Conducta Empresarial Responsable: el desafío pendiente de la minería argentina

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La debida diligencia y la conducta empresarial responsable ganan espacio en la minería argentina, aunque el país todavía muestra rezagos frente a otros mercados de América Latina. Un programa impulsado por Naciones Unidas busca acercar estos estándares a la cadena de proveedores mineros.

Representantes de una empresa minera reunidos con proveedores y actores de la comunidad durante una instancia de diálogo vinculada a la gestión de riesgos, derechos humanos y conducta empresarial responsable en minería. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La conducta empresarial responsable gana peso en la minería global y ya forma parte de los criterios que inversores, organismos financieros y compañías utilizan para evaluar riesgos, proveedores y proyectos de largo plazo. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La conducta empresarial responsable gana espacio

La conducta empresarial en un factor cada vez más determinante para el acceso al financiamiento, la continuidad operativa y la competitividad de las empresas mineras. Hoy se extiende a toda la cadena de valor, incluyendo contratistas, proveedores de bienes y servicios y pequeñas empresas vinculadas al sector.

En Argentina, ha comenzado a ganar terreno a través de iniciativas de capacitación y fortalecimiento institucional orientadas a incorporar estándares internacionales de derechos humanos, transparencia y gestión de riesgos en la actividad empresarial. Una de ellas es el proyecto Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe (CERALC), que impulsa junto a la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) un ciclo de formación destinado a proveedores del sector.

En este contexto, para Agustina Pérez, asesora sénior especializada en empresas y derechos humanos, financiamiento e inversión sostenible, el principal desafío consiste en comprender que la conducta empresarial responsable no es una extensión de la responsabilidad social empresaria tradicional, sino una forma de gestionar riesgos que impactan directamente sobre la viabilidad del negocio. «La conducta empresarial responsable obliga a las empresas a identificar cuáles son los riesgos que generan sus operaciones, prevenirlos, mitigarlos y actuar cuando esos impactos ocurren. No se trata de compensarlos con acciones aisladas o donaciones comunitarias», explica.

Del asistencialismo tradicional hacia la gestión técnica del riesgo operativo

Durante décadas, gran parte de la relación entre empresas y comunidades estuvo asociada a programas de responsabilidad social empresaria basados en aportes voluntarios. Hoy, organismos multilaterales, bancos de desarrollo, inversores institucionales y mercados internacionales exigen que las compañías demuestren cómo gestionan sus impactos sociales, ambientales y laborales antes de aprobar financiamiento o acompañar proyectos de inversión.

«Una empresa puede realizar acciones positivas para la comunidad, pero eso no necesariamente significa que esté gestionando adecuadamente los impactos que genera su operación«, sostiene Pérez. En sectores de alto impacto territorial como la minería, esta diferencia adquiere una relevancia estratégica.

Agustina Pérez, asesora sénior en empresas, derechos humanos y conducta empresarial responsable.
Agustina Pérez impulsa la agenda de conducta empresarial responsable y debida diligencia en la minería argentina.

Los tres marcos regulatorios que definen el financiamiento internacional

La conducta empresarial responsable se apoya en tres marcos internacionales que hoy funcionan como referencia para gobiernos, empresas, proveedores e instituciones financieras.

  1. Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos: establecen el deber de proteger los derechos humanos, la responsabilidad empresarial de respetarlos y la necesidad de garantizar mecanismos de reparación cuando se producen vulneraciones.
  2. Directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para Empresas Multinacionales: consolida el concepto de conducta empresarial responsable como herramienta central para identificar y gestionar riesgos.
  3. Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): orientada especialmente a las relaciones laborales y las condiciones de empleo.

Aunque estos instrumentos no poseen carácter vinculante en términos jurídicos internacionales, funcionan como referencia para interpretar obligaciones ya incorporadas en la legislación nacional. Además, son crecientemente utilizados por organismos financieros y mercados de capitales para evaluar proyectos de inversión.

