La recuperación de metales desde residuos electrónicos promete transformar la matriz productiva y mitigar el daño ambiental. Anabella Petraroia, gerente operativa, analiza la viabilidad de la extracción secundaria, sus beneficios energéticos y las trabas estructurales del mercado local.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La minería urbana rescata metales de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Extraer oro de una tonelada de celulares rinde 100 veces más que el mineral virgen, consumiendo un 80% menos de energía. Pese a la eficiencia, persisten limitaciones logísticas, tecnologías manuales y alta informalidad comercial.
El verdadero potencial de la minería urbana frente a la extracción tradicional
El tratamiento de desechos tecnológicos dejó de ser un simple proceso de descarte para convertirse en un eslabón fundamental de la nueva economía industrial. La experta Anabella Petraroia, Gerente Operativo de Gestión de Residuos de la Agencia de Protección Ambiental (Subsecretaría de Ambiente de CABA), define este mecanismo con precisión técnica.
«La minería urbana es aquella actividad que recupera y reintroduce en el sistema productivo insumos provenientes de los RAEE«, explica. A través de este procesamiento, la industria obtiene materia prima y metales de alto interés comercial como el hierro, cobre, aluminio, platino, plata y oro. A esta lista se suman materiales raros de enorme valor estratégico a nivel global, tales como el indio y el paladio, catalogados por la ONU en 2019 por su importancia crítica.

«La dimensión real de esta práctica reside en su inigualable eficiencia de concentración volumétrica. Según diferentes informes, una tonelada de teléfonos celulares viejos puede contener hasta 100 veces más oro que una tonelada de mineral de oro virgen extraído de una mina primaria, demandando hasta un 80% menos de energía para su procesamiento».
A pesar de que los números reflejan una enorme rentabilidad y ahorro de recursos, la realidad local contrasta con el panorama internacional. Mientras el mercado se encuentra consolidado a escala mundial, la especialista advierte que en la Argentina «aún es muy incipiente».
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El rol estratégico en la transición energética global
La actual transición energética demanda volúmenes históricos de insumos específicos. Elementos como el cobre, el litio y las tierras raras resultan innegociables para sostener el cambio hacia energías limpias, y es aquí donde la recuperación secundaria demuestra su utilidad.
Petraroia destaca que el tratamiento de los desechos electrónicos interviene de manera directa en esta ecuación industrial. «Juega un papel estratégico en la recuperación de los minerales, ya que devuelve elementos clave al sistema productivo sin necesidad de realizar minería convencional, lo que conlleva grandes impactos ambientales». De este modo, la reutilización de materiales permite que la transición hacia matrices más limpias genere el menor daño colateral posible sobre los ecosistemas.
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Estándares ESG: Beneficios ambientales y creación de empleo manual
Al observar la industria desde la óptica de los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), la adopción de materias primas provenientes del reciclado corporativo arroja saldos positivos inmediatos.
«Los beneficios ambientales más inmediatos son reducir la huella de carbono y el impacto negativo del descarte de material aprovechable y de la extracción de material virgen», detalla la experta en ciencias biológicas. Además de la reducción de emisiones, el tratamiento de los residuos electrónicos conlleva un efecto social directo. Petraroia remarca que esto «desencadena la apertura de nuevos puestos de trabajo, ya que actualmente en el país, el reciclaje se realiza de manera manual».

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Cuellos de botella logísticos y el peso del mercado informal
A pesar del horizonte favorable, existen barreras estructurales severas que impiden escalar el negocio en la región de manera que resulte económicamente viable. La gerente operativa identifica cuatro factores limitantes críticos:
- Bajo volumen de recuperación: La recolección actual no alcanza las cantidades necesarias para dinamizar la cadena de valor.
- Falta de demanda industrial: El mercado fabril prefiere operar bajo el esquema tradicional. Según Petraroia, «la industria sigue mayoritariamente concentrada en demandar insumos de materiales vírgenes, salvo excepciones como el caso del plomo».
- Alta informalidad: Un obstáculo severo en la trazabilidad. «Gran parte del recupero ocurre de manera informal y se comercializa a pequeñas escalas y de manera irregular«, afirma.
- Limitaciones tecnológicas: Debido a que el proceso es mayormente manual en el país, «el sector que requiera ese material como materia prima debe procesarlo para su incorporación», lo que incrementa los costos y tiempos operativos.
Políticas públicas urgentes y la necesidad de legislación interjurisdiccional
El desfasaje entre el avance técnico y el marco regulatorio constituye un desafío enorme. Para formalizar a los recolectores y brindar garantías sobre la trazabilidad de los minerales, resulta indispensable un cambio en el tablero legislativo argentino. La referente técnica subraya que el punto de partida es la unificación de criterios legales. «Consideramos muy importante lograr homogeneizar la normativa con otras jurisdicciones para que tengan la misma categorización y posible tratamiento interjurisdiccional», asevera.
Esta estandarización abriría las puertas a soluciones logísticas superadoras. Petraroia encuentra amplias ventajas en «la gestión regionalizada de los residuos pensando en sistemas de gestión comunes». Este diseño estructural permitiría asegurar los volúmenes necesarios que hacen económicamente rentables las inversiones en tecnologías. Además, garantizaría «cantidades de productos de manera estable que puedan cumplir compromisos con proveedores, satisfaciendo la demanda y evitando que recurran a material virgen».

Una proyección a diez años marcada por la cautela
Frente a la consulta sobre si la minería urbana podrá alcanzar el peso suficiente para aliviar definitivamente la presión extractiva sobre los yacimientos primarios durante la próxima década, la especialista exhibe una postura analítica y sumamente pragmática. Lejos de proyecciones desmedidas, Petraroia concluye: «Pensando de aquí a diez años, imaginamos que los cambios no van a ser muy significativos con relación a la situación actual».
El contraste entre la rentabilidad teórica de la minería secundaria y su estancamiento operativo expone un diagnóstico claro para la industria nacional. Mientras las minas primarias continúan soportando la presión productiva global, los metales críticos que podrían aliviar esa carga siguen atrapados en un esquema informal y fragmentado, demostrando que el verdadero desafío no reside en la riqueza del desecho, sino en la capacidad institucional y tecnológica para reintroducirlo en el mercado formal.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.