Alianza Minera de América Latina: minería sostenible, segura y con sentido
Francisco Lecaros, presidente de la flamante Alianza Minera América Latina (ALMA), que fue presentada oficialmente en el PDAC 2026, plantea una agenda para ordenar la gobernanza minera en la región, con foco en educación territorial, atracción de inversiones y combate a la minería ilegal. Lecaros advierte que la falta de coordinación, la inestabilidad normativa y la conflictividad social condicionan el flujo de capital.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La Alianza Minera de América Latina impulsa una agenda para ordenar la gobernanza minera regional frente a una demanda creciente de minerales críticos. Propone educación territorial, atracción de inversiones y combate a la minería ilegal. Advierte que la falta de coordinación, la inestabilidad normativa y la conflictividad social limitan el desarrollo. La región tiene recursos estratégicos, pero carece de una estrategia común para capturar valor en la transición energética.
La minería latinoamericana ante una nueva oportunidad
Actualmente, la minería latinoamericana enfrenta una paradoja estructural. La región concentra recursos críticos para la transición energética, pero carece de una gobernanza minera articulada que ordene inversiones, reduzca conflictos y limite la expansión de la minería ilegal.
En ese escenario, la Alianza Minera América Latina emerge como un intento de integración entre países, industria y territorios, con el objetivo de construir una estrategia regional que hoy no existe.

Los tres ejes de ALMA para ordenar la gobernanza minera
Francisco Lecaros sostiene que «la organización se estructura sobre tres pilares operativos orientados a resolver los principales cuellos de botella de la minería en América Latina».
1- Educación en territorio
Aquí se busca mejorar la comprensión de la actividad minera, reducir la desinformación y fortalecer la licencia social, un factor cada vez más determinante para la viabilidad de los proyectos ya que sin esta, la inversión pierde sostenibilidad en el tiempo.

2- Posicionamiento de la región
Se pretende generar un polo atractivo para la inversión minera en América Latina. Las cifras reflejan el potencial: Chile proyecta inversiones por 104.000 millones de dólares, Perú 65.000 millones y Argentina cerca de 25.000 millones.
3- Freno al avance de la minería ilegal
Un fenómeno extendido en Ecuador, Colombia, México, Perú y Bolivia. Lecaros advierte que: «Esta actividad impacta directamente sobre el ambiente, la seguridad y la economía. Además, erosiona la legitimidad de la minería formal y expone la debilidad de los Estados para controlar sus territorios».
Falta de coordinación regional y fragmentación productiva
América Latina carece de una estrategia común que le permita capitalizar la demanda global de minerales críticos.
«La gobernanza minera en la región se caracteriza por su fragmentación. Chile lidera la producción de cobre, Perú el oro y México la plata, pero no existe una lógica de bloque que potencie escala, competitividad y capacidad de negociación internacional».
Esta falta de coordinación limita el aprovechamiento integral de los recursos y debilita la posición regional frente a otros actores globales.

Presión geopolítica y demanda de minerales críticos
En este contexto, la aceleración de la demanda vinculada a la electromovilidad y las energías renovables introduce una presión adicional sobre la minería en América Latina. A su vez, las disputas geopolíticas por minerales estratégicos, como las tierras raras, generan incertidumbre y condicionan el flujo de inversiones.
Lecaros señala que «la presión internacional, sumada a restricciones y tensiones entre potencias, altera el desarrollo normal de los proyectos y obliga a la región a definir una posición más clara».
Licencia social como condición de viabilidad minera
A su vez, en el plano territorial, la licencia social se consolida como un requisito central para el desarrollo de cualquier proyecto minero.
«La conflictividad social sigue siendo un obstáculo recurrente. Es por eso que la construcción de confianza se vuelve determinante. La licencia social como un proceso basado en diálogo, transparencia y acceso a la información. Sin estos elementos, la inversión pierde sostenibilidad en el tiempo», detalla Francisco.

Certeza jurídica y estabilidad como factores de inversión
El rol del Estado aparece como otro componente crítico. La estabilidad normativa, la paz social y la previsibilidad económica configuran el núcleo de decisión para los capitales internacionales. «La gobernanza minera requiere marcos regulatorios claros y sostenidos, de lo contrario, se desvían inversiones hacia jurisdicciones más estables», explica Lecaros y remarca que «la certeza jurídica sigue siendo el principal factor de atracción para la inversión minera en América Latina».
Una región con recursos, pero sin estrategia común
En definitiva, América Latina dispone de recursos estratégicos y una cartera de inversión relevante, pero enfrenta limitaciones estructurales en su gobernanza minera. La falta de coordinación, la presión geopolítica, la debilidad en el control de la minería ilegal y los déficits en licencia social condicionan su desarrollo.
El desafío no es menor. La capacidad de transformar esta agenda en políticas concretas definirá si la región logra capturar valor en la transición energética o continúa operando de forma fragmentada.