Licencia social: Un proceso continuo de validación territorial

Persona de recursos humanos analizando las comunidades y la licencia social. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La licencia social requiere diálogo, transparencia y capacidad de escuchar las preocupaciones de las comunidades. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La industria minera enfrenta niveles de exposición pública superiores a los de muchos otros sectores productivos. Los proyectos suelen desarrollarse durante décadas y mantienen una interacción constante con comunidades, gobiernos locales y distintos grupos de interés. Esa dinámica hace que la licencia social para operar deje de entenderse como una aprobación inicial para transformarse en un proceso continuo de construcción de confianza. «La licencia social requiere diálogo, transparencia y capacidad de escuchar las preocupaciones de las comunidades», señala Pérez.

El efecto cascada sobre la cadena de proveedores locales

Uno de los cambios más significativos de los últimos años es la expansión de estas exigencias hacia toda la cadena de suministro. Las compañías mineras ya no son evaluadas únicamente por sus propias prácticas. También deben demostrar que sus contratistas y proveedores cumplen estándares mínimos en materia laboral, ambiental, social y de derechos humanos.

«Las grandes empresas necesitan asegurarse de que quienes forman parte de su cadena de valor también gestionen adecuadamente sus riesgos. De lo contrario, esos riesgos terminan impactando sobre el negocio principal», explica Pérez.

Esta tendencia genera un desafío particular para las pequeñas y medianas empresas proveedoras, que muchas veces carecen de recursos o conocimiento técnico para implementar estos procesos. Sin embargo, la especialista aclara que los estándares internacionales contemplan la proporcionalidad. Las expectativas no son las mismas para una multinacional que para una pyme, aunque ambas deben demostrar algún nivel de gestión responsable acorde con la escala de sus operaciones.

Operario operando remotamente una operacion minera. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La creciente profesionalización de la cadena de suministro está impulsando que más proveedores incorporen herramientas de debida diligencia, gestión de riesgos y cumplimiento normativo para mantener su competitividad. Contenido Original de ACERO Y ROCA

Formación ejecutiva: Un programa para mitigar las brechas del mercado

Asimismo, además de fortalecer capacidades, el programa busca generar un diagnóstico sobre el estado de situación de la cadena de valor argentina frente a las nuevas exigencias internacionales. El objetivo final es facilitar una transición ordenada hacia un escenario donde la conducta empresarial responsable deje de ser una ventaja competitiva excepcional para convertirse en una condición básica de operación.

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El escenario argentino en materia de derechos humanos y competitividad

A medida que la conducta empresarial responsable gana relevancia en los mercados internacionales, también crece la necesidad de que los países fortalezcan sus marcos institucionales para acompañar esa transformación. La especialista señala que países como Colombia, pese al costo social que implicó recorrer ese camino, lograron incorporar con mayor profundidad la agenda de empresas y derechos humanos tanto en el sector público como en el privado.

En Argentina, la intersección entre empresas y derechos humanos sigue siendo un campo relativamente incipiente. El primer Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos fue elaborado, aunque su implementación perdió impulso con el paso de los años. Según Pérez, la iniciativa quedó «medio en el olvido», mientras otros países de la región ya avanzan por su tercer o cuarto plan.

Cómo la conducta empresarial responsable impacta en la competitividad

Profesionales midiendo los niveles del agua. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La prevención y gestión de riesgos ambientales se ha convertido en un componente central de la conducta empresarial responsable en minería. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Para Pérez, el debate ya no pasa por determinar si las empresas mineras deben adoptar herramientas de conducta empresarial responsable, sino por la velocidad con la que lograrán integrarlas a sus procesos, cadenas de suministro y estrategias de crecimiento.

«Hacer las cosas bien no sale más caro. Lo que termina siendo mucho más costoso es gestionar las consecuencias de haberlas hecho mal», concluye.

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