Aplicación del RIGI en San Juan: de la promesa a la inversión real

El RIGI dejó de ser una promesa para convertirse en una hoja de ruta con fechas y montos. Con Los Azules y Gualcamayo a la cabeza, San Juan acelera la transformación de su cartera de proyectos en compromisos de inversión millonarios. El verdadero reto es una infraestructura que todavía no está a la altura de la ambición cuprífera de 2030.
Por Yenhy Navas

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan pasa de los anuncios a la ejecución con la aprobación de Los Azules y Gualcamayo bajo el RIGI. El régimen ya actúa como una «ventanilla efectiva» que valida inversiones millonarias, pero el éxito depende de un factor crítico: resolver el cuello de botella en infraestructura eléctrica y vial. Sin rutas ni energía, el marco legal no bastará para alcanzar la producción histórica de cobre proyectada para 2030.
Aplicación del RIGI en San Juan
La implementación de este régimen no es una expresión de deseos. Según explica Natacha Izquierdo González, Directora de Operaciones de la consultora ABECEB, el sistema ya funciona como una «ventanilla efectiva». La aplicación del RIGI en San Juan se materializó con la aprobación de Los Azules en septiembre de 2025 y de Carbonatos Profundos (Gualcamayo) en enero de 2026.
«El Estado nacional ya validó planes de inversión, fijó fechas de adhesión y habilitó beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios», señala la especialista. Esto es vital para proyectos que requieren miles de millones de dólares y largos plazos de maduración.
PEELP: La figura legal para integrar Josemaría y Filo del Sol
En el caso del Distrito Vicuña, la solicitud bajo la categoría PEELP (Proyectos Estratégicos de Exportación de Largo Plazo) busca integrar Josemaría y Filo del Sol. Esta figura exige una inversión mínima de USD 2.000 millones, aunque el estudio técnico de Lundin estima una inversión total cercana a los USD 18.000 millones.
La cordillera bajo la lupa: El test de confianza de los inversores
Uno de los pilares del régimen es la confianza. Los inversores internacionales perciben hoy señales más fuertes gracias a la ley reglamentada y la adhesión provincial de San Juan en agosto de 2024. No obstante, la seguridad jurídica en la cordillera sigue siendo un terreno en evaluación constante.
«Los capitales ven una ventana de oportunidad seria, pero todavía están testeando si Argentina puede sostener la combinación de estabilidad macro, permisos e infraestructura».
A pesar de que el Fraser Institute destaca a San Juan como una jurisdicción competitiva, persisten zonas grises regulatorias. La clave para los nuevos capitales no es solo el texto de la ley, sino la capacidad del país para mantener las reglas de juego durante los 30 años que dura una concesión minera.
La carrera hacia 2030: El RIGI no reemplaza los tiempos técnicos
A pesar del optimismo, el impacto del RIGI en San Juan no elimina los tiempos técnicos de la industria. Proyectos como Vicuña mantienen su meta de producción para 2030. Izquierdo González advierte que el régimen «no reemplaza la maduración técnica ni los permisos».

Infraestructura: El cuello de botella
El mayor obstáculo actual no es normativo, sino físico. La falta de rutas, líneas eléctricas de alta tensión y obras hídricas representa la verdadera frontera entre un anuncio y una mina operativa. «Con austeridad fiscal nacional, el desafío es quién financia esa infraestructura», afirma la economista.
Cronograma hacia la fase productiva
- Aprobación final de solicitudes pendientes bajo el RIGI.
- Consolidación de permisos ambientales e hídricos.
- Ejecución de obras de infraestructura logística y energética.
- Construcción real de las plantas de procesamiento.

Impacto en la cadena de valor local
A corto plazo, la aplicación del RIGI en San Juan genera una aceleración en la demanda de servicios de ingeniería, logística, campamentos y servicios profesionales. Es la fase de «puesta en marcha» donde los proveedores locales deben estar a la altura de las exigencias internacionales.

«La adhesión provincial no garantiza derrame automático. El éxito para las pymes sanjuaninas dependerá de su competitividad, certificaciones y capacidad de escala».
«San Juan cuenta con una ventaja: el uso de regalías para compensar obras de utilidad pública, lo que podría vincular el gasto minero directamente con el tejido productivo local».
El nuevo paradigma de inversión
Para capitalizar este escenario, San Juan enfrenta el reto de pasar de una «cartera de proyectos» a una «ejecución coordinada». La geología está presente, el marco legal está vigente, pero la diferencia la marcará la gestión institucional.
Sostener una reputación de previsibilidad regulatoria es el mayor desafío técnico. En un mundo que demanda cobre para la transición energética, San Juan tiene la oportunidad de posicionarse como un proveedor global confiable, siempre que logre resolver la logística de altura y la gobernanza ambiental con coherencia a largo plazo.