La transición hacia los megaproyectos bajo el régimen del RIGI expone una fractura en el empresariado sanjuanino. Mientras las bases exigen defender el «compre local», cuestionan que los nuevos esquemas asociativos promovidos institucionalmente terminan utilizando a las firmas provinciales como mero «domicilio fiscal», cediendo el protagonismo a las grandes corporaciones foráneas.
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Hoy San Juan ya no debate si quiere o no minería; esa discusión quedó cerrada hace dos décadas gracias al esfuerzo de hombres y mujeres que consolidaron la actividad y construyeron la licencia social desde las bases.
Para entender con claridad el peso de este momento de transición, es necesario mirar hacia atrás. Lo que en su momento representó el modelo fundacional de desarrollo de proveedores, surgido en la era de los primeros grandes proyectos auríferos, sentó un estándar en la provincia.
El quiebre: del modelo aurífero a las exigencias del Distrito Minero Vicuña
A fuerza de trabajo en la alta montaña, capacitación constante y convivencia con las comunidades, el empresariado convirtió su know-how en un estandarte de orgullo nacional. La inminente construcción de los megaproyectos de cobre bajo el esquema del RIGI exigía, justamente, una dirigencia enfocada en apalancar y proteger este capital sanjuanino para dar el salto de escala.
Lejos de esto, las recientes estrategias adoptadas por la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI) generaron un profundo desconcierto. Eventos como el reciente acuerdo firmado en Santa Fe (con la rúbrica de alianzas que involucran a cámaras de la Región Centro) y el fomento de esquemas asociativos con grandes firmas nacionales que no cuentan con expertise en alta montaña, encendieron luces rojas en las pymes provinciales.
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El temor de las bases es palpable: el riesgo de que los talleres y proveedores locales queden relegados a un rol secundario frente a estructuras externas que no conocen la exigencia ni los costos reales de la cordillera.
La avanzada de la Región Centro: los contratos y el mensaje de las operadoras
La desconfianza del empresariado sanjuanino no se basa en suposiciones, sino en datos comerciales fríos y volúmenes de negociación que ya son públicos. Durante el último mes, el escenario dio un salto de escala masivo tras la Primera Ronda de Negocios del RIGI realizada en Santa Fe. El evento reunió a 4.500 personas y 1.800 empresas (de las cuales el 35 % eran firmas santafesinas) frente a representantes de 43 grandes proyectos estratégicos.
El «ruido» de la localía sanjuanina radicó en el nivel de acceso. Durante las jornadas, que incluyeron paneles sobre metalurgia y financiamiento pyme, se concretaron 2.500 reuniones formales de negocios (B2B) y 800 instancias de networking. En esas mesas, las operadoras que definen el futuro de la cordillera andina, como Barrick, Glencore (El Pachón), Rio Tinto, Vicuña, Fortescue y Los Azules (McEwen Copper), se sentaron cara a cara con pymes foráneas.

