Con la adaptación de una adobera en Rincón, la firma Gordillo Villafañe busca optimizar la fabricación de ladrillones. El sector combina demanda continua en San Juan y La Rioja con el desafío de costear fletes e insumos.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La firma Ladrillones y Áridos Gordillo Villafañe mecanizó su moldeado en Rincón, Jáchal, alcanzando 4.000 piezas diarias con dos personas. Ante la demanda de corralones, obras privadas y la municipalidad, la pyme procesa insumos de Shincones, Niquivil y Chaco, buscando reincorporar a la totalidad de su personal.
Reorganización del esquema de corte y transición a la matricería metálica
La comercialización de materiales para la construcción en el departamento de Jáchal registra un movimiento constante de pedidos. El despacho de ladrillos y ladrillones hacia empresas privadas, particulares, comerciantes del rubro y la Municipalidad de Jáchal sostiene la actividad de los hornos en el norte de San Juan. En la localidad de Rincón, la firma Ladrillones y Áridos Gordillo Villafañe modificó su método de elaboración al implementar un dispositivo mecánico para el moldeo de las piezas.
Históricamente, la fábrica operaba mediante técnicas artesanales. “Nosotros cortábamos a mano con moldes de mano”, recordó Nicolás Gordillo, socio del establecimiento junto a Humberto Villafañe. Con el propósito de agilizar la fabricación, la empresa adquirió una máquina adobera comercial; sin embargo, al no obtener el resultado requerido para la elaboración de adobes, los productores solicitaron a un taller metalúrgico de la zona el diseño de moldes de acero adaptados al chasis del equipo.
La incorporación del sistema mecánico permitió reducir la carga de trabajo manual en el canchón. “Hemos reemplazado el molde de mano por una máquina. Estamos cortando 3.000 a 4.000 ladrillones por día con dos personas nada más”, explicó Gordillo, contrastando este rendimiento con el esquema previo, en el cual se necesitaban entre 12 y 15 personas para la corta a mano.

Composición mineral de la masa y logística de insumos de combustión
“La tierra no tiene que ser arcillosa, tiene que ser 70% tierra y 30% arena. De lo contrario, se te parte una vez que lo cortamos crudo al barro y al momento de meterlo al horno para hornearlo se te parten”, detalló el productor sobre la composición de la materia prima.
El aprovisionamiento del sedimento mineral se realiza en un yacimiento ubicado en la localidad de Rincón. La preparación conserva tareas de carga a pala en un camión liviano para el traslado hacia las fosas de amasado. En este recinto se incorporan entre dos y tres camiones de viruta de aserrín como ligante orgánico, procediendo luego al molido y mezclado del barro mediante el tránsito continuo de un tractor adaptado con una rueda pesada.
En lo relativo al material calórico, el establecimiento emplea carbonilla vegetal proveniente de la provincia del Chaco. La compra del insumo debe realizarse en camión chasis completo con fletes que varían entre 10.000 y 20.000 toneladas, a un costo de $300.000 la tonelada. Este material resulta indispensable para intercalarse entre los lechos de ladrillo crudo y garantizar la distribución térmica en el interior del horno.

Proceso de quemado a leña de olivo y estructura de distribución regional
Posteriormente al moldeo, las piezas permanecen en la playa de secado durante un día y medio, aproximadamamente, para perder humedad y ser cuadradas a mano antes de armar la estructura. El estibado del horno se ejecuta alternando una capa de ladrillo crudo y una capa de carbonilla hasta alcanzar una altura total de 15 capas.
El encendido del fuego se efectúa mediante cuatro bocas por lado, con ocho accesos en total, utilizando exclusivamente leña verde de olivo extraída del centro de Niquivil. “Tiene que ser leña de olivo verde. Es la que permite que dura más tiempo el fuego. Larga más llama, que es lo que necesitamos”, puntualizó Gordillo, señalando que especies como el algarrobo generan exceso de brasa estática pero carecen de la llama alta necesaria para penetrar las 15 capas.

La fase de quemado exige una presencia continua de los operarios durante una semana completa alimentando los accesos. Cuando el calor aflora por la cima del horno, se sellan las bocas para dar inicio a un enfriamiento paulatino de semana y media. Una vez desarmada la estructura, el material se clasifica en lotes de primera, segunda y tercera selección.
La red de comercialización del establecimiento abarca el centro de Jáchal y La Pampa, extendiendo sus entregas hacia Rodeo, Iglesia, Huaco y la provincia de La Rioja. Los traslados se realizan con un camión de carga propio.
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Configuración laboral de la planta y proyecciones de empleo en Rincón
Respecto al encuadre organizativo del emprendimiento, los socios analizaron en una etapa inicial constituir una cooperativa mediante gestiones en la capital provincial, optando finalmente por afianzar una empresa privada de estructura familiar. En períodos de plena producción, la fábrica cuenta con una capacidad operativa para emplear a 12 a 15 trabajadores.
En la actualidad, la planta funciona con la mitad de los obreros habitualmente requeridos mientras absorbe los costos de reinicio y la escasez de recursos líquidos. Las dificultades para cubrir montos salariales elevados en un contexto de insumos encarecidos limitan la incorporación inmediata del resto del personal.

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Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.