El ingeniero minero que no asciende: por qué ser muy bueno en tu trabajo no alcanza

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Felipe Peña y Lillo fue el primero de su familia en ir a la universidad. Quería ser gerente para tener dinero. Lo logró. Hoy entrena a mineros que tienen el mismo punto de partida que él tuvo, pero sin quien les explique el siguiente paso.

Jefe en una oficina. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
San Juan necesita avanzar en potenciar profesionales para el auge del cobr que se avecina. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Felipe Peña y Lillo fue el primer profesional de su familia. Hizo una carrera en telecomunicaciones, pasó por LATAM Airlines, por Ripley. Llegó a ser gerente de operaciones y gerente de ventas. Estudió liderazgo en Harvard tres veces. Hoy da clases en el MBA de la Universidad Santa María de Chile y la semana que viene viaja a Calama para dar conferencias en Codelco.

Pero lo más importante de su historia no es adónde llegó. Es que en el camino descubrió algo: los mineros tienen exactamente el mismo punto de partida que él tuvo. Y casi ninguno tiene a alguien que les explique el siguiente paso.

El primer profesional de la familia

Hace ocho años, Peña y Lillo empezó a dar clases en el magíster de gestión de activos de su universidad. El 80 o 90% de sus alumnos son mineros. Ahí empezó a entender de verdad qué pasaba con este perfil profesional. El patrón se repite. El ingeniero viene de una familia donde fue el primero en recibirse. Sus padres le inculcaron el valor del esfuerzo. Entró a la minera, trabajó duro, cumplió con todo. Y un día levantó la cabeza y vio que otros ascendían mientras él seguía en el mismo lugar.

Felipe Peña y Lillo Yañez coach ejecutivo liderazgo mineros

«Tenemos profesionales supercapaces que fueron criados con la mentalidad de trabajar duro y por lo tanto no entienden por qué no ascienden. No ascienden justamente porque la empresa lo que necesita es gente que vaya renovando, optimizando y construyendo la empresa del futuro».

«Están buscando una solución que no existe. No hay una única solución que resuelva lo que le está pasando a la empresa. Hay que ir definiendo: vamos a llegar a este punto, vemos qué pasa y después seguimos», describe.

«Trabajá duro y dejá que tus resultados hablen»

Peña y Lillo identifica el momento exacto en que se instala la creencia que más daño hace. No es en la empresa. Es en casa. «Los papás te dicen: ‘trabajá duro y dejá que tus resultados hablen por vos’. Ese es el peor consejo. El trabajo no tiene boca. Tus resultados no hablan solos. Vos tenés que mostrar tu trabajo«.

Felipe Peña y Lillo Yañez
Trabajo de mentoréo de Felipe Peña y Lillo Yañez.

Nadie lo dice con mala intención. Los padres están felices de que sus hijos sean profesionales y ganen buen dinero en una minera importante. Pero esa misma mentalidad que los ayudó a llegar es la que los frena para avanzar.

El inteligente que no habla

Hay un perfil que Peña y Lillo describe con precisión: el profesional muy capaz que en las reuniones no abre la boca.

«Cuando son muy inteligentes, les cuesta mucho aparecer. En las reuniones no hablan porque quieren decir cosas inteligentes. Ese paradigma de que para hablar tengo que decir algo brillante los frena demasiado. Se sabotean antes de partir».

El introvertido carga con una creencia adicional: que si no tiene carisma natural, nunca va a ser líder. Para Peña y Lillo eso es falso. «Está demostrado que uno para liderar tiene que hacerlo desde sus espacios de fortaleza. Todos pueden ejercer el liderazgo si lo hacen desde ahí», afirma.

Su método con estos perfiles son los pequeños experimentos. Atreverse a hablar en una reunión. Levantar la mano donde antes se quedaban callados. «Se atreven porque estoy yo detrás diciéndoles que no va a pasar nada. Pero hay muchos que nunca se lanzan. El mundo se pierde a muchos profesionales inteligentes que no aparecen», lamenta.

El error más común cuando ya son líderes

Mujer liderando un equipo. Contenido Original de ACERO Y ROCA
El liderazgo es una herramienta que puede trabajarse. Contenido Original de ACERO Y ROCA

El problema no desaparece cuando el ingeniero finalmente asciende. Cambia de forma. Peña y Lillo trabaja también con líderes que ya tienen equipos a cargo y detecta una falla recurrente: no le dicen al equipo cómo les gusta trabajar.

Su solución es concreta. Con cada líder nuevo, le hace dos preguntas: ¿Cómo te gusta trabajar a vos? ¿Tu equipo lo sabe? Si la respuesta a la segunda es no, organizan una reunión y lo dicen en voz alta. «Los compromisos se cumplen. Decime la verdad… la familia primero, la seguridad primero, etc. Uno va definiendo normas de trabajo y el equipo lo ama. Porque el equipo quiere estar bien con su jefe».

San Juan y el boom que viene

Peña y Lillo conoce lo que se viene en San Juan. Sabe que los proyectos de cobre van a necesitar una generación de líderes que todavía no existe. Y tiene un mensaje claro para los ingenieros que hoy están estudiando o recién arrancando en el sector. «Lo que aprendieron les va a servir para entrar. Lo que van a aprender les va a servir para avanzar. La pregunta es: ¿qué es lo próximo que van a aprender?«, señala.

El 70% de sus clientes son ejecutivos que quieren llegar a ser gerentes. De ese grupo, más de la mitad son mineros. No es casualidad. Es un sector que forma técnicos excepcionales y líderes por accidente.

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