WIM en Latinoamérica: el mapa del liderazgo y los desafíos regionales
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Desde el potencial de Centroamérica hasta la consolidación de Perú, Bolivia y México,las mujeres están redefiniendo la agenda minera del continente. En diálogo con ACERO Y ROCA, las máximas referentes de Women in Mining (WIM) desglosaron la realidad de sus territorios.
Por Yenhy Navas y Luciana Vignoli
Índice interactivo
Centroamérica: Ana Gabriela Juárez
Ana Gabriela Juárez, presidenta fundadora de WIM Centroamérica

Con más de 20 años de experiencia en el sector, Ana Gabriela Juárez desglosa los desafíos regulatorios, las tendencias de sostenibilidad y las estrategias necesarias para que la región consolide su potencial geológico.
Guatemala
El proyecto Era Dorada, ya inició su fase de construcción, originalmente desarrollado por el Grupo Lundin y ahora en manos de Aura Minerals, ya inició su fase de construcción, enviando una señal potente al mercado sobre la viabilidad de operar en el país.
El Salvador
Ha dado pasos significativos tras levantar la prohibición minera en diciembre de 2024. El país firmó recientemente un acuerdo estratégico con el gobierno de Estados Unidos para la exploración de minerales críticos, alineándose así con la agenda energética y geopolítica global que busca asegurar cadenas de suministro en el hemisferio occidental.
Nicaragua
Se consolida como un polo activo tras la adquisición de Calibre Mining por parte de Equinox Gold. Esta operación refuerza la presencia de capital y know-how canadiense en la zona. El potencial en oro, plata, cobre y níquel es significativo, pero Juárez advierte que su desarrollo dependerá de la capacidad de los gobiernos para mantener reglas claras.
Caribe
Freeport-McMoRan continúa invirtiendo en Jamaica, demostrando que los grandes jugadores ven valor real en la región.
Seguridad jurídica y gestión social

El principal obstáculo en Centroamérica no es técnico ni geológico, sino institucional. Para atraer inversión de calidad, responsable y de largo plazo, es urgente resolver la falta de previsibilidad. «Los cambios de reglas a mitad del juego, suspensiones administrativas prolongadas y decisiones judiciales sin plazos claros generan un riesgo país innecesario, como por ejemplo el proyecto Escobal en Guatemala o el cierre de Cobre Panamá. El capital serio necesita previsibilidad, no incentivos extraordinarios», expone Juárez.
Juárez relató que un estudio regional realizado en 2025 indica que la participación de la mujer en la minería centroamericana ronda el 20%, una cifra que supera el promedio mundial, que oscila entre el 13% y el 18%.
En este sentido, la gestión social es otro pilar fundamental. Muchos conflictos nacen por la ausencia del Estado en los territorios, lo que provoca que la minería llegue antes que los servicios públicos básicos, generando expectativas que las empresas no pueden cumplir por sí solas, detalla.
Por ello la presidenta advierte que «Sin una comunicación técnica, transparente y basada en datos, el vacío lo llenan discursos ideológicos que espantan la inversión responsable«.
«Centroamérica no necesita copiar modelos; puede construir uno propio».
Sostenibilidad y tendencias globales
La especialista expone que los países que están avanzando son aquellos que entienden la minería como una política de Estado y no como un debate ideológico de turno.
La tendencia global apunta hacia estándares ambientales y sociales claros, medibles y auditables. La recomendación para la región es moverse hacia marcos alineados con organismos internacionales como IFC, ICMM e IRMA, adaptados a las realidades locales.
Paralelamente,Ana explica que el equilibrio técnico se logra cuando la gestión ambiental deja de ser un requisito administrativo para convertirse en parte del diseño técnico desde el inicio. «Cuando una empresa demuestra que entiende su entorno y toma decisiones informadas, la rentabilidad y la sostenibilidad dejan de ser opuestas», asegura.

La líder de WIM destaca la importancia estratégica de la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), iniciativa que promueve a través de su libro «Las aventuras de Ana en la mina». «La educación temprana conecta de forma natural con la minería. Si no explicamos qué es la minería y para qué sirve, dejamos ese espacio vacío para la desinformación«, advierte.
Sobre su visión a diez años, la experta se muestra optimista pero cauta. Ve posible una transformación hacia un «hub» de minería sostenible, siempre y cuando se tomen las decisiones correctas hoy.
Ana María Araníbar, presidenta de WIM Bolivia

Barreras estructurales para las mujeres en cargos jerárquicos
Araníbar identifica hoy dos retos centrales. “Que las propias profesionales se apropien del WIM Bolivia, y formar lideresas para ocupar esos espacios ejecutivos dentro de las compañías”.
Sin embargo, el acceso a posiciones de decisión se encuentra todavía condicionado por factores culturales y por la propia dinámica laboral del sector. “A veces las mujeres nos ponemos la barrera, porque priorizamos la pareja o los hijos. A esto se suma el régimen operativo. Las mujeres tienen que hacer el famoso 21×7″ Según su experiencia, quienes aceptan ese esquema suelen ser solteras o divorciadas, lo que evidencia tensiones entre desarrollo profesional y vida familiar dentro de la minería en Bolivia.
Violencia laboral
“Un tema muy fuerte también es la violencia laboral, que no se escucha y no se habla, porque las mujeres mismas por miedo deciden mantener silencio”. La invisibilización del problema, advierte, impide dimensionar su alcance y limita transformaciones profundas en la cultura organizacional de las empresas.

