Cobreado sin cianuro: El CONICET y CuGlu busca llegar de los talleres a la industria

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El desarrollo argentino reemplaza el cianuro por un electrolito basado en glutamato. Ya funciona sobre acero, pero todavía debe resolver problemas de adherencia antes de escalar y llegar indirectamente a cadenas como la minera.

Cobreado sin cianuro: El CONICET y CuGlu busca llegar de los talleres a la industria
CuGlu busca reemplazar el cianuro utilizado en el cobreado por una formulación basada en glutamato. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El desafío no pasa solamente por lograr que el cobre se adhiera a una pieza. El proceso también debe mantener la calidad y confiabilidad que exige la industria, pero sin depender del cianuro utilizado en los baños tradicionales.

En ese punto se encuentra CuGlu, una tecnología desarrollada en el CIDEPINT que reemplaza el cianuro por una formulación basada en glutamato. “En realidad, el proceso está bastante cerca de pasar a la escala masiva industrial”, explicó a ACERO Y ROCA, Walter Egli, investigador de la CICPBA y director del CIDEPINT. El límite técnico todavía está en algunos materiales.“Tuvimos problemas de adherencia sobre algunos sustratos particulares y ahora estamos estudiando cuál podría ser la causa y cómo mitigarla”.

La migración podría aprovechar las instalaciones existentes

Personal técnico inspecciona instalaciones y sistemas de control de una planta industrial dedicada al tratamiento y recubrimiento de piezas metálicas.
La sustitución de baños cianurados apunta a reducir los riesgos asociados con la manipulación de estas soluciones dentro de los procesos de galvanoplastia. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Uno de los puntos que facilitaría una eventual adopción industrial es que CuGlu no requeriría reemplazar toda la infraestructura utilizada actualmente. “Lo bueno es que se pueden utilizar las mismas instalaciones que utilizan para el cobreado con cianuro y la migración a este proceso es muy simple”, sostuvo Egli.

Las primeras pruebas de CuGlu se realizaron sobre tornillos, tuercas y arandelas de acero estándar. Los ensayos permitieron avanzar en el cambio de escala, aunque posteriormente aparecieron dificultades cuando el proceso se aplicó sobre otros materiales, entre ellos zamak, latón y acero inoxidable.

La diferencia con el proceso convencional también aparece en la gestión de riesgos. Los baños cianurados requieren controles específicos durante su preparación, manipulación y tratamiento. Si determinadas soluciones entran en contacto con medios ácidos, puede producirse gas cianhídrico, mientras que derrames o pérdidas también implican riesgos ambientales.

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La adherencia sigue siendo el principal límite técnico

El punto que hoy concentra la investigación es la capacidad del recubrimiento para mantenerse adherido sobre distintos sustratos. Según Egli, el equipo trabaja ahora sobre distintas estrategias “para mejorar este aspecto y hacerlo más robusto”.

“El principal problema es la persistencia de algunos problemas de adherencia sobre materiales particulares, por ejemplo el acero inoxidable o aleaciones especiales”.

Para esa etapa, el grupo incorporó equipamiento electroquímico a partir del financiamiento recibido del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA). La meta es que CuGlu pueda sostener parámetros de adherencia y calidad no solamente sobre acero estándar, sino también frente a materiales y condiciones diferentes.

La minería aparece como usuaria de la cadena industrial

Línea industrial de galvanoplastia con cubas de tratamiento, sistemas automatizados y piezas metálicas suspendidas durante el proceso de recubrimiento.
Una de las ventajas planteadas por los investigadores es que CuGlu podría utilizar parte de la infraestructura existente. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Para la minería, la posible aplicación de CuGlu sería inicialmente indirecta. “El foco central debería estar en los talleres de galvanoplastia del conurbano bonaerense y del país en general”, aclaró Egli. Por ese motivo, el equipo trabaja junto a Proquigal, una empresa proveedora de procesos e insumos para ese sector.

“Los usuarios finales de piezas fabricadas con procesos electrolíticos como CuGlu no se verían directamente modificados, ya que no participan del proceso de fabricación en sí mismo”, explicó Egli. De esta manera, podría ingresar a la minería a través de fabricantes y proveedores de componentes, antes que como una tecnología instalada dentro de una operación minera.

Una búsqueda que lleva años

El CIDEPINT viene trabajando sobre electrolitos alcalinos basados en glutamato y sobre su capacidad para generar depósitos metálicos con las características requeridas por aplicaciones industriales.

CuGlu todavía no reemplazó al cobreado cianurado a escala industrial. El paso siguiente dependerá de resolver los problemas de adherencia detectados sobre determinados materiales y comprobar que el comportamiento obtenido pueda mantenerse cuando aumenten la escala y la variedad de piezas. Los talleres de galvanoplastia aparecen como el primer destino posible; desde allí, la tecnología podría incorporarse posteriormente a cadenas industriales que abastecen sectores como la minería.

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