El desafío del arsénico y cómo transformar minerales complejos en un negocio rentable

El procesamiento de minerales complejos y el manejo de elementos penalizables representan en la actualidad uno de los mayores desafíos técnicos y financieros para la industria metalúrgica a nivel global. El consultor experto en procesamiento de minerales Juan Manuel Lira Cacho detalla las estrategias operativas, las nuevas tecnologías y los enfoques medioambientales necesarios para viabilizar yacimientos de cobre con alta presencia de arsénico.
Por Yenhy Navas

Impacto ambiental y control preventivo en el procesamiento de cobre
Para responder a las crecientes exigencias regulatorias y a la necesidad de proteger el entorno, la industria minera ha transformado radicalmente sus operaciones. En este sentido, según explica Lira Cacho, el enfoque preventivo y de control se aplica hoy desde las etapas más tempranas de un proyecto.
«En más de 30 años de experiencia en la minería del cobre, he visto cómo los desafíos metalúrgicos y ambientales han evolucionado a lo largo de toda la cadena productiva», señala el especialista. En la actualidad, el impacto ambiental se evalúa de manera minuciosa incluso antes de iniciar la perforación exploratoria.
Una vez en la etapa de explotación, procesos como la voladura, el desmonte de roca estéril, el transporte de mineral y el chancado se ejecutan bajo estrictos controles. El objetivo es minimizar la afectación sobre los suelos, la emisión de material particulado y la alteración de las aguas freáticas.

La necesidad de reducir el uso de reactivos tóxicos
En la fase de procesamiento, las plantas buscan reducir activamente el uso de reactivos tóxicos y optimizar las etapas de flotación para recuperar minerales de lo que antes se consideraba residuo. Los relaves reciben un manejo especializado que incluye la recirculación de agua mediante clarificadores y espesadores.
Lira destaca que existe un «monitoreo constante de turbidez y metales como arsénico, plomo, manganeso o cromo«, sumado a un control permanente de la estabilidad física de los muros en las presas de relaves. La economía circular y la eficiencia hídrica se han convertido en pilares para asegurar la sostenibilidad operativa y la protección del medioambiente.
Estrategias operativas para evitar penalidades por arsénico
En el mercado internacional de concentrados, las fundiciones aplican penalidades estrictas cuando el contenido de arsénico supera el umbral del 0,5%. En consecuencia, para proteger el valor neto del producto, el experto afirma que los operadores no deben limitar las acciones correctivas solo a la planta de procesos.

«El control del arsénico comienza en mina», asegura Lira. La clave radica en una identificación temprana de las zonas que contienen minerales arsenicales dentro del yacimiento, lo que permite planificar una extracción de forma completamente diferenciada.
Las estrategias varían según la mineralogía específica. Si el arsénico se encuentra alojado en un mineral independiente, como es el caso de la arsenopirita, es posible intentar reducir su recuperación durante la etapa de flotación. Esto se logra mediante la aplicación de un pH elevado y una selección específica de reactivos depresores.
El desafío metalúrgico de flotar minerales complejos
Sin embargo, el escenario se vuelve considerablemente más complejo cuando el cobre está contenido en sulfuros que llevan el arsénico incorporado en su propia estructura cristalina, tales como la enargita o la tennantita.
En estos casos, el entrevistado advierte sobre una limitación física ineludible: «No existe separación selectiva real: al recuperar el cobre, el arsénico viaja con él«. Frente a minerales como la enargita, «no puede eliminarse el arsénico sin perder cobre, porque ambos forman parte del mismo cristal».

Frente a este reto estructural, la herramienta operativa principal de las compañías mineras es el blending (mezcla de minerales) y el control exhaustivo de la recuperación. De esta manera, el objetivo económico es mantener la ley de arsénico del concentrado final justo por debajo del límite contractual establecido.
Hidrometalurgia vs. pirometalurgia: la ruta del concentrado
Frente al endurecimiento de las regulaciones ambientales a nivel mundial, las rutas de procesamiento de concentrados arsenicales están experimentando una segmentación estratégica.
Por un lado, Lira proyecta que la fundición tradicional (pirometalurgia) seguirá siendo la opción dominante para tratar aquellos sulfuros de alta ley que presenten bajos niveles de arsénico.
Por otro lado, el material de menor ley o con altas concentraciones de enargita y tennantita comenzará a derivarse progresivamente hacia plantas hidrometalúrgicas.

Esta ruta permite estabilizar el arsénico en forma de escorodita, un compuesto seguro para su disposición final. No obstante, el experto señala que formar escorodita estable requiere de autoclaves que controlen la presión, temperatura y el potencial redox.
El principal obstáculo de este método es económico, debido a la «alta inversión, consumo energético elevado y necesidad de operación continua para justificar el capital invertido».
Biolixiviación para estabilizar el arsénico
Además, como alternativa a la oxidación a presión, el uso de microorganismos para disolver los metales se posiciona como una herramienta valiosa. Según Lira, la biolixiviación es estratégica en materiales de baja ley y grandes volúmenes, donde el tiempo no es crítico. Su principal ventaja competitiva frente a los autoclaves es su menor intensidad energética, aunque los operadores deben contemplar tiempos de proceso considerablemente más largos.

Inteligencia artificial y minería 4.0 en la planta
La incorporación de tecnologías 4.0 está transformando el control operativo. La aplicación de Inteligencia Artificial (IA) y el aprendizaje automático (Machine Learning) permiten a las plantas «anticipar variaciones en la presencia de arsenopirita, enargita o tennantita». Paralelamente, posibilitan optimizar las mezclas de mineral en tiempo real para predecir el impacto económico de las penalidades.
En definitiva, para equilibrar rentabilidad y bajo impacto ambiental, el consultor sugiere la adopción de esquemas de procesamiento híbridos. La clave del éxito operativo de este modelo es la «caracterización mineralógica precisa, planificación minera diferenciada y evaluación económica comparando penalidad versus tratamiento alternativo».

Este enfoque integral asegura que los sulfuros limpios se destinen a las fundiciones, mientras que los materiales complejos se tratan mediante rutas hidrometalúrgicas controladas solo cuando resulta estrictamente necesario.