El uso de minerales locales transforma la agricultura y redefine el suelo como un activo estratégico. Desde Los Berros, la empresaria Analía Pérez analiza el impacto técnico de la bentonita y las barreras logísticas del sector.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Desde Los Berros, la empresaria Analía L. Pérez (Más Minerales SAS) plantea una radiografía sobre la bentonita y el carbonato. Analiza la barrera logística nacional y cómo el productor actual debe capitalizar el suelo como un activo estratégico a futuro.
El nuevo paradigma: suelo como activo estratégico
La industria agrícola argentina atraviesa una metamorfosis. Ya no se trata solo de aplicar químicos de respuesta rápida, sino de entender la química y física del terreno. Según Analía L. Pérez, socia gerente de la firma, el diferencial técnico es claro: «los agrominerales trabajan sobre la base productiva del sistema».
A diferencia de la síntesis tradicional, el uso de carbonato de calcio y bentonita apunta a una mejora estructural sostenida. Mientras el primero corrige la acidez y aporta calcio, la bentonita destaca por su alta capacidad de intercambio catiónico, esencial para retener agua en las zonas áridas que predominan en el territorio nacional.
El respaldo oficial a la sinergia mineroagrícola
Este desarrollo responde a un ecosistema que el propio Gobierno de San Juan busca potenciar a nivel regional. Desde la Secretaría de Minería local destacan que la provincia cuenta con una ventaja estructural clave, ya que la sinergia entre los minerales locales y el agro no solo mejora la fertilidad del suelo, sino que abarata costos logísticos al reemplazar insumos importados por recursos de las canteras sanjuaninas. Para las autoridades del área, el uso estratégico de rocas y minerales industriales locales representa una política de mediano plazo indispensable para sostener la competitividad de las economías regionales.
Logística: la clave para la viabilidad nacional
El gran desafío de la minería no metalífera es la logística de insumos pesados. Para que un productor en cualquier punto del país pueda integrar estos minerales sin que el costo de transporte se convierta en una barrera, Pérez recomienda: «Estructurar entregas programadas, trabajar sobre economías de escala y ofrecer distintas granulometrías». El objetivo debe ser que la eficiencia técnica del yacimiento se traslade de forma íntegra al campo, garantizando que el peso del producto no eclipse su beneficio económico.
El aporte técnico de los agrominerales en la optimización de los suelos cultivables. Material educativo e informativo complementario de los profesionales del INTA.
Resultados medibles a largo plazo
Aunque la inmediatez suele ser la norma en el sector, la evidencia demuestra que la inversión en el suelo trae resultados contundentes. La aplicación constante de estos minerales reduce la compactación y mejora la infiltración de agua, lo que se traduce en plantas con un sistema radicular más robusto. «No se trata únicamente de una corrección puntual, sino de una inversión en capacidad productiva futura», sostiene Analía.
Este enfoque permite que, ante escenarios hídricos limitados, el cultivo mantenga niveles de sanidad y uniformidad superiores, protegiendo así el capital invertido por el agricultor.

Un mercado con mirada a futuro
La adopción de estos insumos no ha parado de crecer en el último lustro. La empresaria observa un cambio cultural profundo: el productor hoy analiza su suelo como un activo financiero que debe ser capitalizado.
El obstáculo principal, según Pérez, sigue siendo la falta de información técnica detallada y la inercia de resultados inmediatos. No obstante, la tendencia hacia la sostenibilidad económica, buscando menores costos de mantenimiento y mayor previsibilidad, posiciona a los agrominerales como una pieza fundamental de la arquitectura agrícola del futuro.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.