Los pobladores cortaron la ruta durante dos días para exigir que no se frene el proyecto minero. El acuerdo entre el gobierno de Quintela y la empresa destrabó el conflicto que el propio gobierno riojano generó. Ahora se reactivaron los puestos de trabajo volvió la calma. Según los vecinos, hoy hay aproximadamente 157 personas del pueblo trabajando en Vicuña, pero entre la gente aún flota una pregunta: qué pasará mañana si otro funcionario decide poner un freno al proyecto Lunahuasi.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El proyecto Vicuña generó 2.676 puestos de trabajo entre agosto de 2025 y mayo de 2026, un crecimiento del 86%. En Guandacol, La Rioja, los pobladores cortaron la ruta durante dos días para exigir que no se frene la actividad. Tras el acuerdo entre el gobernador Quintela y la empresa, la calma volvió y los trabajadores despedidos por la contratista Maggiora fueron reincorporados. Los vecinos calculan que hoy hay 157 personas de Guandacol trabajando en el proyecto, además de unos 30 prestadores de servicios y cinco hoteles. Pero reclaman garantías: “No entendemos quién toma las decisiones ni cómo se levantarán mañana”.
El corte que paralizó al pueblo y desató el miedo
Todo comenzó un jueves. Sin previo aviso, la justicia riojana ordenó restricciones al tránsito y a las actividades de Vicuña. Para los habitantes de Guandacol, una pequeña localidad del oeste riojano que vive casi exclusivamente de la minería, fue un baldazo de agua fría.
“Lo vimos como algo ilógico y político. No tenía razón alguna que de la noche a la mañana te cortaran un servicio”, recuerda Alejandra Aciar, prestadora de servicios en el pueblo. Tiene la única estación de servicio de Guandacol, provee viandas a subcontratistas y ve pasar camiones, máquinas y camionetas vinculadas a la minera a diario.
La noticia corrió rápido. Se hizo una asamblea abierta en la plaza principal. Se sumaron hoteleros, dueños de supermercados, trabajadores directos de Vicuña y quienes viven de los servicios. La decisión fue unánime: cortar la ruta.
“Decidimos hacer cortes de ruta durante dos días hasta que nos dieron la noticia de que había diálogo entre el gobierno y Vicuña”, cuenta Aciar.
En medio del conflicto, la contratista Magiora (que presta servicios para Vicuña) despidió a cerca de 60 personas. El pánico se instaló. “Nuestro único propósito es que nos dejen seguir trabajando. Es nuestra única fuente laboral”, dice. En el siguiente video de un medio de La Rioja se confirma la desvinculación que se dio en ese entonces.
Cuando se restableció el acuerdo entre el gobierno riojano y Vicuña, los despedidos fueron llamados de vuelta.
La reincorporación de los trabajadores devolvió el movimiento a Guandacol

En Guandacol, aseguran que pertenecen al “anillo dos” de influencia del proyecto, los vecinos calculan que actualmente hay más de 100 personas del pueblo trabajando para Vicuña, ya sea en relación directa o a través de subcontratistas. “En ese momento teníamos un número de 157 personas aproximadamente”, indicó Juan Carlos Alanís, trabajador directo de Vicuña, que formó parte de la asamblea que en su momento cortó la ruta en contra del gobierno de Quintela.
Los chicos que estaban suspendidos ya fueron llamados. Algunos retomaron el entrenamiento y otros ya están trabajando. “En mi pueblo estábamos de nuevo en cuatro horas. Las expectativas volvieron a crecer”, dice, respecto a travesía que debieron hacer los días que la justicia riojana frenó el paso de Vicuña.-
El impacto económico regional de un proyecto minero

Alejandra Aciar es un ejemplo de cómo la minería mueve la economía del pueblo. Además de su trabaja en la estación de servicio, ofrece viandas para subcontratistas. “En el pueblo hay unas cinco partes hoteleras y cerca de 30 personas que prestamos servicios de viandas, lavandería y otros rubros que requieren las empresas”, detalla.
Durante el conflicto, todo se paralizó. “Nosotros ya estamos trabajando. En mi caso, presto servicios a empresas de perforación. Veo que sí hay circulación de camiones, máquinas y camionetas vinculadas a la minería”. Sabe que el invierno frena parte de la actividad, pero confía en que todo se volverá a activar con fuerza a fines de agosto o septiembre.
La capacitación laboral como garantía de mano de obra calificada
Uno de los puntos más celebrados del acuerdo fue el compromiso de Vicuña de capacitar a la mano de obra local. Hoy el proyecto mantiene 49 búsquedas laborales activas y continúa con un programa de formación iniciado en 2025.
“Lo vemos bastante bien, porque si ofrecemos mano de obra, que sea mano de obra calificada. Tenemos que aspirar a más que ser solo gente de piso”, opina Alanís. “Si el gobierno es artífice de eso, buenísimo”.
La falta de garantías jurídicas y el silencio del gobierno riojano

A pesar de la reactivación, entre los pobladores de Guandacol aún flota una sensación de inseguridad. El fallo judicial que paralizó el proyecto no fue el primero ni será el último, temen. “Nos preguntamos qué garantías tienen las mineras para venir a la provincia si mañana se despiertan y dicen que van a cortar por tal motivo, a veces sin fundamento”, plantea Alanís.
Y lanza una crítica directa al gobierno de La Rioja: “Lamentablemente, desde el gobierno no han venido. Aún nos queda la incertidumbre de entender cuál es su postura. No tenemos la garantía de cómo se levantarán mañana ni quién toma realmente las decisiones”.
Alejandra Aciar coincide. “Todavía no hemos tenido diálogo directo con las autoridades de Vicuña. Nuestro propósito es que tanto la empresa como el gobierno nos garanticen que esto no volverá a suceder para que nuestra gente trabaje tranquila”.
La alarma en el oeste riojano ante la amenaza sobre Lunahuasi

La noticia de que un funcionario de La Rioja también reclama jurisdicción sobre el proyecto Lunahuasi (en territorio sanjuanino) encendió las alarmas en Guandacol.
“Pensamos básicamente lo mismo que pasó con Vicuña”, dice Alanís. “Es muy sencillo saber dónde termina un límite interprovincial. Basta con volcar el catastro minero y ahí se dan cuenta de qué corresponde a cada quien. Por eso esas declaraciones resultan lamentables”.
Actualmente, hay gente de Guandacol trabajando en Lunahuasi a través de consultoras. Todos paran y consumen en los comercios del pueblo. “Esa economía se mueve gracias a ellos”, explica. Si el proyecto se judicializa, advierte, “no hay más posibilidades para el oeste riojano. No tenemos otra alternativa de crecimiento”.
La reactivación del proyecto Vicuña bajo la tutela de la Mesa del Cobre y los avances de exploración en Lunahuasi demuestran que San Juan mantiene los límites catastrales claros y refrendados por la ley nacional. Los intentos de La Rioja por judicializar zonas que históricamente corresponden al catastro sanjuanino chocan de frente con la realidad socioeconómica de sus propios pueblos fronterizos, que dependen enteramente de las inversiones de nuestra provincia para no quedar aislados del desarrollo.
En la alta montaña, las fronteras políticas se diluyen ante la necesidad de la gente. El oeste riojano lo sabe perfectamente: para sobrevivir y crecer, la única salida es fomentar el desarrollo productivo real frente a las trabas de la burocracia estatal.

Periodista y Licenciado en Comunicación Social, integra el equipo editorial de Acero y Roca. Especializado en actualidad y política minera, se encarga de la cobertura de proyectos y el análisis de la realidad provincial con un enfoque activo y comprometido con la información de primera mano.