El sector minero transita una transformación digital profunda donde las nuevas metodologías emergen para garantizar la competitividad, la seguridad y la rentabilidad de los proyectos de gran escala en San Juan y el resto del país.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La metodología BIM es un sistema colaborativo que gestiona proyectos mineros mediante modelos digitales inteligentes, integrando geometría, tiempos y costos. Su adopción permite anticipar conflictos, reducir errores operativos y optimizar inversiones, convirtiéndose en una herramienta estratégica esencial para la infraestructura minera y la gestión eficiente de activos durante todo su ciclo de vida.
Qué es la metodología BIM y por qué representa una evolución sistémica

Lejos de ser solo una herramienta de visualización 3D, el Building Information Modeling representa un cambio sistémico en la forma de construir. Según explican las arquitectas Gema Peluc y Cecilia Muscatelo, socias gerentas de BIM Consultora, «BIM no es solo un software: es un sistema de trabajo basado en procesos, personas y tecnología, alineado con estándares internacionales como la serie ISO 19650 para organizar, producir, compartir y gestionar información de manera trazable y eficiente».
Esta metodología integra datos críticos como costos, cronogramas y criterios de operación en un mismo entorno. «Su gran aporte es que permite anticipar conflictos, reducir errores, mejorar la calidad documental y construir virtualmente antes de ejecutar en obra».

El impacto operativo del modelado inteligente en proyectos mineros
En el ecosistema minero, donde la complejidad de las infraestructuras es la norma, la aplicación de BIM es transversal. Gema Peluc y Cecilia Muscatelo señalan que «en el sector, esta metodología aporta valor especialmente en proyectos de infraestructura, plantas, campamentos, caminos internos, obras civiles, instalaciones y activos asociados a operación y mantenimiento«.
La coordinación integral de disciplinas mediante modelos geométricos inteligentes es el núcleo de su éxito. «Su principal beneficio es la coordinación integral de disciplinas a través del desarrollo de modelos geométricos con información real, lo que permite detectar interferencias tempranas, mejorar la calidad de la documentación y reducir reprocesos durante la construcción».
Además, el uso de las dimensiones 4D (tiempo) y 5D (costos) permite una gestión de avanzada. «BIM habilita una planificación más precisa mediante la incorporación de la variable tiempo al modelo 3D, pudiendo realizar simulaciones constructivas y de la logística que se debe tener en cuenta previa a la obra».

Rentabilidad y ahorro real tras los números de la tecnología
La adopción de esta tecnología no es un gasto, sino una inversión con retorno directo. Al respecto, las especialistas sostienen que «el costo de modelado BIM suele representar entre un 1% y un 5% del costo de proyecto, dependiendo para qué se use la metodología, pero ese costo se recupera rápidamente».
El impacto financiero se consolida a través de la reducción de incertidumbres:
- Menos errores de proyecto y retrabajos en obra.
- Mayor precisión en cómputos y presupuestos.
- Mejor planificación de obra (4D) y gestión de activos durante la operación.
«BIM no reduce costos porque modela en 3D; reduce costos porque permite tomar decisiones cuando todavía son baratas. Estudios internacionales muestran resultados consistentes, con retornos de entre 3:1 y 10:1; es decir, que por cada dólar invertido muchas organizaciones recuperan en 3 a 10 dólares. La pregunta no es cuánto cuesta BIM. La pregunta es cuánto cuesta detectar un error cuando la obra ya está construida».
El camino estratégico para una implementación exitosa en San Juan
Para las empresas que operan en San Juan y buscan optimizar sus procesos, el enfoque estratégico es clave. Gema Peluc y Cecilia Muscatelo recomiendan que «el primer paso es definir una estrategia de implementación clara, alineada con los objetivos del negocio y no solo con la compra de software».
La recomendación técnica es clara: comenzar con proyectos pilotos. «Como segundo paso recomendamos continuar con un piloto bien acotado, es decir utilizar un proyecto real de pequeña escala o una parte de ese proyecto, medir resultados y luego escalar».
Finalmente, la integración de la empresa a la Cámara de Servicios Mineros (CASEMI) subraya el compromiso regional con esta tecnología. «Nuestro propósito es poder ayudar y colaborar con las empresas mineras y proveedores mineros en la adopción de BIM, para que puedan disfrutar de sus beneficios. Pretendemos convertirnos en un aliado estratégico donde ganemos todos».

La minería del futuro no se medirá únicamente por el volumen de material extraído, sino por la inteligencia con la que se planifica y gestiona su infraestructura. La adopción de la metodología BIM son una manera de garantizar proyectos sostenibles, rentables y capaces de sortear los desafíos operativos que impone la industria global en la próxima década.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.