En la industria minera, la implementación de equipos de protección personal (EPP) y protocolos técnicos representa solo una fracción de la gestión de riesgos. En primer lugar, debemos entender que la efectividad de la seguridad depende de la capacidad de procesar información bajo estrés. Carolina Icazati, psicopedagoga laboral de BTI Consultores, sostiene que la clave está en la internalización de hábitos en contextos de alta exigencia.
Por Yenhy Navas

Psicopedagogía laboral: el puente entre el manual y la realidad en la fosa
La intervención de la psicopedagogía laboral en la minería se establece como una disciplina complementaria a la ingeniería de seguridad. Su enfoque principal no reside en el diseño del procedimiento, sino en el análisis de cómo el trabajador interactúa con dicho protocolo en el terreno real.
«En esta industria no alcanza con que los procedimientos estén bien diseñados; es fundamental comprender cómo el trabajador procesa la información», explica Icazati. De este modo, el objetivo central es reducir la brecha entre la teoría del manual y la conducta efectiva en la faena.

El peligro de la rutina
Pese a contar con tecnología de vanguardia, los incidentes continúan presentes. La especialista señala que el comportamiento humano no es lineal. De hecho, los accidentes rara vez se vinculan con una falta de capacidad técnica, sino con factores como el exceso de confianza y la rutina. «Cuando una tarea se vuelve rutinaria, el cerebro economiza energía y baja el nivel de alerta», afirma.
El «túnel atencional»: cuando el cansancio le gana a la seguridad
Por otro lado, la fatiga cognitiva y el estrés crónico son variables de alto impacto. Ambos estados alteran directamente la capacidad del cerebro para evaluar consecuencias.
Icazati advierte sobre el fenómeno del «túnel atencional», donde el operario se enfoca exclusivamente en terminar la tarea. Como resultado, el cerebro fatigado toma atajos para ahorrar energía, lo que distorsiona la percepción del riesgo. Lo que antes parecía peligroso, ahora se percibe como manejable.
Neuroseguridad: entrenar el cerebro para frenar antes del error
La capacitación tradicional suele enfocarse en la normativa legal. Sin embargo, esto presenta limitaciones cuando el trabajador debe responder bajo presión. La propuesta es integrar la neuroeducación para entrenar el procesamiento de datos.
«Debemos entrenar funciones ejecutivas como la inhibición de impulsos«, señala Carolina. En consecuencia, BTI Consultores implementa programas de neuroseguridad para que el operario reconozca estados internos como la frustración antes de que afecten su juicio profesional.
Aprender de grande: el desafío de la andragogía
La educación de adultos, o andragogía, considera que el trabajador no es un receptor pasivo. Para que el conocimiento sea efectivo, Icazati destaca tres pilares: la necesidad de saber, el autoconcepto del aprendiz y la orientación al problema.
Beneficios de la educación de adultos en minería
Asimismo, la aplicación de estas técnicas busca reducir la resistencia al cambio. El trabajador deja de ver la capacitación como una carga burocrática y la asume como una herramienta de profesionalización que, en última instancia, le salva la vida.

Salud mental: el nuevo indicador crítico que miran las operadoras
La industria minera transita un cambio de paradigma. Actualmente, la salud mental se integra como un pilar de prevención. La especialista sostiene que las empresas líderes ya identifican la ansiedad o el insomnio como indicadores críticos. Es decir, un trabajador afectado mentalmente es, técnicamente, un trabajador en riesgo operativo.
Indicadores proactivos en la gestión
Para reducir la siniestralidad, los gerentes deben migrar de indicadores reactivos a proactivos. Por ejemplo, medir niveles de fatiga real antes del turno y la calidad del liderazgo en terreno. «Reducir la siniestralidad implica pasar de medir solo eventos, a medir contextos y decisiones», afirma la especialista.
De la obligación a la convicción
En definitiva, el paso final es lograr que el operario asuma las normas por convicción. Este cambio surge de la escucha activa. «Cuando la persona entiende el sentido de la norma, la seguridad deja de ser una imposición y se convierte en una decisión personal y colectiva«, concluye Carolina Icazati.