El dirigente político del Partido Demócrata Progresista y empresario analiza el impacto de la legislación minera nacional sobre las provincias con potencial extractivo y sostiene que la clave para el desarrollo reside en la seguridad jurídica y la autonomía regional.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Roberto García Moritán afirma que la minería es el motor para el desarrollo de regiones históricamente relegadas. Propone una legislación nacional que garantice previsibilidad y respete la potestad constitucional de las 12 provincias mineras sobre sus recursos, rechazando el centralismo en la toma de decisiones.
Desarrollo del interior: la mirada del empresario sobre las regiones históricamente relegadas
Para Roberto García Moritán, el potencial minero de la Argentina trasciende la mera extracción de minerales; lo define como una «oportunidad histórica» para revertir años de estancamiento económico en el interior del país.
«Hablamos de una actividad capaz de generar miles de millones de dólares en exportaciones, empleo privado de calidad y desarrollo para regiones que durante décadas estuvieron alejadas de los grandes centros económicos», señala el entrevistado al referirse al impacto macroeconómico que proyecta para el sector.

Autonomía constitucional: el reclamo contra el centralismo en la toma de decisiones
Uno de los ejes centrales de la entrevista es la relación entre el Estado Nacional y las provincias. García Moritán es crítico respecto a cómo se han abordado históricamente los debates mineros desde el ámbito centralista, incluyendo normativas que han generado controversia en las zonas de producción.
Al ser consultado sobre el rol de la Nación frente a las legislaciones mineras, fue tajante: «Debemos dejar de tratar a las provincias como si fueran menores de edad que necesitan que nación decida por ellas. La Constitución Nacional es clara: los recursos naturales pertenecen a las provincias».
En este marco, el empresario enfatizó que el futuro de la actividad debe decidirse de manera local: «Son los habitantes de 12 provincias quienes conviven con esos recursos y quienes tienen que decidir democráticamente cómo utilizarlos para construir su futuro».
La tecnología como puente entre la producción y la sustentabilidad
Ante el debate sobre la sostenibilidad y las normativas vigentes, como la Ley de Glaciares, García Moritán sostiene que existe una confusión en la agenda política que obstaculiza la inversión.
«La discusión sobre la Ley de Glaciares pone sobre la mesa un debate que excede a la minería», explica. El entrevistado insiste en que no debe existir una contradicción entre el progreso económico y la protección ambiental, siempre que se apliquen los controles adecuados.
«Plantear una falsa dicotomía entre producción y ambiente es un error. La tecnología, los controles y los estándares internacionales permiten compatibilizar crecimiento económico y sostenibilidad», subraya.
Leé también: El Inventario Nacional de Glaciares esta incompleto: IANIGLA omitió el ambiente periglacial

Despolitizar la industria: las trabas ideológicas que frenan el ingreso de capitales
El remate del análisis de García Moritán se centra en la necesidad de despolitizar la actividad para permitir que las inversiones fluyan hacia el sector. Según su visión, los obstáculos actuales no son únicamente técnicos, sino fundamentalmente ideológicos.
«Necesitamos más federalismo, más inversión y menos centralismo. Porque los países que progresan son los que transforman sus recursos en oportunidades, no los que los dejan enterrados por prejuicios ideológicos», concluyó.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.