Venezuela: un gigante minero con los pies de barro y sin inversión real
La Cámara Minera de Venezuela advierte que el país no logra atraer capital ni desarrollar proyectos. La discusión de una nueva ley avanza sin resolver cargas fiscales ni gobernanza, en un contexto de baja capacidad operativa y escasa confianza inversora.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La minería en Venezuela atraviesa una fase de estabilización sin inversión ni desarrollo operativo. Los proyectos están paralizados o funcionan por debajo del 10% de su capacidad. La nueva ley minera no resuelve problemas de competitividad ni incentivos, mientras persiste una débil gobernanza. Aunque existe potencial geológico y demanda internacional, la falta de capital y confianza limita el despegue. El sector enfrenta un dilema estructural: recursos disponibles sin industria capaz de explotarlos.
Proyectos frenados: el diagnóstico de la Cámara Minera de Venezuela
Actualmente, la minería venezolana atraviesa una fase de mínima actividad, con proyectos paralizados, inversión ausente y un marco regulatorio en discusión que aún no logra ofrecer condiciones competitivas. Así lo expuso Luis Rojas Machado, presidente de la Cámara Minera de Venezuela, quien describió un escenario de estabilización inicial sin señales claras de despegue en el corto plazo. El diagnóstico: la actividad extractiva no logra traccionar capital ni consolidar operaciones relevantes.
Cargas fiscales: el punto de comparación con la minería argentina

“Estamos en una etapa donde no pasa mucho en términos de proyectos y ejecución. Hay interés y potencial geológico, pero los proyectos no están y la inversión tampoco”.
«En términos de redacción y competitividad no lo somos respecto a otros países, entre ellos Argentina. Tenemos que establecer cargas fiscales y términos competitivos dentro del enunciado de la nueva ley. Esto no lo vemos presente todavía«.
Luis Rojas Machado, presidente de la Cámara Minera de Venezuela
Falta de gobernanza y debilidad institucional
Sin embargo, el problema excede lo normativo. “Más allá de la ley, necesitamos construir gobernanza minera y esa todavía no está allí”, sostuvo. La fragmentación de intereses entre Estado, sector privado y actores laborales dificulta la articulación de un esquema institucional sólido.
Inversión ausente y Estado sin capacidad financiera
En términos financieros, desde el punto de vista del capital, la lectura es conservadora. “La inversión es cobarde y va a esperar mejores condiciones. El Estado tampoco dispone de capacidad financiera para liderar el desarrollo».
De esta manera, surge un sector sin dinamismo, con actores fragmentados y sin coordinación efectiva.

Deterioro operativo: cuando el potencial no alcanza para producir
Además, el deterioro operativo refuerza ese cuadro. “Los proyectos importantes están casi todos en menos del 10% de su capacidad instalada o directamente cerrados, como la mina de níquel. La falta de mantenimiento, exploración y desarrollo durante años de desinversión dejó al país sin volumen exportable relevante», expone el presidente.
Demanda internacional sin oferta minera
A nivel comercial, en términos de mercado, la situación es crítica. Existe interés internacional por minerales, pero Venezuela no logra ofrecer producto. “Vienen buscando productos mineros que no hay. Hay que invertir en exploración y desarrollo para que existan”, remarcó. La secuencia es clara: sin inversión inicial no hay producción; sin producción no hay atractivo sostenido.
El plan de tres etapas para rescatar la minería venezolana
Frente a este escenario, Rojas Machado plantea una hoja de ruta en tres etapas: primero estabilización, luego transición con inversiones tempranas y finalmente recuperación.
El punto crítico está en la fase intermedia. “El éxito de las primeras inversiones va a traer mucho mayor desarrollo aguas abajo”, señaló. Sin ese punto de inflexión, el ciclo no arranca.

Riesgo político y reconstrucción de confianza
Al mismo tiempo, el contexto político introduce incertidumbre estructural. El cambio de autoridades no modifica de inmediato la lógica institucional acumulada durante décadas. “Pretender que una corriente de 27 años cambie de la noche a la mañana no es viable”, afirmó y remarcó que «la reconstrucción de confianza aparece como un proceso lento y condicionante, pero no imposible».
Impacto social y restricción económica
En paralelo, a nivel social, el escenario combina expectativa y restricción. La población percibe señales de apertura, pero mantiene cautela. “Hay optimismo y esperanza, pero reprimida”, describió.
La debilidad económica es evidente. La mayoría de los ingresos no cubre una canasta básica estimada en 600 dólares mensuales.
Potencial geológico sin desarrollo
A pesar de este contexto, el potencial geológico sigue siendo el principal activo estratégico. Venezuela dispone de hierro, bauxita, carbón y calizas, además de recursos metálicos y no metálicos de escala.
El desafío es convertir ese potencial en proyectos bancables. “Hay áreas donde la inversión va a tener éxito seguro, pero hay que desarrollar proyectos de bandera que posicionen al país en la inversión minera internacional”, indicó.

Capital extranjero y condiciones de acceso
El debate sobre el rol de capitales extranjeros también está presente, si bien existen temores sobre dependencia externa, el dirigente relativiza ese riesgo. “No hay necesidad de eso para que tengan acceso a los recursos. Lo que necesitamos es imperio de la ley y empresas que respeten el ambiente y la sociedad”, afirmó.
Ventana de entrada: riesgo temprano vs. oportunidad
En este escenario, el mensaje hacia el sector es pragmático. La ventana de entrada se abre antes de que las condiciones sean óptimas. “Esperar que todo esté resuelto probablemente te deje fuera del reparto de propiedad y proyectos. La lógica es posicionarse en etapas tempranas, aun con altos niveles de incertidumbre». advirtió Machado.
Un dilema estructural: recursos sin industria
En síntesis, Venezuela enfrenta un dilema operativo. Tiene recursos, pero no tiene industria, tiene interés externo, pero no tiene producto.
La transición minera dependerá de resolver esa ecuación con reglas claras, capital y gobernanza. Sin esos tres factores alineados, la estabilización puede prolongarse sin convertirse en desarrollo real.

Periodista de Acero y Roca, se especializa en medio ambiente, inclusión y agenda internacional. Enfocada en secciones de formación y sustentabilidad, aporta una mirada analítica sobre los desafíos sociales de la minería moderna.