El Ministerio de Educación de San Juan exige profesionalizar las aulas técnicas. Instructores idóneos deberán incorporar competencias didácticas para alinear la formación con las demandas urgentes del sector socioproductivo real por medio de una estrategia de pedagogía para potenciar la industria.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La provincia implementa el Trayecto de Formación Pedagógica de 180 horas para docentes de oficios. El director Rodolfo Navas confirmó a este medio que el programa bimodal brinda herramientas didácticas a técnicos idóneos para garantizar una enseñanza sistemática, vinculando la capacitación laboral con las necesidades del mercado sanjuanino.
De la experiencia práctica en el taller a la ingeniería de la enseñanza
El dominio técnico absoluto sobre una máquina o un proceso industrial no garantiza la capacidad de enseñarlo de manera eficaz. Durante años, las escuelas de capacitación laboral de San Juan sostuvieron sus currículas apoyadas exclusivamente en la experiencia empírica de sus instructores. Estos profesionales, clasificados como idóneos, poseen un vasto conocimiento del oficio, pero operan sin una titulación docente formal. Esta carencia metodológica genera un cuello de botella directo en la calidad de la mano de obra que llega al mercado.
Para intervenir sobre esta falencia, el gobierno provincial estructuró el Trayecto de Formación Pedagógica Profesional para Capacitación Laboral. Este plan de estudio busca erradicar la improvisación en el aula técnica, dotando al experto de las herramientas necesarias para transformar su experiencia empírica en un proceso de enseñanza estructurado.
En diálogo con el director Rodolfo Navas definió el núcleo operativo del problema al afirmar que «La formación pedagógica es lo necesario para que alguien sea un docente que transmita en forma correcta y de mejor calidad el conocimiento y la adquisición de habilidades que se necesitan para el oficio».
Normativas nacionales y provinciales que respaldan la capacitación
Este encuadre normativo no es optativo. Se apoya estrictamente en las directrices de la Ley de Educación Nacional N° 26.206, la Ley de Educación Técnico Profesional N° 26.058 y la Ley de Educación Provincial N° 1.327-H, legislaciones que obligan a elevar la educación técnica como un pilar estratégico para la inclusión y el crecimiento económico.

Arquitectura curricular estructurada en tres ejes operativos
El programa abandona la superficialidad para exigir una cursada intensiva. Se estructuró con una carga horaria innegociable de 180 horas reloj, divididas milimétricamente en tres módulos obligatorios de 60 horas cada uno. Cada bloque ataca una debilidad específica detectada en el sistema de educación no formal.
El Módulo I: Los Sujetos de Aprendizaje, aborda la complejidad neurológica y social del alumno. En las escuelas de oficios, el pupitre está ocupado por adolescentes tardíos o adultos que buscan una rápida salida laboral. El instructor debe utilizar la neuropedagogía para retener a este perfil de estudiante, evitando la deserción por frustración.
El Módulo II: Formación Didáctico-Pedagógica I, fuerza al técnico a entender el currículum como una construcción social. Aquí se erradican las clases dictadas de memoria; el docente aprende a diseñar planificaciones áulicas situadas que respondan al contexto industrial de su departamento.
Finalmente, el Módulo III: Formación Didáctico-Pedagógica II, introduce la evaluación auténtica por capacidades. Se abandona el examen teórico tradicional para medir competencias reales, vinculando la currícula con las innovaciones tecnológicas y las demandas del sector productivo.
Bimodalidad estratégica para el territorio provincial
La logística de implementación requiere abarcar tanto a instituciones de gestión estatal como privada dentro de toda la provincia de San Juan. Exigir presencialidad absoluta excluiría a los técnicos que operan en los departamentos periféricos, donde la capacitación laboral es la principal vía de empleabilidad.
Por este motivo, la ejecución es estrictamente bimodal. Las instancias presenciales funcionan como talleres de trabajo de campo donde los instructores exponen casos reales y auditan su propia práctica docente. En paralelo, las instancias virtuales operan mediante un campus institucional que concentra el material de estudio asincrónico, foros de debate y seguimiento tutorial constante. Quienes superan estas etapas obtienen una certificación analítica por módulo y una acreditación final que blinda su perfil frente a las exigencias del mercado.
La ingeniería detrás de la transmisión sistemática
Un docente sin táctica es un operario relatando su día de trabajo. El programa expone crudamente la diferencia entre ambos perfiles. Un punto crítico es la Didáctica Situada: la habilidad ineludible de alternar teoría, práctica dura, visitas a establecimientos e incluso simulaciones de contingencia en tiempo real.
La perspectiva técnica analizada con Navas traza la analogía perfecta con la industria de la construcción: «Esta proyección del conocimiento se tiene que dar por esa construcción del mismo, ese control de conocimiento de manera escalonada en el tiempo, procesuada y sistemática».
Es inviable empezar a techar sin haber volcado el hormigón del encadenado. Del mismo modo, el conocimiento técnico impartido en las aulas debe seguir una secuencia lógica irrompible. El instructor debe leer la «idoneidad» previa que ya trae el adulto y usarla como pilar, no como obstáculo.

La profesionalización de las aulas de oficios no es un simple acto administrativo del sistema educativo; es una exigencia directa del tejido industrial. San Juan, con su matriz minera y agroindustrial en constante tecnificación, no puede absorber operarios formados con metodologías obsoletas. Si los instructores no dominan la ingeniería de la enseñanza, la provincia perderá competitividad en la generación de talento técnico certificado y listo para operar. La didáctica de excelencia hoy es la primera herramienta de la línea de montaje.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.