Vaca Muerta al límite: el colapso portuario condiciona los costos operativos mineros
Argentina bate récords de extracción, pero el sistema de despacho está al borde del colapso. Mientras el crudo queda atrapado en los puertos, la minería paga las consecuencias de una infraestructura que condiciona el precio del gasoil industrial. El foco se pone en la logística de combustibles y costos mineros.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Con una producción de 882.200 barriles diarios, la falta de calado en los puertos impide exportar el excedente total de crudo. Esta restricción técnica funciona como un ancla forzada que evita que los precios internos del combustible se disparen, pero limita la competitividad de los grandes proyectos mineros.
La paradoja de los ductos llenos: Un techo para la minería
El éxito de la cuenca neuquina se mide hoy en una cifra impresionante: 882.200 b/d. Sin embargo, para quien opera una mina en la cordillera, ese número es una verdad a medias. El sistema energético atraviesa un desequilibrio estructural donde la capacidad de producir superó con creces la capacidad de despachar.

«Aunque existe un excedente exportable teórico de unos 300.000 b/d, la infraestructura de evacuación ha llegado a su límite real. Esta saturación provoca el efecto tank-top: cuando los tanques en la costa se llenan porque no hay barcos para cargar, el bombeo desde el yacimiento debe frenarse. Para el sector minero, esto se traduce en una oferta de energía -atada con alambre- que encarece toda la cadena de valor».
Nicolás Taiariol, consultor estratégico en Oil & Gas y analista de mercados energéticos.
Calado insuficiente: El problema de fondo que nadie cuenta
El dato clave no está en el pozo, sino en el lecho marino. El puerto principal de salida, Puerto Rosales, cuenta con apenas 13 metros de profundidad. Para que el crudo argentino sea competitivo a nivel global y baje los costos de flete, se necesitan buques VLCC que exigen al menos 20 metros.
Al no contar con esos metros de profundidad, Argentina depende de embarcaciones menores, lo que ralentiza la salida y encarece el producto final. Según detalla Nicolás Taiariol, «la capacidad de Vaca Muerta para producir excedentes supera la capacidad del país para exportarlos eficientemente».
Esta ineficiencia es, en última instancia, un sobrecosto que se traslada al gasoil que consume la maquinaria pesada en las minas sanjuaninas. La inversión necesaria para solucionar este bache mediante dragado e infraestructura de aguas profundas se estima en USD 100 millones.

El «escudo técnico» que modera el precio del gasoil
En la puja de precios entre las petroleras y las refinadoras, la minería suele llevarse la peor parte. Las productoras presionan para que el barril local llegue a la «paridad de exportación» (precios internacionales), lo que dispararía el costo operativo de cualquier proyecto. No obstante, aquí aparece un aliado inesperado: la propia ineficiencia del puerto.

Este cuello de botella actúa como un «escudo técnico». Al no tener las petroleras físicamente por dónde sacar todo su crudo al exterior, se ven forzadas a volcarlo al mercado interno. Como bien analiza el experto, «esta restricción física permite explicar por qué el mercado interno no sufre un shock de precios inmediato».
El Gobierno y la petrolera de bandera aprovechan esta falta de salida para actuar como árbitros y evitar que el impacto internacional destruya el presupuesto energético de la industria pesada.
RIGI y Vaca Muerta Sur: La única salida para el OPEX minero
La solución de fondo para que el combustible deje de ser una amenaza constante no es administrativa, sino de fierros. La puesta en marcha del Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) y las inversiones bajo el régimen RIGI son los únicos hitos que permitirán romper el techo de cristal de los 13 metros de calado.
«Solo cuando se supere la restricción en la carga de buques, Argentina podrá colocar su excedente de manera efectiva«, concluye Taiariol. Para el sector minero, esto es vital: sin puertos de aguas profundas, la energía seguirá siendo un recurso caro y escaso, condicionado por un sistema portuario del siglo pasado que hoy frena el desarrollo de la minería del futuro.
La industria minera no puede seguir festejando récords de producción que se quedan estancados en la costa. Mientras el sistema petrolero siga chocando contra el muro logístico de sus terminales, el costo de la roca seguirá atado a una ineficiencia invisible. La verdadera soberanía energética de los proyectos sanjuaninos no se define en la montaña, sino en la profundidad de los puertos que hoy nos separan del mercado global.

Periodista especializada en minería y gestión estratégica para Acero y Roca.