Oro o Agua: El dilema que tiene a San Juan de la Maguana en pie de guerra

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Para el habitante del «Granero del Sur» dominicano, la tierra no es una plataforma de extracción, es la madre que da de comer. Por eso, cuando la minera canadiense GoldQuest puso la mirada en el Proyecto Romero, no encontró solo un yacimiento de oro; encontró un pueblo que decidió que hay cosas que no tienen precio.

Manifestación popular en San Juan de la Maguana con carteles de "Agua sí, oro no" contra el proyecto Romero.
Agua sí, oro no: San Juan de la Managua, se levanta contra la minería en Santo Domingo.

Proyecto Romero: El yacimiento de oro que divide a la República Dominicana

En el centro de la controversia se encuentra el proyecto minero Romero, impulsado por la empresa canadiense GoldQuest Mining Corp a través de su filial en República Dominicana.

Aunque la compañía sostiene que el método subterráneo reduce el impacto ambiental en comparación con la minería a cielo abierto, amplios sectores sociales y ambientales rechazan esa afirmación. Argumentan que la fragilidad ecológica de la Cordillera Central, conocida como la “Madre de las Aguas”, hace inviable cualquier tipo de explotación minera sin consecuencias graves para los ríos que nacen en esa zona.

La verdadera raíz de este estallido social no es el rechazo a la inversión, sino un miedo visceral y fundado: la pérdida del agua. San Juan depende de la Presa de Sabaneta y del río que lleva el nombre de la provincia. Los agricultores, hombres y mujeres que llevan décadas labrando el valle, saben que la minería en la Cordillera Central es como tocar el corazón de su sistema circulatorio.

«Agua sí, oro no» no es solo un eslogan de marcha; es la declaración de principios de miles de familias que entienden que sin río no hay habichuelas, y sin habichuelas, San Juan desaparece.

La desconfianza hacia la minera canadiense es total: aunque la empresa jure que no usará cianuro, para el sanjuanero, cualquier intervención en la parte alta de la cuenca es una amenaza de muerte para sus cultivos.

Maquinaria minera operando en la isla bajo supervisión por falta de transparencia.
La minería hoy en Santo Domingo está bajo la lupa, tras las acusaciones de falta de transparencia por parte de las operadoras mineras que trabajan en la isla.

Rostros detrás de la protesta: El respaldo de la fe

Este conflicto ha dejado de ser una disputa de ingenieros para convertirse en una causa espiritual. La Conferencia Dominicana de Religiosos (CONDOR) ha bajado a las bases para poner el cuerpo junto a los afectados. Su mensaje es humano antes que político: denuncian que la extracción minera en estas tierras vulnerables es un «grito de dolor» de la naturaleza y de los más pobres.

El respaldo de la Iglesia ha sido el motor que ha sostenido a los manifestantes durante los violentos altercados de este 4 de mayo. Ver a religiosos y agricultores unidos frente a las fuerzas del orden ha humanizado una protesta que el Gobierno de Luis Abinader ya no puede ignorar.

La detención de 20 personas y los heridos en las calles son el costo de una gestión que intentó priorizar el oro sobre el sentir de su propia gente.

Documento de la Iglesia Dominicana alertando sobre los daños ambientales del Proyecto Romero.
Comunicado oficial de la Conferencia Dominicana de Religiosos (CONDOR) sobre el conflicto minero.

GoldQuest: El gigante canadiense ante un muro de identidad

La empresa GoldQuest Mining Corp se enfrenta hoy a algo que los manuales de minería no enseñan: la identidad cultural. Por más que sus técnicos hablen de «minería subterránea de bajo impacto», para el pueblo dominicano, la empresa representa una amenaza extranjera que viene por el recurso más sagrado.

Sacerdotes y religiosos dominicanos en apoyo a las comunidades agrícolas de San Juan.
La iglesia católica ha manifestado una vez más su apoyo a las comunidades y el rechazo a la una megaminería depredadora.

La nacionalidad canadiense de la minera también juega un papel psicológico. En un contexto de despertar de la conciencia ambiental, la comunidad siente que las riquezas se van al norte, mientras que el riesgo de los sedimentos y la posible contaminación de los acuíferos se queda en el valle de San Juan.

El agua como frontera infranqueable

Hoy, con el proyecto suspendido por orden presidencial, San Juan respira una tensa calma. La victoria momentánea del pueblo demuestra que en la República Dominicana de 2026, la licencia social no se compra con promesas de empleo; se gana respetando el ciclo del agua.

Impacto visual de la posible contaminación de ríos en la Cordillera Central dominicana
Organizaciones civiles y líderes políticos sostienen que la actividad minera pondría en riesgo los recursos hídricos de la zona y la seguridad alimentaria nacional.

San Juan ha trazado una línea en la isla. De un lado, el brillo del oro canadiense; del otro, el verde de los campos y el azul de sus ríos. Por ahora, el agua ha ganado la batalla, recordándole al mundo que no se puede comer oro cuando la tierra se queda seca.

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