Matías Lahoz, fundador de Software Makers, revela cómo la inteligencia artificial y los sistemas personalizados optimizan las operaciones extractivas. Con implementaciones en 90 días, es posible erradicar las ineficiencias y elevar la competitividad industrial.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Software Makers implementa ecosistemas digitales para la industria pesada. Mediante su método DDC, desarrollan módulos en 90 días sin frenar la producción. Las inversiones inician en USD 15.000 para caleras y superan los USD 100.000 en operadoras, logrando reducciones del 50% en tiempos administrativos.
El fin de las planillas: ecosistemas digitales en el terreno
La industria minera enfrenta un cuello de botella histórico: la sobreabundancia de datos desconectados. Frente a este escenario, lo más importante son las soluciones tecnológicas que eliminen la dependencia de sistemas enlatados rígidos y el empleo de herramientas informáticas que se adapten a la anatomía de cada proyecto minero. La finalidad es lograr una centralización absoluta de la información. .

Transición quirúrgica con el método DDC
El principal temor de cualquier gerente de planta radica en detener la producción para instalar un software nuevo. Para evitar este impacto, el método DDC (Diagnóstico, Desarrollo, Control) garantiza que la maquinaria siga girando mientras el código toma forma. «La regla número uno es que la operación no se toca de entrada».
Durante las primeras dos semanas, los ingenieros deben diagnosticar y fijan las metas. Luego, entre la semana tres y la doce, programar el primer módulo y ejecutarlo en un sector piloto de la planta, comparando la realidad física con la métrica digital. Recién en el tercer o cuarto mes, puede activarse la migración total. Este esquema asegura que en exactamente 90 días, las operadoras puedan contar con una herramienta funcional (en el caso de la firma entrevistada, ellos asumen el costo y bonifican 40 horas de desarrollo si este proceso no se ejecuta de esta manera).
Auditoría de costos: ¿cuánto cuesta dar el salto tecnológico?
Hablar de presupuestos exige datos precisos. El capital requerido depende de la cantidad de procesos a digitalizar, el nivel de personalización y las integraciones con monstruos corporativos como SAP u Oracle. Todo proyecto arranca con una fase de validación («Discovery») tasada en USD 1.500, donde se sella el alcance técnico.
Para una empresa no metalífera mediana, como las emblemáticas caleras sanjuaninas, la inversión oscila entre USD 15.000 y USD 35.000. Por otro lado, una gran operadora metalífera con necesidades multi-planta y cientos de usuarios requiere un desembolso inicial de USD 35.000, escalando fácilmente por encima de los USD 100.000 (en el caso de esta firma en particular el código queda para el cliente, no hay licencia mensual).
El retorno de inversión medido en KPIs exactos
La inversión debe justificarse con auditorías duras, condicionar los proyectos a la definición previa de KPIs (Indicadores Clave de Rendimiento). En el terreno del mantenimiento, monitorear el MTBF (tiempo medio entre fallas) y el MTTR (tiempo medio de reparación). En las plantas que ya operan con estos sistemas, se verifica una contracción del 30% al 50% en tiempo administrativo.
Impacto en la cadena de valor sanjuanina
La digitalización golpea positivamente a tres niveles fundamentales. En el piso de la planta, el operario abandona el papel, escanea un simple código QR y multiplica su tiempo productivo. Los mandos medios, por su parte, archivan la intuición y gobiernan con datos duros proyectados en sus monitores. Finalmente, la gerencia liquida la facturación mensual y cierra los reportes de accidentes laborales en minutos en lugar de semanas.
Pero el efecto derrame más potente recae sobre las pymes locales. Cuando un coloso minero adopta estas plataformas, arrastra obligatoriamente a sus contratistas hacia la modernización. Así, un taller metalúrgico de la provincia logra insertarse en la cadena de valor de proyectos gigantescos como Veladero, Josemaría o Filo del Sol, respaldado por tecnología auditable y abandonando el control rudimentario por WhatsApp.

La visión predictiva para competir a nivel global
La maduración del código abre la puerta al siguiente nivel: la Inteligencia Artificial. No obstante, Lahoz traza una línea divisoria tajante: «La IA sin datos limpios no sirve». La estrategia demanda recolectar seis meses de métricas puras antes de encender los algoritmos predictivos, separando la verdadera innovación de las falsas promesas.
En un plazo máximo de 18 meses, una óptima matriz a medida permite proyectar con exactitud meridiana qué maquinaria fallará o en qué turno específico existe una probabilidad matemática de accidente laboral. Asimismo, un software adaptado procesa cotizaciones millonarias de forma automática.
El escenario extractivo global no perdona ineficiencias. Argentina, y San Juan en particular, se miden frente a titanes consolidados de la región y el mundo. En la próxima década, la riqueza geológica bajo la cordillera será solo un factor más en la ecuación financiera. La verdadera rentabilidad y la licencia para operar estarán dictadas por la precisión del código, la soberanía de los datos y la capacidad de predecir el futuro industrial antes de que este paralice una sola máquina en la montaña.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.