Seguridad minera y gestión de riesgos: la clave está en el control de pérdidas
La seguridad minera se define por la capacidad de gestionar riesgos y controlar pérdidas en la operación. Juan Carlos Balladares advierte que sin ejecución efectiva en campo, los sistemas fallan y las pérdidas productivas, ambientales y humanas siguen siendo inevitables.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La seguridad minera moderna redefine el enfoque tradicional centrado en el cumplimiento normativo y lo reemplaza por una gestión integral de riesgos y pérdidas. El modelo incorpora liderazgo, cultura organizacional y control operativo como ejes críticos. Persisten brechas entre minería formal e informal en América Latina, junto con fallas de liderazgo. Los riesgos abarcan desde eventos geotécnicos hasta salud ocupacional y licencia social, impactando directamente en la continuidad y competitividad del negocio.
Qué es la seguridad minera moderna
La seguridad y salud ocupacional en minería dejó de ser un esquema centrado en el cumplimiento normativo. La disciplina evolucionó hacia un modelo integral donde el control de pérdidas define la eficiencia operativa. Esa es la premisa que plantea Juan Carlos Balladares, docente de la Universidad Mayor de San Andrés y exdirector de salud y seguridad de Gold Resource Corporation, con trayectoria en operaciones de México, Bolivia y República Dominicana.
En términos operativos, Balladares sostiene que «la seguridad minera debe entenderse como un sistema estructurado de políticas, normas y prácticas orientadas a controlar los riesgos inherentes a la actividad extractiva» y remarca que “son las políticas, las normas, las reglas que se desarrollan y sirven como base fundamental para que los riesgos que se generan en la minería no puedan dañar, no puedan lesionar y evitar diferentes tipos de pérdidas en la organización minera”.
Sin embargo, el enfoque excede la prevención de lesiones porque incorpora daños al proceso productivo, al equipamiento, al ambiente y a la reputación corporativa. En esa línea, plantea una ruptura con el paradigma tradicional que mide desempeño solo por accidentabilidad. “La seguridad no es solamente evitar que la gente se lesione, sino evitar que la organización tenga pérdidas”, advierte.

«Lo más valioso que sale de las minas, plantas metalúrgicas o centros productivos, no es el oro, la plata, o una gema preciosa. Lo más valioso que sale es un trabajador sano y sin lesiones que cada día puede retornar a su hogar y abrazar a su familia».
Juan Carlos Balladares, docente universitario y especialista en salud y seguridad
Cumplir la normativa no es gestionar riesgos
En la práctica, el especialista traza una diferencia operativa entre cumplimiento legal y gestión efectiva del riesgo. Las normativas establecen límites mínimos, pero no garantizan resultados sostenibles en el tiempo. La gestión moderna exige anticipación, control sistémico y continuidad operativa.
Un incidente puede no generar víctimas y aun así comprometer la producción. Un incendio en una bocamina o en un equipo puede detener el proceso, afectar metas y alterar la planificación. En consecuencia, la seguridad minera se vincula directamente con la sostenibilidad del negocio.
La brecha en seguridad minera en América Latina
A nivel regional, Balladares identifica una fractura marcada entre la minería de gran escala y la de pequeña escala. En el segmento corporativo observa avances en profesionalización, cobertura social, capacitación y control ambiental. En contraste, en la minería artesanal predominan la informalidad, el subregistro de accidentes, la ausencia de controles técnicos y condiciones laborales precarias.
“Existe un subregistro de lo que ocurre, no existe la aplicación de los parámetros y procesos ingenieros, la protección es escasa o nula. A esto se suman problemáticas críticas como trabajo infantil, jornadas sin regulación y degradación ambiental», detalla.
El escenario se agrava por limitaciones institucionales. La falta de recursos para fiscalización reduce la capacidad del Estado para hacer cumplir la normativa. Asimismo, inciden factores culturales que condicionan la adopción real de prácticas seguras en campo.

