Minería urbana en Argentina: Cómo recuperar minerales críticos de los residuos electrónicos

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La recuperación de metales desde residuos electrónicos promete transformar la matriz productiva y mitigar el daño ambiental. Anabella Petraroia, gerente operativa, analiza la viabilidad de la extracción secundaria, sus beneficios energéticos y las trabas estructurales del mercado local.

Placa de circuito impreso en proceso de desensamblaje para minería urbana.
La concentración de metales en los dispositivos descartados supera ampliamente la de las minas primarias tradicionales. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

El verdadero potencial de la minería urbana frente a la extracción tradicional

El tratamiento de desechos tecnológicos dejó de ser un simple proceso de descarte para convertirse en un eslabón fundamental de la nueva economía industrial. La experta Anabella Petraroia, Gerente Operativo de Gestión de Residuos de la Agencia de Protección Ambiental (Subsecretaría de Ambiente de CABA), define este mecanismo con precisión técnica.

«La minería urbana es aquella actividad que recupera y reintroduce en el sistema productivo insumos provenientes de los RAEE«, explica. A través de este procesamiento, la industria obtiene materia prima y metales de alto interés comercial como el hierro, cobre, aluminio, platino, plata y oro. A esta lista se suman materiales raros de enorme valor estratégico a nivel global, tales como el indio y el paladio, catalogados por la ONU en 2019 por su importancia crítica.

retrato de  Anabella Petraroia, Gerente Operativo de Gestión de Residuos de la Agencia de Protección Ambiental (Subsecretaría de Ambiente de CABA

«La dimensión real de esta práctica reside en su inigualable eficiencia de concentración volumétrica. Según diferentes informes, una tonelada de teléfonos celulares viejos puede contener hasta 100 veces más oro que una tonelada de mineral de oro virgen extraído de una mina primaria, demandando hasta un 80% menos de energía para su procesamiento».

A pesar de que los números reflejan una enorme rentabilidad y ahorro de recursos, la realidad local contrasta con el panorama internacional. Mientras el mercado se encuentra consolidado a escala mundial, la especialista advierte que en la Argentina «aún es muy incipiente».

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El rol estratégico en la transición energética global

La actual transición energética demanda volúmenes históricos de insumos específicos. Elementos como el cobre, el litio y las tierras raras resultan innegociables para sostener el cambio hacia energías limpias, y es aquí donde la recuperación secundaria demuestra su utilidad.

Petraroia destaca que el tratamiento de los desechos electrónicos interviene de manera directa en esta ecuación industrial. «Juega un papel estratégico en la recuperación de los minerales, ya que devuelve elementos clave al sistema productivo sin necesidad de realizar minería convencional, lo que conlleva grandes impactos ambientales». De este modo, la reutilización de materiales permite que la transición hacia matrices más limpias genere el menor daño colateral posible sobre los ecosistemas.

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Lote de cables de cobre reciclado recuperados mediante minería urbana.
El reciclaje de metales resulta esencial para abastecer la creciente demanda de las tecnologías limpias. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Estándares ESG: Beneficios ambientales y creación de empleo manual

Al observar la industria desde la óptica de los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), la adopción de materias primas provenientes del reciclado corporativo arroja saldos positivos inmediatos.

«Los beneficios ambientales más inmediatos son reducir la huella de carbono y el impacto negativo del descarte de material aprovechable y de la extracción de material virgen», detalla la experta en ciencias biológicas. Además de la reducción de emisiones, el tratamiento de los residuos electrónicos conlleva un efecto social directo. Petraroia remarca que esto «desencadena la apertura de nuevos puestos de trabajo, ya que actualmente en el país, el reciclaje se realiza de manera manual».

Operarios clasificando componentes electrónicos de forma manual en planta de reciclaje
Actualmente, la gestión de desechos tecnológicos en el país fomenta la apertura de fuentes de trabajo directo. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

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Cuellos de botella logísticos y el peso del mercado informal

A pesar del horizonte favorable, existen barreras estructurales severas que impiden escalar el negocio en la región de manera que resulte económicamente viable. La gerente operativa identifica cuatro factores limitantes críticos:

Políticas públicas urgentes y la necesidad de legislación interjurisdiccional

El desfasaje entre el avance técnico y el marco regulatorio constituye un desafío enorme. Para formalizar a los recolectores y brindar garantías sobre la trazabilidad de los minerales, resulta indispensable un cambio en el tablero legislativo argentino. La referente técnica subraya que el punto de partida es la unificación de criterios legales. «Consideramos muy importante lograr homogeneizar la normativa con otras jurisdicciones para que tengan la misma categorización y posible tratamiento interjurisdiccional», asevera.

Esta estandarización abriría las puertas a soluciones logísticas superadoras. Petraroia encuentra amplias ventajas en «la gestión regionalizada de los residuos pensando en sistemas de gestión comunes». Este diseño estructural permitiría asegurar los volúmenes necesarios que hacen económicamente rentables las inversiones en tecnologías. Además, garantizaría «cantidades de productos de manera estable que puedan cumplir compromisos con proveedores, satisfaciendo la demanda y evitando que recurran a material virgen».

Montaña de chatarra electrónica en un centro logístico a la espera de procesamiento
La baja escala de recolección y la falta de tecnificación frenan la rentabilidad económica del proceso de reciclaje en la región. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Una proyección a diez años marcada por la cautela

Frente a la consulta sobre si la minería urbana podrá alcanzar el peso suficiente para aliviar definitivamente la presión extractiva sobre los yacimientos primarios durante la próxima década, la especialista exhibe una postura analítica y sumamente pragmática. Lejos de proyecciones desmedidas, Petraroia concluye: «Pensando de aquí a diez años, imaginamos que los cambios no van a ser muy significativos con relación a la situación actual».

El contraste entre la rentabilidad teórica de la minería secundaria y su estancamiento operativo expone un diagnóstico claro para la industria nacional. Mientras las minas primarias continúan soportando la presión productiva global, los metales críticos que podrían aliviar esa carga siguen atrapados en un esquema informal y fragmentado, demostrando que el verdadero desafío no reside en la riqueza del desecho, sino en la capacidad institucional y tecnológica para reintroducirlo en el mercado formal.

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