Empresas bonaerenses desembarcan en San Juan por la minería: ¿qué ven que muchos sanjuaninos no?

Unas 17 empresas pyme de Berazategui ya compraron terrenos en el Parque Industrial de Albardón y vienen por más. Su presidente Daniel Rosatto revela qué oportunidades detectaron en la minería sanjuanina y cómo planean asociarse con los industriales locales para no perderse el boom.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Un clúster de 17 empresas pyme de Berazategui ya compró terrenos en San Juan y analiza más ubicaciones cerca de la zona minera. Su presidente compara lo que se viene con el boom de Vaca Muerta y advierte que la mayoría de los industriales argentinos todavía no sabe lo que está pasando en la provincia.
Inmigrantes nacionales
Cuando el boom minero de San Juan todavía está en sus primeras etapas, un grupo de empresas bonaerenses ya tomó una decisión que pocos en la provincia animaron a tomar: comprar terrenos, instalarse y esperar. No es un acto de fe. Es la misma jugada que hicieron en Neuquén antes de que Vaca Muerta explotara. Y les fue bien. Ahora, empresas bonaerenses invierten en San Juan por la minería con la misma lógica: llegar antes que la demanda, no después.
Daniel Rosatto, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPAPYMES) y referente del clúster de Berazategui, dialogó con Acero y Roca durante su tercera visita a la provincia. Lo que trajo no son promesas: son escrituras en trámite.
Ya tienen terreno: la decisión está tomada

Rosatto no habla en condicional. «La decisión de invertir e instalarnos es contundente; de hecho, parte del clúster ya compró dos predios en el Parque Industrial de Albardón. Tenemos dos terrenos y se van a comprar dos más. También hay posibilidades de otros predios», detalla.
El clúster que representa tiene poco más de un año de existencia pero ya acumula experiencia en otro frente: «Nos radicamos en Vaca Muerta, en Añelo, donde compramos un predio, construimos galpones y ganamos experiencia. Sabemos que nada es fácil, hay que sembrar para cosechar e instalarse requiere un trabajo previo importante; eso mismo queremos hacer en San Juan».
La comparación con Neuquén no es casual. Para Rosatto, San Juan está en el mismo punto de inflexión que Añelo años atrás, antes de que pasara de 12.000 a más de 40.000 habitantes: «Quizá al sanjuanino le cuesta ver que esa realidad está muy cerca, pero nosotros desde afuera tenemos esa visión».
17 empresas, rubros diversos y una apuesta al cobre

«Somos empresas de los sectores logístico, fabricación de equipos y máquinas para minería, mecanizado y servicios in situ. También trabajamos en revestimientos y repuestos de caucho, bombas y en el sector de la construcción con maquinarias para fabricar bloques«.
«La estrategia está pensada en dos etapas: en la primera pueden entrar ya con maquinarias, servicios, fabricación de galpones, estructuras metálicas y bodegas. En una segunda vendría el equipamiento».
El clúster de Berazategui no es un holding ni una gran corporación. Son 17 pymes de rubros complementarios que decidieron moverse juntas. La lógica es simple: la minería primero construye, después opera. Y ellos quieren estar en ambas fases.
El motor de todo esto es el cobre. «Vemos que grandes empresas están invirtiendo en la extracción de oro, plata y sobre todo cobre, que es un sector muy fuerte, donde hay una apuesta muy grande. Decimos que el futuro, más allá del petróleo y el gas, es la minería, y San Juan es una de las provincias donde más se concentran estas inversiones», señala.
No vienen a competir: buscan asociarse con los locales

Uno de los puntos más sensibles cuando llegan inversores de afuera es la reacción de los proveedores locales. Rosatto lo anticipa y lo responde sin rodeos: «Venimos a instalarnos y a buscar asociatividad con las empresas que hoy están proveyendo; podemos trabajar en conjunto para atender la demanda. No todo lo producimos nosotros, por eso estratégicamente tenemos que ver qué podemos producir en conjunto en proyectos particulares para la minería».
«Queremos que todo lo que se pueda comprar en Argentina, se compre en Argentina. San Juan va a derramar hacia el resto del país mano de obra y demanda de equipos y materiales. La provincia no está abriendo las puertas solo para potenciar a sus propios industriales, sino para todo el país».
Lo que San Juan todavía no sabe de sí misma
Uno de los datos más llamativos que aporta Rosatto tiene que ver con la percepción nacional de lo que está pasando en la provincia. «No crean que en Argentina se conoce del todo lo que pasa en San Juan. Los industriales en Buenos Aires, en su mayoría, no saben lo que está ocurriendo allá. Nosotros lo estamos transmitiendo desde nuestro clúster, difundiendo las oportunidades que tiene la provincia a futuro», revela.
Ese desconocimiento, paradójicamente, es una ventaja para los que llegaron primero. Mientras el grueso del empresariado nacional mira para otro lado, el clúster de Berazategui ya tiene escrituras en trámite.
Pero Rosatto también advierte que San Juan tiene trabajo por hacer: «Hay que prepararse porque a la gente hay que formarla. Seguramente vamos a tener que llevar personal calificado de Buenos Aires para el arranque, porque hoy no contamos con todo lo necesario allá, pero el objetivo es trabajar para que el trabajador de San Juan se profesionalice, se forme y se capacite».
En esa línea, apunta al Estado provincial: «Hay que trabajar con las universidades y escuelas técnicas, y el Estado tiene que estar presente para desarrollar esto ya mismo, sin perder tiempo».
Infraestructura: confían en que la demanda forzará los cambios

Consultado sobre el estado de la Ruta 40 y la infraestructura que conecta con los proyectos mineros, Rosatto muestra una confianza que podría sonar ingenua pero que está respaldada por lo que vivieron en Neuquén. «La demanda, en forma natural, va a hacer que todo esto se logre: el tren, los caminos, las rutas. Las inversiones llegan porque la misma necesidad las va generando», sostiene.
Y también pone el ojo en la energía: están analizando ubicarse en departamentos más cercanos a la zona minera, como Jáchal o Iglesia, pero condicionan esa decisión a contar con los servicios básicos. Una señal más de que este clúster no viene a improvisar.