Jáchal pide hechos: proveedores exponen que las certificaciones no aseguran contratos en Gualcamayo
La paciencia de los proveedores mineros de Jáchal parece haber llegado a un límite técnico y comercial. A pesar de los constantes hitos de diálogo y las mesas de trabajo, el impacto económico real en las pymes del departamento sigue siendo una materia pendiente. Rodolfo Aballay, presidente de la Cámara de Proveedores de Jáchal (CAPSEMIJA), analizó la compleja realidad que atraviesa el sector ante la renovación del proyecto Gualcamayo y fue categórico: el «compre local» no puede quedar en un catálogo de buenas intenciones.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El sector de los proveedores mineros de Jáchal atraviesa una etapa de incertidumbre técnica. Aunque las empresas locales han avanzado en la certificación de normas y han mantenido rondas de negocios, denuncian que las contrataciones por parte de la operadora y sus grandes contratistas siguen siendo escasas. Para la Cámara, la voluntad de desarrollo debe traducirse de forma urgente en compras efectivas para evitar que el compre local quede solo en un catálogo de buenas intenciones.
Las Pymes jachalleras bajo presión
La relación entre la comunidad productiva y el proyecto minero Gualcamayo ha sumado hitos de diálogo, pero pocos resultados en la facturación local. Según Rodolfo Aballay, presidente de la Cámara de Proveedores de Jáchal, las reuniones mantenidas durante el año pasado funcionaron para dar a conocer a los actores, pero el impacto económico real no llega.
«Pensamos que las reuniones mantenidas el año pasado han servido para conocer los actuales contratistas, pero las contrataciones siguen siendo escasas«, sentenció el dirigente. Esta brecha entre el conocimiento mutuo y la firma de órdenes de compra genera una presión creciente sobre las pymes del departamento.

Rondas de negocios: mucho diálogo, poca facturación
Durante el último año, desde la cámara se intensificaron los espacios de vinculación técnica para dar a conocer la capacidad instalada en la región. Sin embargo, esta visibilidad no se ha traducido en órdenes de compra efectivas.
Aballay es categórico al respecto: «Propusimos rondas de negocios para ofrecer los bienes y servicios existentes, pero la prioridad de contratación sigue sin aparecer«. Para los proveedores mineros de Jáchal, no basta con ser visibles; se requiere un compromiso explícito de la operadora para integrar de forma primaria a las empresas locales en su cadena de valor.

Inversión en competitividad: el esfuerzo del empresario local
Uno de los puntos más sólidos del sector es su evolución profesional. El empresariado jachallero no se ha quedado estático y ha invertido en calidad para estar a la altura de las exigencias internacionales de la minería moderna.
«La competitividad se viene trabajando y mejorando con empresas que ya poseen certificación de normas y otras que están en el proceso de evaluación», explicó el presidente de la entidad. No obstante, advirtió que el esfuerzo técnico es estéril si no hay un acompañamiento posterior
«Si no está la voluntad en desarrollarnos y acompañarnos en el proceso de certificación para luego traducirlo en contratación, de nada sirve lo anterior».
El rol de las grandes contratistas
La expectativa para este nuevo ciclo de Gualcamayo no solo está vinculada a la empresa minera madre, sino especialmente a las contratistas de primera línea que operan en el yacimiento. Muchas veces, estas firmas actúan como un embudo que impide que el derrame económico llegue a las bases locales.
«Esperemos que las buenas intenciones se traduzcan en compras y contrataciones no solo de la empresa sino también en sus contratistas«, señaló Aballay.
El objetivo final es el impacto social: que ningún jachallero se quede sin la posibilidad de acceder a un empleo directo o indirecto, garantizando que la riqueza del subsuelo se refleje en la prosperidad de sus habitantes.

Periodista especializada en minería y gestión estratégica para Acero y Roca.