Fallas de liderazgo que debilitan la seguridad minera
Por otro lado, en operaciones formales el problema no es solo técnico. El especialista apunta a inconsistencias entre discurso y práctica. Detecta organizaciones donde la seguridad se declara como prioridad, pero en la operación prevalece la presión por producción y reducción de costos.
“Existe una incongruencia entre lo que se pide al trabajador y lo que se aplica”, sostiene. Esa disonancia debilita la cultura preventiva y expone a la organización a eventos evitables.
Los pilares de la seguridad minera moderna
En este marco, el modelo actual se apoya en liderazgo, cultura y comportamiento. El compromiso de la alta dirección es el punto de partida, sin esa base, cualquier sistema pierde eficacia operativa.
“El compromiso de los líderes no tiene sustituto”, afirma. A esto se suman metas claras, seguimiento periódico y mecanismos de responsabilidad individual y colectiva. La modificación del comportamiento humano, mediante la identificación de factores que inducen errores, se vuelve un eje crítico en la gestión.
Además, el especialista incorpora «la necesidad de fortalecer la relación entre empleadores y trabajadores, con comunicación efectiva y objetivos compartidos».
«La seguridad minera no falla por falta de normas, sino por debilidad en la gestión, en el liderazgo y en la coherencia operativa».
Riesgos críticos que afectan la continuidad operativa
Desde el punto de vista operativo, la identificación de riesgos ya no se limita a la probabilidad de lesión. Incluye eventos que pueden interrumpir la operación y generar pérdidas significativas.
- Caídas de roca y fallas geotécnicas: Estos sucesos más las deficiencias en sostenimiento impactan en la seguridad y en la producción, con consecuencias directas sobre la continuidad del negocio.
- Ventilación en minería subterránea: Adquiere un rol central frente a la presencia de gases tóxicos y el déficit de oxígeno, condiciones que pueden derivar en incidentes graves si no se controlan de forma sistemática.
- Mantenimiento de equipos y fallas operativas: Aparecen como una fuente recurrente de accidentes y pérdidas operativas, lo que evidencia debilidades en la gestión preventiva.
- Licencia social como riesgo estratégico: A esto se suma un factor no técnico que condiciona la viabilidad de los proyectos. “Un riesgo crítico es no tener licencia social y que la comunidad no te permita trabajar”, indica.

Enfermedades ocupacionales en minería: riesgos persistentes
En paralelo, la carga de enfermedad en minería mantiene patrones históricos, aunque incorpora nuevas variables asociadas a la organización del trabajo.
- Silicosis y neumoconiosis: La neumoconiosis por exposición a sílice sigue siendo una de las patologías más graves. La silicosis y la enfermedad pulmonar del carbón continúan afectando a trabajadores expuestos.
- Trastornos musculoesqueléticos: Se agregan afecciones vinculadas a ergonomía deficiente, que impactan de forma progresiva en la capacidad laboral.
- Ruido y pérdida auditiva: La exposición prolongada a altos niveles de ruido genera pérdida auditiva, un riesgo persistente en múltiples operaciones.
- Estrés, fatiga y salud mental: “El 80% de las causas están vinculadas al estrés laboral”, afirma. La fatiga crónica y los turnos extendidos pueden derivar en cuadros de burnout si no se detectan a tiempo.

Cómo gestionar la salud ocupacional en minería
En este escenario, el control de estos factores exige intervención médica continua dentro de la operación. Evaluaciones preocupacionales, exámenes periódicos y seguimiento epidemiológico permiten anticipar deterioros en la salud del trabajador.
Asimismo, la integración de disciplinas como la psicología laboral y la ergonomía resulta clave para abordar riesgos no visibles. «La ausencia de estos enfoques deja expuestas a las organizaciones frente a enfermedades que evolucionan en el tiempo», afirma el profesional.
La única producción viable es la que se ejecuta sin pérdidas humanas, materiales ni ambientales. En ese estándar se define hoy la competitividad real de la industria minera.

Periodista de Acero y Roca, se especializa en medio ambiente, inclusión y agenda internacional. Enfocada en secciones de formación y sustentabilidad, aporta una mirada analítica sobre los desafíos sociales de la minería moderna.