El mensaje de las operadoras: en busca de escala y socios estratégicos
Las mineras no fueron a cumplir un protocolo, fueron a buscar escala. Emilio Miranda, gerente de Abastecimiento y Operaciones de Los Azules, expuso que: “Los proveedores estaban muy interesados en conocer el proyecto. Lo que pedían, en esencia, era información concreta: qué va a necesitar Los Azules, cuándo lo va a necesitar y, sobre todo, de qué manera podrían participar con sus capacidades operativas”.
En la misma sintonía, Ignacio Costa, gerente general de Río Tinto Litio Argentina, dejó una definición que puede resonar como una advertencia para las pymes sanjuaninas que queden atrapadas en UTEs asimétricas o sin financiamiento para modernizarse: “El proveedor no es un vendedor, es un socio estratégico del proyecto minero. Necesitamos proveedores más tecnológicos, seguros y sustentables”. La competitividad, remarcó el directivo, ya no se define solo dentro de la mina, sino a lo largo de toda la cadena de valor.
Con este marco, quedó en evidencia el volumen de los negocios que las estructuras de la pampa húmeda ya están presupuestando para la fase de construcción del cobre, avanzando sobre áreas que históricamente pretendía liderar la industria cuyana.
- Construcción modular y campamentos: Empresas del Litoral ya cotizan activamente el diseño y armado de módulos habitacionales con aislamiento térmico extremo para albergar a miles de operarios.
- Metalmecánica pesada y montajes: Apoyados en su capacidad instalada, los talleres santafesinos ofrecen desde calderería pesada y tanques hasta naves industriales completas.
- Gestión y tratamiento de agua: Firmas especializadas avanzan con propuestas de ingeniería sanitaria, cotizando plantas de desmineralización y sistemas de ósmosis inversa.
- Logística de «carga de proyecto»: El Gran Rosario busca consolidarse como el hub logístico definitivo hacia la cordillera, presupuestando flotas de carretones extrapesados para el traslado directo hacia Iglesia y Calingasta.
El próximo paso en Córdoba ¿la amenaza de una descentralización permanente?
La agenda ya marca un nuevo desafío territorial. La segunda edición de estas rondas de negocios se realizará en Córdoba. El objetivo planteado por los organizadores es claro: profundizar la segmentación, sumar a actores industriales de mayor escala y consolidar el rol de los grandes proveedores de la Región Centro. El mapa de contrataciones se está reconfigurando, y el debate en San Juan es si CASEMI está logrando defender la localía o simplemente acompañando este desplazamiento.
Fuerte interna y debate sobre la representatividad
«Resulta una paradoja de representación. En CASEMI hoy somos casi 300 empresas, muchas de ellas han ingresado recientemente desde otras provincias con el aval de la dirigencia actual, pero a las rondas de negocios en Santa Fe terminan viajando apenas unas 25 firmas. Hay un descontento generalizado porque sentimos que se está definiendo el futuro del sector a espaldas de la gran mayoría», advierte uno de los históricos empresarios locales en diálogo con ACERO Y ROCA.

El malestar en las empresas con ADN sanjuanino llegó a un punto de ebullición. Desde el sector crítico se cuestiona con dureza el cambio de paradigma institucional, argumentando que se está cediendo el terreno histórico que tanto costó conseguir en favor de alianzas de conveniencia.
Ante esta situación, las bases empresarias exigen mayor transparencia en la toma de decisiones y reclaman que la institución recupere su rol histórico: defender el ecosistema local en lugar de legitimar esquemas que lo diluyen. «Nos duele ver que se cede un capital simbólico e industrial que nos costó años construir», confiesa otro referente del sector. «El compre local fortalece a toda la provincia; cambiar eso por alianzas asimétricas pone en riesgo el prestigio que ganamos en la montaña».
Expertos desplazados: el riesgo del gigantismo

La preocupación central en los departamentos sanjuaninos pasa por el rol que se le asignará al capital humano nativo. Ante la exigencia de montos financieros gigantescos para las fianzas bancarias requeridas en la era del cobre, se corre el riesgo de priorizar la billetera por sobre la probada experiencia a 4.000 metros de altura.
De este modo, proliferan las Uniones Transitorias de Empresas (UTEs) asimétricas. Acuerdos donde el proveedor sanjuanino termina aportando únicamente la licencia social y el domicilio fiscal, mientras el manejo real del negocio, la rentabilidad y el valor agregado quedan en manos de estructuras de afuera que ignoran qué es el viento zonda o la logística de alta montaña.
«Lo que indigna, comenta una empresaria del primer anillo de comunidades cordilleranas, es que durante años hemos esperado este momento de explosión de la minería, y hoy estamos viendo que si no agachamos la cabeza nos quedamos si el pan y sin la torta. Sino defendemos nuestra localía nos van a condenar a ser figuritas pintadas, no empresarios».
Una alternativa localista para el futuro de CASEMI

Como respuesta a este panorama, un núcleo fuerte de empresarios y prestadores locales comenzó a estructurar una alternativa opositora dentro de CASEMI. Con el firme propósito de redirigir el rumbo institucional, este espacio se prepara para disputar la conducción en las próximas elecciones, levantando la defensa irrenunciable del «compre sanjuanino».
En el centro de esta renovación, el sector crítico plantea una candidatura femenina para liderar la nueva etapa de la entidad, hasta ahora siempre dirigida por hombres, buscando aportar una mirada federal, transparente y enfocada estrictamente en el blindaje del tejido PyME.
De esta manera, el empresariado local busca rescatar la soberanía productiva que hizo grande a San Juan, plantándose con firmeza para exigir que el inminente boom del cobre se traduzca en un crecimiento real para quienes sostuvieron la industria desde el primer día.
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Editora de Acero y Roca. Redactora de crónicas de actualidad, piezas de investigación y análisis especializado sobre el desarrollo minero regional y global.