El desarrollo argentino reemplaza el cianuro por un electrolito basado en glutamato. Ya funciona sobre acero, pero todavía debe resolver problemas de adherencia antes de escalar y llegar indirectamente a cadenas como la minera.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Investigadores del CIDEPINT y el CONICET desarrollan CuGlu, un proceso de cobreado sin cianuro. Walter Egli, investigadora cargo del proyecto, sostiene que está cerca de escalar industrialmente, aunque persisten problemas de adherencia en algunos materiales. Los primeros adoptantes serían talleres galvanoplásticos; minería podría beneficiarse luego como usuaria de piezas tratadas.
El desafío no pasa solamente por lograr que el cobre se adhiera a una pieza. El proceso también debe mantener la calidad y confiabilidad que exige la industria, pero sin depender del cianuro utilizado en los baños tradicionales.
En ese punto se encuentra CuGlu, una tecnología desarrollada en el CIDEPINT que reemplaza el cianuro por una formulación basada en glutamato. “En realidad, el proceso está bastante cerca de pasar a la escala masiva industrial”, explicó a ACERO Y ROCA, Walter Egli, investigador de la CICPBA y director del CIDEPINT. El límite técnico todavía está en algunos materiales.“Tuvimos problemas de adherencia sobre algunos sustratos particulares y ahora estamos estudiando cuál podría ser la causa y cómo mitigarla”.
La migración podría aprovechar las instalaciones existentes

Uno de los puntos que facilitaría una eventual adopción industrial es que CuGlu no requeriría reemplazar toda la infraestructura utilizada actualmente. “Lo bueno es que se pueden utilizar las mismas instalaciones que utilizan para el cobreado con cianuro y la migración a este proceso es muy simple”, sostuvo Egli.
La galvanoplastia, también denominada electrodeposición, utiliza corriente eléctrica para depositar una capa de metal sobre otra superficie. El procedimiento se emplea para mejorar propiedades como la resistencia a la corrosión y al desgaste, además de otorgar determinadas terminaciones superficiales.
Las primeras pruebas de CuGlu se realizaron sobre tornillos, tuercas y arandelas de acero estándar. Los ensayos permitieron avanzar en el cambio de escala, aunque posteriormente aparecieron dificultades cuando el proceso se aplicó sobre otros materiales, entre ellos zamak, latón y acero inoxidable.
La diferencia con el proceso convencional también aparece en la gestión de riesgos. Los baños cianurados requieren controles específicos durante su preparación, manipulación y tratamiento. Si determinadas soluciones entran en contacto con medios ácidos, puede producirse gas cianhídrico, mientras que derrames o pérdidas también implican riesgos ambientales.
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La adherencia sigue siendo el principal límite técnico
El punto que hoy concentra la investigación es la capacidad del recubrimiento para mantenerse adherido sobre distintos sustratos. Según Egli, el equipo trabaja ahora sobre distintas estrategias “para mejorar este aspecto y hacerlo más robusto”.

“El principal problema es la persistencia de algunos problemas de adherencia sobre materiales particulares, por ejemplo el acero inoxidable o aleaciones especiales”.
Durante los ensayos se detectaron desprendimientos del cobre sobre piezas de acero inoxidable sometidas a determinadas pruebas. A partir de ese comportamiento, el proyecto avanzó en el estudio de la interfase entre el depósito de cobre y el material de base.
Para esa etapa, el grupo incorporó equipamiento electroquímico a partir del financiamiento recibido del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA). La meta es que CuGlu pueda sostener parámetros de adherencia y calidad no solamente sobre acero estándar, sino también frente a materiales y condiciones diferentes.
La minería aparece como usuaria de la cadena industrial

Para la minería, la posible aplicación de CuGlu sería inicialmente indirecta. “El foco central debería estar en los talleres de galvanoplastia del conurbano bonaerense y del país en general”, aclaró Egli. Por ese motivo, el equipo trabaja junto a Proquigal, una empresa proveedora de procesos e insumos para ese sector.
La incorporación en grandes compañías podría demandar otros tiempos por cuestiones vinculadas con patentes, licencias y procedimientos internos. En el caso minero, equipos y componentes utilizados en ambientes sometidos a desgaste o corrosión pueden incorporar piezas previamente tratadas por proveedores especializados. Sin embargo, eso no significa que la mina deba modificar directamente sus procesos.
“Los usuarios finales de piezas fabricadas con procesos electrolíticos como CuGlu no se verían directamente modificados, ya que no participan del proceso de fabricación en sí mismo”, explicó Egli. De esta manera, podría ingresar a la minería a través de fabricantes y proveedores de componentes, antes que como una tecnología instalada dentro de una operación minera.
Una búsqueda que lleva años
La intención de sustituir los baños cianurados no comenzó con este proyecto. “El reemplazo de los baños de cobre cianurados por procesos alternativos más amigables con el medio ambiente y con las personas data de mucho tiempo atrás”, señaló Egli. La dificultad, explicó, ha sido encontrar “un proceso confiable, de calidad e inocuo desde el punto de vista ambiental”.
El CIDEPINT viene trabajando sobre electrolitos alcalinos basados en glutamato y sobre su capacidad para generar depósitos metálicos con las características requeridas por aplicaciones industriales.
CuGlu todavía no reemplazó al cobreado cianurado a escala industrial. El paso siguiente dependerá de resolver los problemas de adherencia detectados sobre determinados materiales y comprobar que el comportamiento obtenido pueda mantenerse cuando aumenten la escala y la variedad de piezas. Los talleres de galvanoplastia aparecen como el primer destino posible; desde allí, la tecnología podría incorporarse posteriormente a cadenas industriales que abastecen sectores como la minería.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en el impacto social, educativo y laboral de la minería en San Juan, con foco en oficios técnicos, proveedores locales y desarrollo en comunidades y una mirada inclusiva del sector.