Comunidades collas denuncian exclusión en decisiones sobre litio en el Salar de Maricunga
La presidenta del Consejo Nacional del Pueblo Colla, Cindy Quevedo, denunció que varias comunidades quedaron fuera de los procesos de consulta vinculados a la Estrategia Nacional del Litio en Chile. La dirigente advirtió además sobre riesgos ambientales en el Salar de Maricunga, donde se registran colonias reproductivas de flamencos altoandinos.
Por Luciana Vignoli

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Comunidades del Pueblo Colla denunciaron exclusión en los procesos de consulta vinculados a la Estrategia Nacional del Litio en Chile en el Salar de Maricunga. La dirigente Cindy Quevedo afirmó que solo seis comunidades participaron en negociaciones con el Estado y empresas. El conflicto también expone riesgos ambientales, ya que el salar alberga colonias reproductivas de flamencos altoandinos y cumple funciones hidrológicas clave en uno de los desiertos más áridos del planeta.
Maricunga: el sitio sagrado del Pueblo Colla frente a la fiebre del litio
El Salar de Maricunga se ubica en la Región de Atacama, en uno de los sectores más áridos del planeta. En ese entorno de alta montaña se concentran lagunas altoandinas, corredores biológicos y zonas reconocidas internacionalmente por su biodiversidad. Para el pueblo colla el área también constituye un espacio ceremonial y cultural que forma parte de su historia territorial.
“Para nosotros el Salar de Maricunga es un sitio sagrado. No es algo que declaremos ahora. Este lugar lleva más de 500 años siendo sagrado para los pueblos originarios que habitan aquí”. Afirma Cindy.
En las inmediaciones también se encuentra el cerro Copayapo, donde se han identificado ofrendas arqueológicas asociadas a rituales incaicos.

La Estrategia Nacional del Litio y el fantasma de la exclusión indígena
La discusión se intensificó cuando el gobierno chileno anunció la Estrategia Nacional del Litio y el Salar de Maricunga apareció entre los sistemas salinos con mayor potencial para la producción del mineral. «Cuando vimos que Maricunga tenía una de las mayores tasas de litio detrás del Salar de Atacama, entendimos que la explotación iba a llegar.” Comenta con preocupación.
El radio territorial: ¿Quiénes tienen derecho a decidir?
El Consejo Nacional del Pueblo Colla solicitó participar en los procesos de consulta indígena vinculados a la planificación de la actividad minera. Sin embargo, el Estado solo reconoció la participación de seis comunidades ubicadas dentro de un radio territorial determinado.

Batalla judicial: el reclamo colla que llegó hasta la Corte Suprema
Ante esa exclusión, las comunidades que quedaron fuera recurrieron a la justicia. Presentaron recursos ante la Corte de Apelaciones y posteriormente ante la Corte Suprema.
Ambos tribunales rechazaron los planteos al considerar que no existía una vinculación territorial demostrable con el salar. “Nos dijeron que prácticamente teníamos que tener fotos o videos de nuestras tatarabuelas haciendo ceremonias en el salar para que creyeran nuestra vinculación”.
Ese criterio dejó la negociación sobre los contratos de explotación en manos de las comunidades reconocidas por el Estado. “Seis comunidades terminaron negociando acuerdos multimillonarios y decidieron por todo el pueblo colla si el salar se explotaba o no”.
Posteriormente, el gobierno chileno abrió un proceso de consulta para definir qué sectores quedarían incorporados a la Red de Salares Protegidos anunciada junto con la política del litio. En ese procedimiento se permitió el ingreso de una sola comunidad adicional. Se trató de la Comunidad Colla Finca del Chañar, presidida por Quevedo. La participación generó conflictos con las comunidades que ya habían intervenido en negociaciones vinculadas a la explotación del litio.
Divisiones internas
El Ministerio del Medio Ambiente terminó organizando dos consultas paralelas. Una destinada a la comunidad de Quevedo y otra dirigida a las seis comunidades restantes.
Durante ese proceso, la comunidad Finca El Chañar propuso ampliar el área protegida debido a la presencia de colonias de flamencos en el salar. El Ministerio señaló que la única alternativa viable era proteger un área limitada alrededor de la Laguna Grande.
La comunidad aceptó esa opción, pero solicitó que el área fuese declarada Parque Nacional para impedir el ingreso de proyectos mineros.
El refugio de los flamencos: biodiversidad en riesgo por los sondajes mineros

Investigaciones científicas indican que las actividades mineras deberían mantenerse a varios kilómetros de los sitios de nidificación para evitar perturbaciones en el proceso reproductivo. Sin embargo, Quevedo afirmó que: “Encontramos barras de sondaje a menos de 900 metros de las colonias. Ellos nidificaban en el Salar de Atacama y cuando ese ecosistema fue impactado buscaron otro lugar. Eligieron Maricunga”.

Emergencia hídrica: la fragilidad del desierto más árido del mundo
Quevedo advierte que cualquier alteración en los salares altoandinos puede afectar el equilibrio hídrico regional: “No podemos perder una gota de agua en uno de los desiertos más áridos del mundo”.
La dirigente también cuestiona soluciones tecnológicas propuestas por algunas empresas para compensar la extracción de agua, como la reinyección de fluidos en el salar. Según explica, alterar esas variables podría afectar microorganismos extremófilos que forman la base de la cadena ecológica en estos ambientes.
Grieta comunitaria y una cruzada internacional por el Salar
Algunas comunidades respaldan acuerdos económicos con empresas mineras mientras otras promueven la protección ambiental del salar.
Ante la falta de respuestas institucionales, la comunidad Finca El Chañar inició una campaña de visibilización con medios nacionales e internacionales, donde el objetivo inmediato es documentar nuevas colonias de flamencos durante la próxima temporada reproductiva y difundir imágenes que permitan reforzar la presión pública para proteger el área.
“Sabemos que Maricunga probablemente se va a explotar. Pero al menos queremos proteger una parte del hogar de estos flamencos”.