«No alcanzarán los profesionales para el boom del cobre en Argentina»

La inserción laboral de los nuevos profesionales de la geología presenta un escenario complejo y en plena transformación. El experimentado geólogo consultor Silvio Franco, desglosa la realidad del sector. A través de su análisis expone las exigencias de las empresas, los desafíos de adaptación en los campamentos y las perspectivas futuras impulsadas por los grandes proyectos metalíferos en Argentina.
Por Yenhy Navas

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El mercado para geólogos junior en minería es desafiante: contactos y pasantías son clave para ingresar. La residencia provincial exigida por algunas normas dificulta la movilidad. Más allá de lo técnico, el mayor reto es adaptarse a campamentos en altura, aislamiento y trabajo en equipo. Las empresas valoran honestidad, habilidades blandas y experiencias diversas. Con el boom del cobre (Taca Taca, Vicuña, Los Azules), se proyecta un déficit inminente de profesionales calificados.
La barrera del domicilio: normativa local vs realidad del campo
Un factor que complejiza la contratación se relaciona con normativas jurisdiccionales. El geólogo señala como un obstáculo el hecho de que las provincias ejerzan presión sobre las empresas operadoras para que contraten exclusivamente a personal radicado en su respectivo territorio.
Esta exigencia colisiona con la dinámica temporal de la exploración minera. Franco detalla: «Muchas veces los trabajos en la industria pueden durar una temporada o dos, necesitaríamos cambiar nuestra dirección de residencia con cada trabajo«.Esto se traduce en una traba burocrática que condiciona a los geólogos que necesitan moverse adonde están los proyectos.
Más allá de las piedras: el «choque cultural» de vivir en aislamiento total
La transición del ámbito académico al terreno profesional implica dos líneas de análisis: la técnica y la cultural. El profesional observa que existe una marcada diferencia de nivel entre las distintas casas de estudio y que la base teórica no siempre es homogénea. Sin embargo, aclara que las empresas no deben intentar reemplazar la formación universitaria, sino que es una obligación operativa inducir y acompañar a los perfiles junior durante sus primeros tiempos en el campo.

Viento, altura y convivencia: las materias que no se enseñan en la universidad
El mayor desafío no es técnico, sino el estilo de vida. La minería exige una adaptación a condiciones que no se enseñan en las aulas. Franco describe este proceso como un tema cultural donde el profesional debe asimilar la realidad del entorno elegido. «De pronto pasar a vivir en un campamento, aislado y quizá a 4.000 metros de altura, conviviendo en forma estrecha con otras personas. Compartiendo habitación, baños». A esta convivencia se suman las exigencias operativas, como la necesidad de integrarse a un equipo, reportarse constantemente y trabajar bajo presión.
El entorno geográfico juega un rol determinante. «Clima hostil, vientos fuertes en Patagonia, altura en cordillera y a pesar de poder comunicarse, el hecho de estar a veces varios días lejos de su familia a veces genera mucha ansiedad. No todos se adaptan«.
Qué buscan las empresas mineras al contratar un profesional
Dentro de la industria, la categoría de geólogo junior abarca a profesionales con hasta tres o cuatro años de experiencia previa. Debido a esto, es frecuente que las compañías busquen candidatos «curtidos» en el terreno para evitar los costos de inducción.
El valor de un CV honesto y las experiencias no tradicionales

«Un aspecto destacable es la valoración positiva de trabajos previos ajenos a la geología. Algunos tienen experiencia en otras áreas como cocineros, mozos, etc. y para mí es válido por el hecho que han tenido experiencia de relaciones y tienen la capacidad de desenvolverse en distintos ámbitos».
En resumen, las empresas centran su búsqueda en personas con buena comunicación, tolerancia, que demuestre capacidad de adaptación y una decisión firme de aportar.
Al evaluar un currículum, la simplicidad y la honestidad son los atributos más valorados. Franco enfatiza que un profesional junior no tiene por qué tener todas las respuestas, pero sí debe tener absoluta claridad sobre los motivos por los cuales eligió la industria minera.
Programas de practicantes: el puente entre la universidad y la mina
Implementación de programas formales de «Practicantes»: Contratos temporales de tres o cuatro meses, donde los geólogos junior trabajarían como asistentes calificados junto a los profesionales del proyecto. Bajo este modelo (ya implementado por Barrick y Hochschild), los jóvenes colaboran y aprenden simultáneamente.

Fortalecer los vínculos entre instituciones educativas y el sector privado: Iniciativas como «Capítulos Estudiantiles de la SEG» (Society of Economic Geologists). En este punto es fundamental derribar prejuicios «En Argentina pareciera que está mal visto en el ambiente universitario vincularse con la industria«.
El boom del cobre y la inminente demanda de profesionales

Hacia el futuro, la visión del especialista es muy optimista y proyecta un déficit inminente de mano de obra calificada una vez que comience la construcción de las principales minas. «Poniéndose en marcha los grandes proyectos de Cobre (Taca Taca, Mara, Vicuña, Altar, Los Azules, Pachón, PSJ y otros como Quevar, Diablillos, Navidad, etc.), no alcanzarán los geólogos, ni los ingenieros, ni las empresas de servicios», pronostica.
La industria se encamina a una «guerra por el talento». Las provincias mineras no solo deberán formar geólogos, sino retenerlos, porque la competencia por la mano de obra calificada será global.