El Tratado de Integración Minera: análisis técnico de su operatividad y protocolos en la frontera andina

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Rolando Dávila, especialista en el sector, desglosa los alcances administrativos y territoriales del acuerdo binacional. Un repaso por la gobernanza, los protocolos adicionales y el impacto en el desarrollo de proveedores locales.

El Tratado de Integración Minera: análisis técnico de su operatividad y protocolos en la frontera andina
Reuniones claves posicionan la agenda del tratado binacional minero, a la vez que pone a nuevos actores en la escena minera soberana.

El origen y la delimitación del territorio compartido

Según explica Rolando Dávila, secretario general de la Cámara de Comercio Chileno-Argentina, el tratado Binacional Minero surgió para viabilizar el trabajo en zonas donde la seguridad y la política nacional solían frenar la actividad.

En términos geográficos, el acuerdo no es una concesión general, sino que delimita áreas precisas de actuación. «El tratado minero lo que genera es un área que cubre alrededor de 50 km del lado de Chile y 150 km del lado de Argentina», precisa el consultor. Dentro de esta franja, cada emprendimiento posee un área de influencia donde las reglas administrativas se adaptan a la necesidad del proyecto, eliminando la exigencia de puestos de aduana o migraciones tradicionales en el sitio mismo de la veta.

Rolando Dávila, secretario general de la Cámara de Comercio Chileno-Argentina
Rolando Dávila, secretario general de la Cámara de Comercio Chileno-Argentina

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La operatividad mediante protocolos adicionales específicos

Una de las aclaraciones técnicas más importantes de Dávila radica en que la pertenencia al tratado no otorga derechos automáticos de tránsito o uso de recursos. La operatividad se construye caso por caso a través de los denominados protocolos adicionales específicos. Estos documentos son los que realmente facultan a una empresa, como las responsables del Proyecto Vicuña (que integra a Josemaría y Filo del Sol), a realizar movimientos transfronterizos.

campamento del proyecto vicuña del lado argentino
El Distrito Vicuña es uno de los ejes centrales del Tratado Binacional Minero.

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Estructura de gobernanza y agencias intervinientes

El tratado no depende de un solo ministerio, sino que se administra de forma binacional. La estructura se divide en tres niveles jerárquicos:

Entre los organismos convocados se encuentran Aduanas, Migraciones, entes de recaudación tributaria, autoridades de Medio Ambiente, Energía y hasta la Aeronáutica Civil. Esta coordinación garantiza que el desarrollo minero cumpla con las normativas de seguridad y soberanía de ambos estados sin entorpecer el ritmo industrial.

reunión del tratadod binacional minero argentino -chile
La mesa de la reunión del Tratado Biancional Minero se realizó en Buenos Aires, por la provincia de San Juan fue de público conocimiento que asistió José Morea, presidente de la Cámara Minera de San Juan y Country Director de Vicuña Corp.

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El desafío hídrico y la infraestructura compartida

Dávila desata el papel de la desalinización en el océano Pacífico, un proceso en el que la empresa Techint está involucrada. La infraestructura chilena ya convierte agua de mar en agua apta para uso industrial para abastecer proyectos cordilleranos. Dicha tecnología, aunque actualmente más frenada del lado argentino por cuestiones de distancia y logística, representa una oportunidad de complementación. El tratado permite que este tipo de soluciones técnicas crucen la frontera, asegurando que la actividad minera no compita con el consumo humano de agua dulce en las comunidades locales.

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Desarrollo de proveedores: hacia una alianza estratégica

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La relevancia del Tratado de Integración Minera cobrará mayor fuerza en el corto plazo. Tras las reuniones bilaterales de julio y las proyectadas para el mes de agosto, la agenda binacional se encamina a pulir los detalles administrativos que demandan los proyectos de cobre de nueva generación. La consolidación de este marco normativo es el paso previo indispensable para que la cordillera se transforme en un polo productivo de escala global, donde la eficiencia técnica y la cooperación política logren finalmente una simbiosis efectiva en favor del desarrollo regional.

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