Minería en Valle Fértil: la presión estatal del 30% que asfixia a los canteristas
Se culpa a la «licencia social», pero la realidad es económica. Cristian Riofrío expone cómo el Estado asfixia a los canteristas reteniéndoles más del 30% de su facturación, sin devolver un peso en infraestructura o gestión local, acrecentando la presión fiscal minera en Valle Fértil.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En 2026, de los 17 productores históricos del Valle, apenas 5 siguen operando. La barrera para la minería no metalífera no es el rechazo ambientalista, sino un sistema tributario que los convierte en socios de un Estado ausente, que recauda a más de 500 kilómetros de distancia sin invertir en el desarrollo departamental.
El mito de la licencia social frente a la inoperancia
En la jerga minera sanjuanina, se instaló la idea de que Valle Fértil no despega productivamente porque su población rechaza de cuajo la actividad. Sin embargo, para los actores que conocen el territorio, este argumento es una cortina de humo que oculta décadas de desidia administrativa.
Cristian Riofrío, minero de tercera generación y actual funcionario de Obras Públicas del departamento, desmiente categóricamente este lugar común: «La parte social acá, es lo de menos. Lo único que no quieren es la megaminería«. El verdadero ancla, asegura, es la falta de voluntad política de las autoridades provinciales. Durante más de 30 años, los productores solicitaron la creación de una delegación minera en la villa cabecera. La respuesta siempre fue el silencio. «Nunca, de todos los ministros que hubo, nunca nos dieron bola», afirma.
«Cristian Riofrío expone cómo la presión estatal asfixia a los canteristas de Valle Fértil reteniendo el 30% de su facturación sin devolver inversión en infraestructura local.»
Esta desconexión obliga al canterista a operar en un limbo logístico. Tener los estudios de impacto ambiental (EIA) y los pedidos de mina aprobados no sirve de nada si renovar una simple guía de tránsito exige viajar a la Ciudad de San Juan, perdiendo días de trabajo y absorbiendo los costos de traslado.
Socios en las pérdidas y la trampa de la formalidad tributaria
El golpe de gracia para la minería artesanal e industrial del Valle no viene de las asambleas ambientales, sino de la Administración Federal y las arcas provinciales. Extraer cuarzo y feldespato hoy significa asumir una carga impositiva que licúa cualquier margen de reinversión en maquinaria o exploración.
Riofrío detalla cómo el sistema arrinconó a los pocos operadores que quedan. Lejos del régimen simplificado, las empresas operan como Responsables Inscriptos. «Te retienen el 30 y pico por ciento, porque es el 21% del IVA más todos los otros impuestos. O sea, se termina siendo socio del Estado sin que el Estado te dé nada», denuncia con frustración.
¿Dónde está la coparticipación minera?
El interrogante central que plantea este escenario es el destino de los fondos recaudados. Todo mineral que se comercializa en la zona se hace bajo estricta facturación, inyectando IVA y Ganancias a las arcas que luego, teóricamente, deben regresar al municipio en forma de coparticipación.

«El reflejo en la infraestructura urbana y vial de Valle Fértil es nulo. Si se sumaran las regalías, que representan unos puntos porcentuales adicionales, a la coparticipación generada históricamente por el sector, el crecimiento podría ser abismal… pero todavía seguimos renegando con servicios básicos precarios».
Cristian Riofrio, funcionario de obras de la municipalidad de Valle Fértil
La fragmentación de las fuerzas productivas
A la presión fiscal y el centralismo administrativo se suma un factor cultural endémico que impide revertir la situación: el individualismo del sector privado vallisto. La inacción gubernamental encontró un terreno fértil en una sociedad que, históricamente, ha fallado en agruparse para defender sus intereses económicos.
«La unión hace la fuerza y acá lo que menos hay es unión».
Esta desconexión no es exclusiva de los canteristas, sino que atraviesa toda la matriz económica del este sanjuanino. «Ni en los mineros, ni en los ganaderos, ni en los agricultores, ni en turismo. Están todos esperando que el Estado les dé para ver quién se cuelga primero».
Esta actitud pasiva ha permitido que de los 17 productores originales, apenas sobreviva un núcleo de 4 o 5 activos, sin que exista un frente unificado capaz de exigir al Ministerio de Minería las condiciones mínimas para operar con previsibilidad.

La minería no metalífera de Valle Fértil es el ejemplo más claro de cómo la asfixia impositiva y el centralismo pueden destruir una economía regional viable. Desmitificar la excusa de la «licencia social» es el primer paso para diagnosticar el verdadero problema: un Estado que exige el 30% de rentabilidad pero se niega a instalar una simple oficina a 500 kilómetros de la capital.
Si la dirigencia provincial no replantea la devolución de coparticipación en obras y el empresariado local no supera su histórica fragmentación, las reservas de cuarzo terminarán siendo apenas un recuerdo geológico en una villa estancada.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.