El oro de los aluviones: la resistencia técnica de la minería artesanal en Famatina

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En las profundidades de la mina Río Blanco, la familia Arce sostiene un legado bicentenario. Sin cianuro ni mercurio, demuestran que la pequeña minería cuyana es técnica, sustentable y un motor de subsistencia humana.

El oro de los aluviones: la resistencia técnica de la minería artesanal en Famatina
La minería artesanal en La Rioja, conocida históricamente en la región como minería pirquinera, es una actividad de subsistencia y pequeña escala con raíces profundas en zonas montañosas como la Sierra de Famatina.

Un legado de dos siglos en la mina Río Blanco

En Famatina Angulos, en la provincia de La Rioja, la minería late con la fuerza del agua. Allí, la mina Río Blanco (un yacimiento aurífero de aluvión de aproximadamente unos 200 años o tal vez más de antigüedad) es el escenario donde la familia Arce mantiene viva una tradición de esfuerzo técnico.

El cerro resguarda una notable mineralización erosionada por el clima. Las lluvias intensas y el arrastre de los ríos depositan las arenas ricas en metales en los cauces, permitiendo su extracción. Para este grupo de trabajo, la pirquinería es una forma de vida. «Estamos haciendo trabajos artesanales de lavado de arena. Ahora estamos trabajando y tratando de sacar unos gramos de oro para seguir la vida”, aseguró Heber Arce a Acero y Roca.

heber arce, pirquinero de la rioja

“Trabajar de una manera totalmente artesanal, sin ningún tipo de químico, solamente precipitado de arenas por compuertas o canales, como hicieron los pirquineros hace 1000 años, se hizo toda la vida”

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El circuito del agua: tecnología hidráulica sin químicos

La operación comienza en las Canteras de Guaico. El proceso demanda una estricta clasificación física. El material en bruto (arenas mezcladas con rocas) se extrae empleando una cargadora frontal que traslada la carga hasta una zaranda mecánica. Esta zaranda elimina las piedras grandes, permitiendo que únicamente las arenas finas pasen al circuito. Una vez clasificado, el material se deposita en un pozo, de donde una retroexcavadora lo vuelca en la pileta de lavado.

Arce detalla que diseñaron un sistema que originalmente contaba con tres canales de lavado. No obstante, las limitaciones de caudal obligaron a reducir la operación a dos canales activos debido a que no disponían de suficiente agua para alimentar tres vías simultáneamente.

Utilizando la chaila de hierro, se realiza el chayado manual. «Como hacían los pirquineros antiguos, lo bateamos. Es un trabajo engorroso y demanda mucho tiempo, pero es la única manera que tenemos nosotros para poderlo separar el mineral de una forma totalmente artesanal”, señala el pirquinero.

El chayado consiste en aplicar un movimiento circular a la batea sumergida en agua. La fuerza centrífuga desplaza los minerales livianos hacia los bordes. El oro, con su densidad de 19,3 gramos por centímetro cúbico (frente a la magnetita que ronda los 5,1 gramos por centímetro cúbico), resiste el empuje hidráulico y permanece en el centro.

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Megaminería frente a pirquinería: la defensa del agua de vertiente

La firme postura de Heber Arce contra las corporaciones megamineras responde a una profunda convicción técnica sobre la preservación de los recursos hídricos. En Famatina Angulos, el agua de las vertientes es el insumo vital para la agricultura y el consumo humano.

Al no introducir aditivos químicos en las piletas, el agua retornada al suelo está limpia, arrastrando únicamente sedimentos naturales del aluvión. De esta forma la minería artesanal practicada por la familia Arce valida un modelo minero que no deja pasivos ambientales químicos, garantizando la integridad de las vertientes de alta montaña.

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