Educación, transición energética y nuevas oportunidades
Por otra parte, observa que “Si bien cada vez hay mayor participación, apertura en las universidades y en carreras como ingeniería, geología, minería, metalurgia y áreas ambientales, ese incremento no se traduce todavía en la conducción empresarial ni en mayor diversidad en la industria minera», explica Ana María.
La presidenta considera que un contexto de mayor dinamismo empresarial ampliaría las posibilidades de ascenso profesional, siempre que las compañías incorporen una política activa de promoción de liderazgos femeninos. «Actualmente hay muchas mujeres que se han formado en temas de energía antes que de minería. Los temas vinculados a transición energética podrían estar muy bien en manos de ellas. La incorporación tecnológica y la diversificación productiva pueden acelerar la llegada de mujeres a espacios de conducción”.
Nahil Hirsh: presidenta de WIM Perú
La participación de mujeres en la minería peruana ha registrado avances en los últimos años, aunque todavía enfrenta desafíos vinculados a la formación profesional, las políticas públicas y la eliminación de barreras históricas dentro de la industria. Según, estos cambios reflejan un esfuerzo sostenido por promover el talento femenino y reducir desigualdades dentro del sector.

«Perú cuenta con 10,1 de participación de mujeres. Este dato muestra un inmenso esfuerzo de las corporaciones y de las empresas con políticas de atracción y retención del talento femenino. La minería representa entre el 10 y el 11 por ciento del Producto Bruto Interno de Perú, y concentra entre el 65 y el 70 por ciento de las exportaciones, además de aportar cerca del 14 por ciento de los ingresos fiscales. Es el sector dinamizador de la economía en el país”.
Women in Mining Perú y su rol en la visibilidad del talento femenino
“Lo que hacemos es promover la visibilidad del talento femenino y hacemos un esfuerzo inmenso por destacar la participación de nuestras mujeres en todos los niveles, desde la operación hasta los cargos jerárquicos”, expone la presidenta.
Según datos oficiales del Ministerio de Energía y Minas de Perú, la participación femenina en la industria minera alcanza actualmente el 10,1 por ciento. “El compromiso de los órganos directivos ha permitido acortar esas brechas. Se han hecho mejoras en infraestructura, en cambiadores, en ropa de trabajo, en capacitación y en turnos”, explicó Nahin.
Formación y mentoría: impulsando nuevas generaciones
Hirsh detalla que “Tenemos un modelo que cubre todo el ciclo de vida de una minera. Vamos a los colegios y trabajamos con niñas de tercero, cuarto y quinto de secundaria en un programa STEM para que se vinculen con las ciencias, con las matemáticas y con la ingeniería. Para las chicas que están terminando la universidad hay un programa de excelencia académica. Postulan entre 300 y 400 chicas, y queden solo 30. Reciben cursos de habilidades blandas y habilidades duras y el 93 por ciento de ellas está empleada”.
La organización también impulsa programas internacionales de mentoría, conectando a profesionales del sector en países como Reino Unido, Australia, México, Brasil, Ecuador, Argentina y Perú. Más de 200 mentores han participado en esta iniciativa.
Colaboración institucional para una minería más equitativa
Para Hirsh, el avance hacia una mayor equidad requiere la participación conjunta de distintos actores institucionales. “No se puede trabajar en el cierre de brechas si no participan el sector privado, el sector público y la academia. Cerrar brechas es un imperativo ético”, advirtió.
Marisol Barragán: presidenta de WIM México

«Modificar las desigualdades es un proceso que involucra tanto a las compañías como a instituciones educativas, organizaciones profesionales y organismos públicos vinculados al sector”.
«WIM trabaja en México desde hace más de diez años impulsando programas de formación, redes de apoyo y acciones junto a empresas del sector para promover entornos laborales más inclusivos«. A pesar de que la presencia femenina aumentó en la última década, Barragán advirtió que:“Se nos exige demostrar que si estamos allí no es por ser mujeres, sino porque tenemos talento y capacidad. Esa presión permanente genera impactos emocionales y psicológicos que muchas veces quedan invisibilizados dentro de la dinámica laboral”. Frente a ese escenario, la organización impulsa programas de capacitación que combinan formación técnica con el desarrollo de habilidades de liderazgo, comunicación y gestión emocional.
Brecha salarial y el impacto en la operativida
Uno de los puntos más críticos señalados por la dirigente es la desigualdad en las remuneraciones. “Es inadmisible que todavía haya mujeres que ganen menos que un hombre en la misma posición”. Para la líder de WIM, esta realidad sólo cambiará con una transformación profunda de la cultura organizacional.
Sin embargo, los datos operativos respaldan la inclusión. Barragán destacó que el equilibrio de género mejora la seguridad y la eficiencia:
- Seguridad: “las unidades mineras con mayor equilibrio de género tienden a registrar mejores niveles de cumplimiento de los protocolos operativos”.
- Mantenimiento: El estilo de conducción de las operadoras de equipos pesados genera menor desgaste en maquinaria y neumáticos y por ende, beneficios operativos para las compañías.
- Comunidades: “Las mujeres trabajando en relaciones comunitarias pueden transmitir con claridad qué está haciendo la empresa y generar lazos de confianza con las comunidades”
El futuro: formación y relevo generacional
Desde WIM México impulsan redes de apoyo y formación técnica junto a universidades para fomentar las carreras STEM. “Queremos que llegue una nueva generación de mujeres mucho más capacitadas”, concluyó Barragán, proyectando una minería más justa y resiliente.