La falta de energía eléctrica en Argentina puede ser el gran freno a la minería

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La transición energética global reconfiguró el mapa de oportunidades para América Latina y el Caribe y Argentina ocupa, en ese nuevo orden, un lugar estratégico que también implica una responsabilidad inédita.

Operación minera y tendido eléctrico de alta tensión. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La demanda eléctrica minera regional crecerá un 62% en una década. ¿Está Argentina preparada para liderar sin quedarse sin energía? Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La Nota Técnica N°17 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), titulada «Potencial y Consumo Energético del Sector Minero de América Latina y el Caribe», pone en números lo que hasta ahora era solo promesa: la minería representa actualmente el 9% de la demanda eléctrica total de América Latina y el Caribe, con un consumo consolidado de 124.524 GWh en 2024.

Argentina en el radar

La fiebre del oro blanco y el despertar de los gigantes del cobre pusieron a la Argentina en el radar de los inversores más pesados del planeta. Sin embargo, detrás de los anuncios millonarios y el entusiasmo federal, apareció una alerta roja que no se debe ignorar. Analistas globales y cámaras del sector energético local advierten que el país se topó de frente con el mayor desafío logístico y energético de su historia industrial. Si no se amplía de manera urgente la red de alta tensión, el histórico salto exportador de la cordillera podría quedar desconectado.

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Por lo tanto, la urgencia ya no pasa solo por flexibilizar el cepo o garantizar estabilidad fiscal. El verdadero partido hoy se juega en los cables, las torres de transmisión y las subestaciones transformadoras que deben trepar hasta la Puna y los Andes.

El cuello de botella que potencia el riesgo energético

De acuerdo con este pormenorizado informe de la OLACDE, en sintonía con datos de la Asociación de Grandes Usuarios de Energía Eléctrica de la República Argentina (AGUEERA), la minería en Argentina demandará un salto masivo en la capacidad de potencia.

Mina de litio en el NOA
La minería del litio irrumpe con fuerza en el consumo de electricidad en Argentina.

Este crecimiento vertical está empujado por dos realidades distintas pero complementarias. Por un lado, la rampa de producción de los yacimientos de litio en el Noroeste Argentino (NOA), que avanzan a paso firme hacia su fase comercial más intensiva. Por el otro, el inminente inicio de la construcción de los mega proyectos de cobre en San Juan, que demandarán bloques energéticos monumentales, imposibles de sostener con la infraestructura actual.

Los números detrás de la oportunidad histórica

Mapa de la red eléctrica en Sudamérica ,elaborado con datos del Banco Mundial mediante el mecanismo del luces nocturnas para mapear la infraestructura de la red eléctrica.
Mapa de la red eléctrica en Sudamérica ,elaborado con datos del Banco Mundial mediante el mecanismo del luces nocturnas para mapear la infraestructura de la red eléctrica.

Para dimensionar lo que está en juego, hay que mirar las planillas de los economistas del sector. De resolverse los nudos en el transporte eléctrico, las proyecciones oficiales de la Secretaría de Minería estiman que las exportaciones mineras argentinas podrían escalar hasta los US$ 18.600 millones anuales para el cierre de esta década. Esta cifra transformaría por completo la balanza comercial de la República Argentina, otorgándole una fuente genuina y sustentable de divisas.

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«Estamos hablando de un salto cuantitativo que puede cambiar el perfil productivo del país, pero la infraestructura eléctrica actual sencillamente no da abasto para sostener este nivel de actividad industrial», señalaron tajantemente analistas de mercados globales especializados en commodities.

Cobre y litio: dos gigantes con un hambre energética voraz

Conviene distinguir cómo impacta este freno de mano eléctrico en cada rincón del mapa minero. En las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca, el boom del litio requiere soluciones rápidas. Aunque muchas plantas operan o planean operar con parques solares fotovoltaicos propios y sistemas de baterías, la conexión a la red nacional sigue siendo vital para garantizar la estabilidad operativa las 24 horas del día.

Sin embargo, el verdadero dolor de cabeza logístico se concentra en el cobre de San Juan. Proyectos de envergadura mundial como Josemaría, Los Azules, El Pachón o Altar demandan una potencia que equivale, en algunos casos, al consumo entero de una provincia pequeña. De manera que, sin líneas de 500 kV robustas que unan las estaciones de los valles con la alta cordillera, estos yacimientos no podrán encender sus molinos ni procesar el mineral a gran escala.

Por este motivo, las empresas mineras ya empezaron a diseñar mesas de trabajo conjuntas con el Gobierno Nacional y los gobernadores provinciales. El objetivo es estructurar esquemas de inversión público-privada que permitan financiar las obras de expansión del SADI, ante la falta de caja estatal para la obra pública tradicional.

Ampliación de redes eléctricas en zonas mineras.
Las empresas mineras ya empezaron a diseñar mesas de trabajo conjuntas con el Gobierno Nacional y los gobernadores provinciales para ampliar las redes eléctricas de los proyectos mineros

El costo de la inacción y los plazos que corren

Asimismo, los tiempos del mercado global juegan en contra. La transición energética global avanza a toda marcha y el mundo necesita cobre y litio ahora mismo. Si la Argentina demora las obras viales y eléctricas de base, los capitales globales podrían migrar hacia jurisdicciones competidoras que ya tengan los deberes hechos en materia de servicios públicos.

En resumidas cuentas, la minería en Argentina dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una realidad que golpea la puerta de la economía nacional. La riqueza está bajo la roca, los inversores tienen los dólares y las provincias la voluntad política. Ahora falta que el país conecte los cables para encender, de una vez por todas, el motor productivo más potente del interior profundo.

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